miércoles, 5 de septiembre de 2012

Un beso en Londres Capitulo 15


Capitulo 15

         Estaba totalmente embotada, había encerrado mi tristeza  en un cajón en mi cerebro. Necesitaba mi circuito de embellecimiento, para sentirme mejor. Tome una ducha,  mascarilla en el pelo  y una profunda depilación, cejas incluidas. El ritual me hacía sentirme más segura de mi misma, pero dudaba mucho que esta vez me fuese a valer para algo.
         Evite mirar otra vez mi cama vacía, me enfrentaría de nuevo al mundo, el sol estaba alto y la verdad es que el mundo no deja de girar, pase lo que pase.
         Envuelta en un suave albornoz, el único regalo que estaba utilizando, de los muchos que me había enviado Marc, me decidí por tener un buen desayuno.
         El salón estaba un poco desastre, pareciera que Dani hubiera estado revolviéndolo todo. El susto mayor, me lo lleve al descubrir que había alguien durmiendo en el sofá.   No me llevo nada descubrir de quien se trataba, las manos de Marc las tenía gravadas a fuego en mi corazón.
-Buenos días-le susurre mientras lo zarandeaba un poco.
         Me miró totalmente desorientado,  su mirada estaba desenfocada. El sofá no era muy cómodo, seguro que le dolía todo. Se incorporo lentamente, quejándose de un fuerte dolor de espalda, me encantaba ver su cara hinchada y sonrojada. Me hacía sentirle más real, mas persona corriente con mucho talento, una a la que yo podía amar.
         Le deje quejándose, necesitaba hacer algo, el desayuno era una buena idea. No se lo iba a poner tan fácil.  Un escalofrío de dicha me recorrió, tras tantas horas preguntándome con quien habría dormido, el había estado todo el tiempo al otro lado de la puerta.
         Me sobresalte cuando me envolvió con sus brazos, me di la vuelta lentamente, deseaba ver su cara.
-¿Buenos días?-le rodee el cuello con mis brazos, hasta ahí había llegado lo de hacerle sufrir. ¡Vaya tonta!
-Irene…- su voz ronca me revolvió el alma.
         Tenía por arte de magia mis piernas envolviendo su cintura, cuando estaba con él era incapaz de controlarme. Mi manos entre su pelo, ya estaba perdida.
         En dos zancadas estábamos en mi habitación, me dejo sobre la cama y atranco la puerta.
-Dani se puso muy pesado ayer- una sombra paso por su cara-lo siento mucho-parecía sincero.
-Ven…-no quería saber nada, vivir el momento.
         Le espere de rodillas en la cama, se acerco muy vulnerable. Se quedo de pie junto a mí, comencé a quitarle la camisa. Empezaba a entrarme la prisa.
-¡Hey, hey! Espera, tenemos que hablar- paralizo mis manos-No me creo ni por un segundo, que esto lo dejes pasar.
-¡Ufff...! – no quería pensarlo, ni que él lo pensara, intente liberarme.
-Quiero aclarar las cosas, no quiero mal entendidos entre nosotros.
-¿Me dijiste que era solo publicidad, no?- por qué estaba tan serio.
-¿Qué es ese chico para ti?- evito mirarme a la cara.
         Lo que menos me esperaba en ese momento, los celos de Marc. Yo que había pensado, escucharle tranquilamente y creerme todo lo que me tuviera que decir como una buena chica. No pude evitar la carcajada, se me escapo. Estuve un rato riéndome con una risa histérica, las lágrimas corrían por mis mejillas. Me quedé helada, Marc aún me sujetaba envarado.
-No hay nada, solo un amigo.
         Me soltó las manos y camino por la habitación, empecé a inquietarme. Esto no estaba ocurriendo, me parecía del todo surrealista. En serio estaba molesto, la ira me pillo desprevenida, yo si que le había visto haciendo algo censurable. Bill realmente era solo un amigo, al que le gustaba cogerte como si fueses un fardo. Pero él estaba utilizando a es muchacha en su beneficio.
-Si hubieses estado conmigo, todo esto no habría ocurrido.
-¿Qué es lo que ha ocurrido, según tú?-no estaba segura de querer oírlo.
         Se revolvió  inquieto, y se sentó junto a mí en la cama. Puso su cabeza entre sus manos.
-No puedo comer, ni dormir, siempre estoy pensando en ti-estaba susurrando- Donde voy te imagino conmigo, pero se que tú pasas de mí.
         Me quedé sin habla, ¿qué yo pasaba de mi razón de vivir? Con un movimiento magistral conseguí atraparlo bajo mi cuerpo, le inmovilice los brazos a cada lado de la cabeza.
-Marc,  realmente estas tonto.
-Creo que tienes razón-se rió de si mismo- ha sido ese maldito sofá.
-Te quiero- puse en esas palabras toda la pasión de la que era capaz.
         Solté sus muñecas para pasar lentamente mis manos por sus brazos. Llegue a su pecho, desabotone uno a uno los botones de su camisa, sin dejar de mirarle a los ojos. Acaricié su torso, baje mi mano por su vientre plano y perfecto.
         El también había  aprendido, y de un solo movimiento las tornas cambiaron. Ahora era yo la atrapada bajo él, con mis muñecas inmovilizadas.
Pero en esta ocasión, mis manos siguieron inmovilizadas, me acarició el torso con los labios. Ahora era él quien controlaba la situación.
­-Te…deseo-Marc sabía como decir las cosas, un calor liquido mojo mi entrepierna-¿Qué soy para ti? No es tan difícil-estaba jugando sucio, me estaba haciendo un chantaje descarado, me mordisqueaba la oreja.
-Mi…- no podía decirlo, a mi aun me parecía mentira todo aquello solo un sueño. Pero Marc tenía otros planes, me abrió las piernas con las suyas y empezó a presionar mi entrepierna-¡Novio!.
         La caja de Pandora estaba abierta, ¿porque me costaba tanto decirlo?. En el fondo sabía el porque, le daba poder sobre mí, hasta ahora todo había sido como un juego. Pero ahora sabía que tenía una relación en toda regla con Marc Lewis.
         A el parecía encantarle aquella palabra, en cuanto podía la soltaba “Novia”  a mi realmente me encantaba oírla, pero para mi no era tan fácil. No sabía realmente lo que sentía Marc por mí. Sabía que era un romántico redomado, de esos que te abren la puerta y te acompañan a todas partes. Pero yo me había llevado demasiados palos y había aprendido a no fiarme de nadie, vivir el momento, el mañana siempre podía dar un cambio tan drástico que podía destrozarte la vida.
-Bésame…tonto- no le dí tiempo a pensarlo, me apodere de su maravillosa boca.
        
         La reacción de mis compañeros de trabajo cuando llegue al set, me dejo totalmente avergonzada. Pasaban de mí, le había mentido, ya no me consideraban una de ellos. Gerardo no me dejo incorporarme al trabajo, estaba oficialmente despedida. No estaba preparada para volver al hotel, me refugie en la caravana de Marc. Llore un rato, me sentía muy avergonzada, no me gustaba mentir, tenían consecuencias muy dolorosas.
         Dani se había enfadado con mis compañeros, lo deje discutiendo con ellos. Lo iba a empeorar mas, cuando se descubriese que él tampoco era mi hermano.
         Necesite ver de nuevo a Marc, lo busque por todo el set, había un revuelo de periodistas, seguro que estaba allí.  Me gustaba  verlo hablar, movía sus manos de una manera adorable. Estaba enganchada a su expresión corporal, como se movía, sonreía y cuando se turbaba por algo, era realmente encantador.
         Le note totalmente relajado, enganchado a su adorable compañera, la misma de la noche pasada. Una bilis amarga me subió por la garganta, la miraba igual que a mi, unas horas antes, sabía que era muy buen actor, pero eso era demasiado para mi sufrido corazón.
         Yo era realmente una fracasada, me dio mucha pena de mi misma. Otra vez había caído, quizás tenía un radar para los chicos infieles. Pero yo no estaba dispuesta a perdonar nada, lo quería todo por completo de él.
         Sus miradas, caricias, besos, solo para mí. Era una egoísta, Marc era una estrella de nivel mundial y yo pretendía que solo fuese para mí. Desde luego había perdido la cabeza por completo.
         Empecé a sentir un dolor físico, “huir” desee con desesperación estar en casa, en mi habitación, donde tantas veces había llorado y había encontrado consuelo en mi familia. Donde la realidad no era tan cruel.
         Me marche sin pensármelo dos veces, me fui al hotel. Gracias al recepcionista, conseguí un asiento en el autobús a Indianápolis y de allí un vuelo directo a Almería, era mucho más caro que ir a Málaga, pero no soportaba perder más tiempo en el viaje. Había echado mano del dinero de Marc, me sentí un poco culpable, pero se lo devolvería cuando pudiese.
         No podía creerme que gracias a Internet, estaba en camino en menos de una hora, pensé en el destino seriamente, Dani no sabía donde estaba, Marc no sospechaba nada y en menos de dos horas ya estaba de camino a casa. Los astros estaban conformes con mi decisión.
         Me negué a llorar, ni una lágrima sería derramada. Yo me estaba infligiendo mi propio castigo. Sabía que algo no andaba bien en mí. ¿Cómo podía dejar escapar a un chico como a él?, pero no me sentía con fuerzas ni para intentarlo siquiera.
         En un rincón de mi mente, imagine que Marc venía a buscarme. Me reí de mi misma, le estaba abandonando. Esto un chico no lo perdona, ya no querría saber nada de mí, para él sería seguramente una anécdota de su vida, una loca española que le gusto un día y como vino se fue. Perfectamente olvidable.
         Recordaría todo esto como un bonito sueño que no me atreví a vivir, por cobardía. Había conocido a personas maravillosas, tenía unos amigos estupendos, jamás olvidaría a Charlie y a Dani. Cada noche dormiría con el sabor amargo del recuerdo de Marc.
         Le desee lo mejor, que fuese muy feliz, se lo merecía todo. A una chica valiente, con estilo y mucho glamour. Cada vez que lo viese en la tele o en una revista, sabía que me dolería en el alma, pero los sueños en la realidad a veces se convierten en pesadillas.
         No pude evitar llorar como una tonta durante las diez horas y dos trasbordos. Las azafatas intuían que algo malo me pasaba, me traían té, caramelos. Era una situación bastante cómica, realmente daba mucha pena, tenía a todo el vuelo azorado por mi situación. 
         No había vuelta atrás, esto era lo mejor para él. Repetírmelo mil veces a lo mejor tenía algún efecto en mi pena. Pero tenía el corazón roto, cogí todos los pedacitos uno por uno, los mantuve en mis manos dándole calor, pero seguía helado.
        


        


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