Capitulo 15
Estaba totalmente embotada, había
encerrado mi tristeza en un cajón en mi cerebro. Necesitaba mi
circuito de embellecimiento, para sentirme mejor. Tome una ducha,
mascarilla en el pelo y una profunda depilación, cejas
incluidas. El ritual me hacía sentirme más segura de mi misma, pero
dudaba mucho que esta vez me fuese a valer para algo.
Evite mirar otra vez mi cama vacía, me
enfrentaría de nuevo al mundo, el sol estaba alto y la verdad es que
el mundo no deja de girar, pase lo que pase.
Envuelta en un suave albornoz, el único
regalo que estaba utilizando, de los muchos que me había enviado
Marc, me decidí por tener un buen desayuno.
El salón estaba un poco desastre,
pareciera que Dani hubiera estado revolviéndolo todo. El susto
mayor, me lo lleve al descubrir que había alguien durmiendo en el
sofá. No me llevo nada descubrir de quien se trataba,
las manos de Marc las tenía gravadas a fuego en mi corazón.
-Buenos
días-le susurre mientras lo zarandeaba un poco.
Me miró totalmente desorientado, su
mirada estaba desenfocada. El sofá no era muy cómodo, seguro que le
dolía todo. Se incorporo lentamente, quejándose de un fuerte dolor
de espalda, me encantaba ver su cara hinchada y sonrojada. Me hacía
sentirle más real, mas persona corriente con mucho talento, una a la
que yo podía amar.
Le deje quejándose, necesitaba hacer
algo, el desayuno era una buena idea. No se lo iba a poner tan
fácil. Un escalofrío de dicha me recorrió, tras tantas horas
preguntándome con quien habría dormido, el había estado todo el
tiempo al otro lado de la puerta.
Me sobresalte cuando me envolvió con sus
brazos, me di la vuelta lentamente, deseaba ver su cara.
-¿Buenos
días?-le rodee el cuello con mis brazos, hasta ahí había llegado
lo de hacerle sufrir. ¡Vaya tonta!
-Irene…-
su voz ronca me revolvió el alma.
Tenía por arte de magia mis piernas
envolviendo su cintura, cuando estaba con él era incapaz de
controlarme. Mi manos entre su pelo, ya estaba perdida.
En dos zancadas estábamos en mi
habitación, me dejo sobre la cama y atranco la puerta.
-Dani
se puso muy pesado ayer- una sombra paso por su cara-lo siento
mucho-parecía sincero.
-Ven…-no
quería saber nada, vivir el momento.
Le espere de rodillas en la cama, se
acerco muy vulnerable. Se quedo de pie junto a mí, comencé a
quitarle la camisa. Empezaba a entrarme la prisa.
-¡Hey,
hey! Espera, tenemos que hablar- paralizo mis manos-No me creo ni por
un segundo, que esto lo dejes pasar.
-¡Ufff...!
– no quería pensarlo, ni que él lo pensara, intente liberarme.
-Quiero
aclarar las cosas, no quiero mal entendidos entre nosotros.
-¿Me
dijiste que era solo publicidad, no?- por qué estaba tan serio.
-¿Qué
es ese chico para ti?- evito mirarme a la cara.
Lo que menos me esperaba en ese momento,
los celos de Marc. Yo que había pensado, escucharle tranquilamente y
creerme todo lo que me tuviera que decir como una buena chica. No
pude evitar la carcajada, se me escapo. Estuve un rato riéndome con
una risa histérica, las lágrimas corrían por mis mejillas. Me
quedé helada, Marc aún me sujetaba envarado.
-No
hay nada, solo un amigo.
Me soltó las manos y camino por la
habitación, empecé a inquietarme. Esto no estaba ocurriendo, me
parecía del todo surrealista. En serio estaba molesto, la ira me
pillo desprevenida, yo si que le había visto haciendo algo
censurable. Bill realmente era solo un amigo, al que le gustaba
cogerte como si fueses un fardo. Pero él estaba utilizando a es
muchacha en su beneficio.
-Si
hubieses estado conmigo, todo esto no habría ocurrido.
-¿Qué
es lo que ha ocurrido, según tú?-no estaba segura de querer oírlo.
Se revolvió inquieto, y se sentó
junto a mí en la cama. Puso su cabeza entre sus manos.
-No
puedo comer, ni dormir, siempre estoy pensando en ti-estaba
susurrando- Donde voy te imagino conmigo, pero se que tú pasas de
mí.
Me quedé sin habla, ¿qué yo pasaba de
mi razón de vivir? Con un movimiento magistral conseguí atraparlo
bajo mi cuerpo, le inmovilice los brazos a cada lado de la cabeza.
-Marc,
realmente estas tonto.
-Creo
que tienes razón-se rió de si mismo- ha sido ese maldito sofá.
-Te
quiero- puse en esas palabras toda la pasión de la que era capaz.
Solté sus muñecas para pasar lentamente
mis manos por sus brazos. Llegue a su pecho, desabotone uno a uno los
botones de su camisa, sin dejar de mirarle a los ojos. Acaricié su
torso, baje mi mano por su vientre plano y perfecto.
El también había aprendido, y de
un solo movimiento las tornas cambiaron. Ahora era yo la atrapada
bajo él, con mis muñecas inmovilizadas.
Pero
en esta ocasión, mis manos siguieron inmovilizadas, me acarició el
torso con los labios. Ahora era él quien controlaba la situación.
-Te…deseo-Marc
sabía como decir las cosas, un calor liquido mojo mi
entrepierna-¿Qué soy para ti? No es tan difícil-estaba jugando
sucio, me estaba haciendo un chantaje descarado, me mordisqueaba la
oreja.
-Mi…-
no podía decirlo, a mi aun me parecía mentira todo aquello solo un
sueño. Pero Marc tenía otros planes, me abrió las piernas con las
suyas y empezó a presionar mi entrepierna-¡Novio!.
La caja de Pandora estaba abierta, ¿porque
me costaba tanto decirlo?. En el fondo sabía el porque, le daba
poder sobre mí, hasta ahora todo había sido como un juego. Pero
ahora sabía que tenía una relación en toda regla con Marc Lewis.
A el parecía encantarle aquella palabra,
en cuanto podía la soltaba “Novia” a mi realmente me
encantaba oírla, pero para mi no era tan fácil. No sabía realmente
lo que sentía Marc por mí. Sabía que era un romántico redomado,
de esos que te abren la puerta y te acompañan a todas partes. Pero
yo me había llevado demasiados palos y había aprendido a no fiarme
de nadie, vivir el momento, el mañana siempre podía dar un cambio
tan drástico que podía destrozarte la vida.
-Bésame…tonto-
no le dí tiempo a pensarlo, me apodere de su maravillosa boca.
La reacción de mis compañeros de trabajo
cuando llegue al set, me dejo totalmente avergonzada. Pasaban de mí,
le había mentido, ya no me consideraban una de ellos. Gerardo no me
dejo incorporarme al trabajo, estaba oficialmente despedida. No
estaba preparada para volver al hotel, me refugie en la caravana de
Marc. Llore un rato, me sentía muy avergonzada, no me gustaba
mentir, tenían consecuencias muy dolorosas.
Dani se había enfadado con mis
compañeros, lo deje discutiendo con ellos. Lo iba a empeorar mas,
cuando se descubriese que él tampoco era mi hermano.
Necesite ver de nuevo a Marc, lo busque
por todo el set, había un revuelo de periodistas, seguro que estaba
allí. Me gustaba verlo hablar, movía sus manos de una
manera adorable. Estaba enganchada a su expresión corporal, como se
movía, sonreía y cuando se turbaba por algo, era realmente
encantador.
Le note totalmente relajado, enganchado a
su adorable compañera, la misma de la noche pasada. Una bilis amarga
me subió por la garganta, la miraba igual que a mi, unas horas
antes, sabía que era muy buen actor, pero eso era demasiado para mi
sufrido corazón.
Yo era realmente una fracasada, me dio
mucha pena de mi misma. Otra vez había caído, quizás tenía un
radar para los chicos infieles. Pero yo no estaba dispuesta a
perdonar nada, lo quería todo por completo de él.
Sus miradas, caricias, besos, solo para
mí. Era una egoísta, Marc era una estrella de nivel mundial y yo
pretendía que solo fuese para mí. Desde luego había perdido la
cabeza por completo.
Empecé a sentir un dolor físico, “huir”
desee con desesperación estar en casa, en mi habitación, donde
tantas veces había llorado y había encontrado consuelo en mi
familia. Donde la realidad no era tan cruel.
Me marche sin pensármelo dos veces, me
fui al hotel. Gracias al recepcionista, conseguí un asiento en el
autobús a Indianápolis y de allí un vuelo directo a Almería, era
mucho más caro que ir a Málaga, pero no soportaba perder más
tiempo en el viaje. Había echado mano del dinero de Marc, me sentí
un poco culpable, pero se lo devolvería cuando pudiese.
No podía creerme que gracias a Internet,
estaba en camino en menos de una hora, pensé en el destino
seriamente, Dani no sabía donde estaba, Marc no sospechaba nada y en
menos de dos horas ya estaba de camino a casa. Los astros estaban
conformes con mi decisión.
Me negué a llorar, ni una lágrima sería
derramada. Yo me estaba infligiendo mi propio castigo. Sabía que
algo no andaba bien en mí. ¿Cómo podía dejar escapar a un chico
como a él?, pero no me sentía con fuerzas ni para intentarlo
siquiera.
En un rincón de mi mente, imagine que
Marc venía a buscarme. Me reí de mi misma, le estaba abandonando.
Esto un chico no lo perdona, ya no querría saber nada de mí, para
él sería seguramente una anécdota de su vida, una loca española
que le gusto un día y como vino se fue. Perfectamente olvidable.
Recordaría todo esto como un bonito sueño
que no me atreví a vivir, por cobardía. Había conocido a personas
maravillosas, tenía unos amigos estupendos, jamás olvidaría a
Charlie y a Dani. Cada noche dormiría con el sabor amargo del
recuerdo de Marc.
Le desee lo mejor, que fuese muy feliz, se
lo merecía todo. A una chica valiente, con estilo y mucho glamour.
Cada vez que lo viese en la tele o en una revista, sabía que me
dolería en el alma, pero los sueños en la realidad a veces se
convierten en pesadillas.
No pude evitar llorar como una tonta
durante las diez horas y dos trasbordos. Las azafatas intuían que
algo malo me pasaba, me traían té, caramelos. Era una situación
bastante cómica, realmente daba mucha pena, tenía a todo el vuelo
azorado por mi situación.
No había vuelta atrás, esto era lo mejor
para él. Repetírmelo mil veces a lo mejor tenía algún efecto en
mi pena. Pero tenía el corazón roto, cogí todos los pedacitos uno
por uno, los mantuve en mis manos dándole calor, pero seguía
helado.
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