jueves, 25 de octubre de 2012

Un beso en Londres Capitulo 22


Capitulo 22


         Sesión de fotos en exteriores, mal día para nosotros, estábamos con resaca.  Pero Marc era muy serió con su trabajo y muy responsable. Yo por mi parte me quede  sentada  al sol, me estaba quedando dormida. 
         Mi tranquilidad termino pronto, Rachel y Dani estaban de muy buen humor, me habían traído el desayuno, una gran jarra de zumo de naranja, y donuts. ¿Se puede pedir más?
           Me marche en busca de Marc, a él le sentaría muy bien comer algo.  El Lentejas me miraba desde lejos despectivo, seguro que luego me remordería la conciencia, pero no pensaba ofrecerle nada para comer.
         Marc estaba haciendo miraditas, todas muy bien pensadas para que quedara súper sexy en las fotos.  Le habían cardado el pelo y llevaba un montón de maquillaje, a mí no me lo podía negar, lo había visto levantarse esa mañana.
         No podía evitarlo cuando me despertaba junto a él, me embargaba la ternura, con su cara hinchada, muy colorado, era el típico ingles.
-Buenos días- no me contesto balbuceo algo y se metió en la ducha.
         Ahora estaba ante mi, implacablemente vestido de etiqueta, peinado y afeitado. Este hombre no tenía nada que ver, con la persona con la que había amanecido aquella mañana. Frío y distante, así era su mirada, muy concentrado,  de pronto me sentí avergonzada, yo  desde luego no tenía que ver con él. Estaba despeinada,  no me había maquillado y mi ropa era informal.
         El era como un príncipe de cuento y para nada yo era cenicienta. Sabía que era una pose, esa persona de mirada sería y distante, no era mi Marc. Mi chico comía con los dedos y no siempre con la boca cerrada. Le encantaba el chocolate, quedar con los amigos, gracias a un milagro del cielo creía que estaba enamorado de mí.
         Ese Marc de portada no se parecía en nada al dueño de mi corazón. Las lagrimas me quemaban en los ojos, desde luego que no recocía en el a mi amor, dulce y apasionado. El futuro era del todo incierto a su lado, pero ya era imposible para mí vivir sin él.
         Debía de ser la resaca, pero la tristeza me embargo. Quería volver con los amigos y olvidar si podía su inmaculada imagen.
         Me estaba dando la vuelta, cuando decidieron cambiar de localización. Marc me saludo con la mano, ya no tenía escapatoria. Se acerco a mí, tocándose el pelo nervioso. Miraba a todas partes menos a mí.
-¿Desde cuando llevas aquí?
-Un momento, te traía esto –Se bebió encantado el zumo y el donut-  estas muy serio ¿Qué pasa?- Me moría por apartarle el pelo de la frente.
-Esto me da mucha vergüenza- se puso colorado.
-Yo creo que lo haces muy bien.
-No tiene mucho merito la verdad – paso sus dedos por mis labios- Esta mañana estas muy guapa.
         No pude contestar, se lo llevaron  a otro escenario. Volví sobre mis pasos, los chicos estaban  charlando amigablemente. Me deje caer sobre una silla,  flotaba en una nube.
- ¿Cuándo me vas a preguntar que he averiguado?-Dani me saco de mi ensoñación.
-Por supuesto, cuéntamelo todo.
-Ya se donde esta aquel Periodista, esta noche voy hacerle una visita a ver que encuentro.
-Quiero ir contigo.
-De eso nada, me pagan para que no hagas cosas como esas.
         <<Eso ya lo veremos>>  no dejaría que Dani se escapase solo. Ni tampoco pensaba estar sentada allí todo el día.
        
         Me costo un poco pero logre escabullirme, se suponía que Rachel me iba a llevar a un desfile de moda, pero íbamos a seguir a Dani.  Esta vez nos disfrazamos las dos, nos haríamos pasar por unas jóvenes Italianas.
         Nos paseamos por la ciudad y copiamos el estilo de por allí, nos pusimos unas nuevas pelucas. Intentamos no llamar la atención, pero la verdad es que lo estábamos pasando de miedo. 
         Llegamos a tiempo de ver a Dani salir de nuestro hotel,  la piel se me puso de gallina, era muy emocionante. La gente se le quedaba mirando, era una mole andante.
         Llegamos a la recepción del hotel, no nos sería fácil seguir desde allí. Nos pusimos cerca para oír a donde iba.
-¿El señor Gálvez?
-La 5-1.
         No era un hotel muy grande, por eso no podíamos pasar desapercibidas y seguirlo se volvía casi imposible. A mi se me volvió a ocurrir una idea. Salimos fuera y buscamos la puerta de servicio, como esperaba estaban fuera unas chicas del servicio del hotel. Hablando con ellas en español, conseguí por unos euros que nos dejasen un uniforme. Me lo puse y volé  a la 5 planta.
         No había nadie en el pasillo, Dani seguro que ya estaba dentro. Estaba indecisa en la puerta de la habitación, cuando el ascensor se paró en mi planta. El periodista estaba volviendo a su habitación, no había escapatoria y Dani aún seguía allí.
         El hombre se acercaba a mí, silbando  muy tranquilo. No se me ocurría nada que hacer. Corrí hacia él, tenía que hacer que me siguiese, le baje los pantalones de un tirón y le saque la lengua. El empezó a gritar, me decía que haría que me despidiesen, pero no se movía, así que le hice la zancadilla y calló todo lo largo.
         Esta vez si que me siguió. Corría detrás de mi torpemente, sujetándose los pantalones.  Baje las escaleras a toda velocidad, pero el maldito también corría rápido. Me iba a atrapar.
- Violador- Grite a todo pulmón.
         Todo el mundo se volvió para mirarnos, unos hombres le sujetaron. Salí a escape del hotel, no pare de correr hasta llegar  a la puerta del nuestro.  La peluca se había movido, sudaba, el corazón martilleaba en mi pecho. Temía verle venir hacia mí.
-¿Estas bien?- Dani me había alcanzado, Rachel estaba llegando a nosotros.
          Le mire a la cara, ¿lo habría conseguido?. Saco de debajo de la chaqueta un sobre abultado. Le abrace llena de alegría, Rachel se nos unió.
-Lo he conseguido, ahora sabremos que es lo que tienen.-Dani estaba pletórico- Estas como una cabra, pero gracias.- me estrecho en un abrazo de oso.
        
         Cuando llego Marc, nos encontró sentados en el suelo, comiendo pizza muy alborotados.  Se sentó con nosotros, comenzó a comer, nos pregunto por nuestro día, y nos echamos a reír.
-¿Qué es tan divertido?
         Dani le dio muy orgulloso el sobre con la documentación. No las habíamos visto, era algo suyo.  Se las llevo  a la cama y se sentó muy serió.
-Me lo espera- estaba preocupado- Esperaba que esto saliera a la luz, creo que mi carrera esta acabada.
-¿Qué es?- me asuste, actuar era su vida.
-Fotos tomando drogas, y vestido de chica.-Intente verlas, pero las aparto de mí- No, por favor.
-Eso le puede pasar a cualquiera, nadie es perfecto.-Yo solo quería ver lo positivo de las situación.
-Llamaré a Malcom, ella sabrá que hacer- Odiaba aquella mujer, pero esperaba que pudiese hacer algo.

         Después de una conversación tensa por teléfono, Marc no parecía nada aliviado. Los demás nos habían dejado, estábamos solos en la habitación.
-Tengo dos opciones,  desmentirlo o admitirlo.
         Sopese las dos opciones, yo sabía que la mentira tenía las patas muy cortas. Siempre me pillaban y al final confesaba siempre la verdad.
-Creo que es mejor que hables de ello abiertamente. Eres un modelo de vida para muchos jóvenes. Eso le puede pasar a cualquiera.
-No es tan fácil, hay muchos proyectos en el aire- Se paso la mano por el pelo- todo se puede quedar en nada.
         Quería ayudarle, pero no sabía que hacer ni que decir. Yo no sabía nada sobre sus proyectos, no me había involucrado para nada en su trabajo. Simplemente le había acompañado de un lado para otro. Me sentí muy egoísta y con muy poco derecho a opinar.
-¿Tan terrible sería?-tenía un nudo en la garganta.
-¿Sabes lo que me ha costado llegar hasta aquí?-me espeto, no me esperaba su tono de voz.-Aun no me ha dado tiempo de hacerme un sitio sólido.
-Yo creo que eres el mejor del mundo.-lo dije de corazón.
-Tu no sabes nada- me volvió la espalda.
         Desde luego que no sabía nada, su voz de total desprecio, hundió un poco más la daga en mi corazón. Me levante como un autómata y salí de la habitación sin hacer ruido. En mi corazón un gran peso. Era tarde y todo estaba en silenció. Llegue a la calle casi sin atreverme a respirar. El aire ardía en mis pulmones.
         Las calles estaban desiertas, necesitaba estar sola y dejarle solo. Me sentía totalmente frustrada, no podía hacer nada por él.  Sus duras palabras se repetían en mi cabeza <<Tu no sabes nada>>. Era una payasa.
         Llevaba un rato allí sentada, cuando sentí que alguien se sentaba a mi lado, Marc me cogió la mano.  No dijo nada solo me abrazo, yo quería negarle mis labios, pero no podía, le devolví cada beso con total adoración.
-Perdóname- susurró en mi oído-No debo pagarlo contigo, todo esto me ha tomado por sorpresa.
         Las lágrimas corrían por mis mejillas, me dí el lujo de bañarme en sus ojos y besar sus labios. Sin apartar la mirada.
-Tienes razón, yo no se nada- mi voz sonó como el de una niñita.
-Todo eso no tiene que ver contigo- me tomo las manos para besarlas- tuve una época muy loca por la que tengo que pagar.
         Marc era mi locura, yo también tendría que pagar por eso.  Pero me repetía a mi misma que yo no estaba mintiendo, solo omitiendo la verdad. 
         El móvil de Marc comenzó a sonar, sus compañeros habían sido informados, todos le daban su apoyo. Malcom trabajaba deprisa.
-Creo que esto significa que lo admitiré-me miró muy serio- ¿Me querrías si no fuese famoso?
-Te quiero, seas lo que seas.
         Y eso era la pura verdad, pasase lo que pasase estaba segura que seguiría queriéndole. Ya no le veía como un personaje, solo como Marc, después de ver todo lo que había detrás de un rodaje la magia del cine había desaparecido para mí dejando solo a él, inseguro, paranoico y cariñoso.
         Había pasado la vida deseando lo que ahora tenía, el miedo a perderlo no me dejaba disfrutarlo plenamente. Pero este era mi momento, el mañana me traería nuevas aventuras, que seguro me atrevería a vivir gracias a él.
- ¡Marc nos vamos a los Ángeles, estas nominado en los Óscar!- Rachel entro en la habitación como un vendaval.
         Desde luego nuestra aventura acaba de empezar…




Fin

Un beso en Londres Capitulo 21


                                             Capitulo 21

         Entre en mi habitación echa una furia, me sentí como un dibujo animado, echando humo por la nariz. Deseaba romper algo, me hubiese gustado volver para sacarlo de allí por la orejas, pero ya había dado un espectáculo suficiente.
         Marc entró en la habitación como un torbellino, se planto ante mí, pero fue incapaz de hablar. Se volvió y empezó a caminar por la habitación.
- Suéltalo ya, soy una impresentable.
- Nada de esto pasaría si dejaras de esconderte.
         No estaba dispuesta a que me acorralase, empecé a quitarme la ropa. Tenía que mantenerme ocupada.
- Si, tienes razón debería ser consecuente con mi decisión… pero es que no lo soporto cuando tocas a otras- mientras hablaba deje caer mi vestido.
         Marc se paro ante mí, mirándome con ojos encendidos. Yo no podía creer que me encontrase hermosa, en aquella fiesta estaban las mejores modelos del mundo. El me miraba con total embeleso, su mano se poso sobre uno de mis pechos.
- Me distraes… ¿pensabas ver a ese chico?- me hablaba mirándome a los pechos.
- No se lo pensaba hacer… ¿y tu con esa Ronda?- le subí la barbilla con la mano, para que me mirara a la cara, fue contra producente, me acarició con intención de provocarme.
- Yo tampoco se lo que pensaba hacer….- con sus manos me estaba torturando, pero a esto pueden jugar dos.
- ¿Seguro que no lo sabias?- empecé a quitarle la chaqueta, la camisa.
- ¿Ummm... qué?
         Ya no me acordaba  del motivo de la conversación, nos mirábamos a los ojos y nos tocábamos. Marc me acerco bruscamente hacía él, para que nuestros pechos desnudos se tocasen.
- Solo me gustas tú.
- Lo mismo digo.
         Me agarro el trasero con fuerza, acercándome más aún. Pase mis manos por su cuello hasta su pelo, mi lugar favorito. Acerco sus labios a los míos para susurrarme.
- He pasado por demasiadas relaciones, como para no darme cuenta que nunca pondría en peligro la nuestra-un corto beso- no dudes de mí.
-Pero es qué te tocan…- tironee un poco de su pelo.
-Lo importante es que yo solo quiero tocarte a ti… yo solo quiero que tu me toques a mí- me beso de nuevo- solo a mí.
         Tenía que confiar en él, aunque me fuese la vida en ello. Siempre habría alguna decidida a tenerlo, a mi solo me quedaba su fuerza de voluntad. Lo que me tenía alucinada es que el pensaba lo mismo de mí.
- A veces me asombras, yo solo tengo ojos para ti.
- Pero ellos no piensan lo mismo, siempre pillo alguno mirándote  embelesado-se estremeció- me pone enfermo.
- Creo que eres un exagerado, nadie me mira.
-Pregúntale a Dani si no me crees- me empujo sobre la cama- esta cansado de espantarte los moscones.
-¿Son guapos?- bromee, no creía ni una palabra de lo que estaba diciendo.
-No castigues más a mi corazón- me cogió por los hombros- no sabía hasta que punto era posesivo hasta que te conocí – su cuerpo no me dejaba respirar.
- ¿no hablas en serio?- le empuje un poco- Te puedo asegurar que nadie me mira, al menos con esa intención y yo…
         Su boca me cayo por un buen rato, tomo posesión de todo mi ser.  Tuve que decirle mil veces que le quería solo a él, para poder calmarlo.  No podía creerle, había visto como miraba a las modelos en las fotos. ¿Cuando era real y cuando no? ¿Podía creerme tanta pasión?
         Me levante con un considerable dolor de cabeza, Marc había bajado a desayunar y me estaba esperando. Baje con un humor sombrío, él estaba rodeado por todo el grupo, una silla junto a él me esperaba. Me senté saludando a todos, pero Marc me beso en los labios como saludo. Me quede petrificada.
         Me sirvió el té el mismo, totalmente solicito hacia mí. Puso su mano sobre mi muslo y continúo hablando como si eso fuese lo mas normal del mundo. Estábamos en un sitio público,  muchos ojos contemplaban cada uno de nuestros movimientos.
-¿Marc que crees que estas haciendo?- le susurre al oído.
-Realmente amor, lo que de verdad deseo –selló mi boca con sus labios.
         Todos en la mesa callaron, Malcom se levantó y lo llamó para hablar con él aparte. Por sus gesticulaciones, sabía que estaban discutiendo sobre mí.
         Cuando volvieron Marc volvió a guardar las distancias, eso me puso aún mas nerviosa.

         El vuelo fue una pesadilla, me quede juntó a Dani. Marc me ignoraba esta vez demasiado bien, no me dirigió la mirada en ningún momento. La llegada al hotel la hicimos en dos coches, otra vez separada de él.
         Marc se fue directamente a la grabación del programa, esta vez en Italia. Los demás actores de la película ya habían llegado.
         Dani y Rachel me acompañaron a visitar la ciudad, eche todos mis euros a la fuente, para que me diese suerte. La pizza  que comimos en el almuerzo no me gusto nada, todo me pareció carísimo.
         Estaba agotada de tanto andar, seguimos andando por la ciudad hasta que caí exhausta en unas escaleras. El sol aún calentaba lo suficiente para relajar mis músculos.   Dani y Rachel parloteaban sin parar y se hacían fotos mutuamente y a mi cuerpo inmóvil.
         Una sombra me tapo el sol, alguien me estaba observando desde muy cerca, me puse la mano el los ojos para poder verle.
- ¿Qué quiere?- el terror me recorrió, era el periodista Español, con el que había tenido el incidente.
- Tengo un negocio que proponerle- Se sentó a mi lado, Dani y Rachel se había alejado y la multitud los ocultaba a mi vista.
-Yo no tengo nada que hablar con usted- intente marcharme pero me agarro del brazo.
- Escuche lo que tengo que decir, es muy provechoso para usted- parecía un buitre a punto de devorarme- tengo en mi poder ciertas fotos… de su amigo Marc, unas fotos que no le van a gustar nada.
-Eso a mí que me importa.
-Si creo que le importa y bastante, por cierta cantidad esas fotografías nunca verán la luz, usted podría ganarse un porcentaje.
-No quiero saber nada de todo esto.
-Puedo conseguir que le relacionen con él si es fama lo que busca.
         Unas nauseas tremendas empezaron a remover la pizza en mi estómago, busque a Dani desesperada, me sentí muy aliviada cuando le vi acercarse a mí.
-Veo que el gigante se acerca…estaremos en contacto- desapareció entre la multitud.
         Les conté todo lo que me había dicho aquel tipo, Dani tomo su teléfono he hizo unas llamadas, Marc me llamó al instante.
-Irene vuelve ahora mismo, por favor.
         No me dejo responderle, Dani me llevo al hotel, allí me dejo sola para hacer una investigación. ¿Qué fotos serían esas?
         Esta vez fue Lon el que vino a buscarme, para llevarme junto a Marc. Estaba en un restaurante teniendo una comida con sus compañeros. Yo me senté con los demás asistentes.
         Algunos mantenían la misma relación que yo con sus jefes, esto no me hacia sentir para nada bien, Rachel se sentó a mi lado.
-Ve al baño.
         Me levante para dirigirme a donde me decía, cuando llegue al pasillo una puerta se abrió a mi izquierda, unas manos me llevaron al interior del almacén. Marc me apretujo entre sus brazos.
-¿Estas bien amor?
- Si claro –era un exagerado- no ha pasado nada.
         Estaba muy preocupado con la seguridad, veía peligro por todas partes, por eso desde el primer momento me había puesto guardaespaldas.
-No quieren nada conmigo, solo te quieren a ti.
-Desde ahora estarás siempre a mi vista- cuando intente replicar, me lo impidió- solo hasta que sepamos quien es y que quiere. Hazlo por mí.
         Sabía de sobra que así abrazados y con esa voz melosa haría lo que el quisiera. Un gran actor le había dicho que para persuadir a una mujer, solo bastaba con contacto físico y voz aterciopelada. Yo era muy débil, su montaje funcionaba a la perfección conmigo. Pero yo también había aprendido un par de cosas respecto a él, mis piernas en la cintura y un beso en el cuello eran su perdición.
- Lo que tú desees….
         Lleve acabo mi estratagema, lo puse muy nervioso, tanto que  en un segundo me estaba subiendo la camiseta. Alguien llamo a la puerta, nos corto el rollo radical.
Su frente apoyada en la mía.
- Lo que yo deseó va a tener que esperar.
         Después de unos ardorosos besos, volví a la mesa, todos me miraban sonriendo, estaba claro que había estado haciendo, mi boca estaba hinchada visiblemente.
-Querida,  aprovecha el momento- me dijo Ralf el asistente de un compañero de Marc- nunca sabes cuanto va a durar.
         Ese sería mi futuro, mirarlo con tal añoranza y tristeza, lo  mió era aún mas patético. Yo no era ninguna asistente personal, así que cuando todo terminase, ni siquiera me quedaría la tortura de verlo cada día.
         Me esperaba una tarde muy dura,  Marc no dejaba de vigilarme, lo de siempre a mi vista lo decía muy enserio.  Pero me trataba como alguien mas de su equipo ¿Qué le habría dicho Malcom?
         Mi estomago protestaba, era tarde y aún no había indicios de irnos a cenar. Marc era más comilón que yo, seguro que estaba muerto de hambre. Dani no estaba para acompañarme a buscar algo, aún no había vuelto de su pequeña excursión.
         Rachel vino a salvarme de nuevo, trajo hamburguesas para todos. Desde donde estaba Marc me podía ver perfectamente, me senté muy tranquila y comencé a comer mi riquísima hamburguesa.
         El pobre no podía dejar de mirarme, yo gesticulaba visiblemente, estaba siendo muy mala.  Rachel se estaba partiendo de risa, observando nuestro infantil comportamiento.
         En un corte de publicidad,  se levanto muy decidido, dejando a todo el mundo con la palabra en la boca.  Se acerco a  mí,  se agacho hasta llegar a mi altura, yo tenía la hamburguesa atrapada en mis manos, tomo mis manos y se acerco, la  acerco, hasta darle un enorme mordisco.
-En serio esta buenísima- unas gotas de mostaza corría por un uno de mis dedos lo lamió- luego daré buena cuenta... de la hamburguesa.
         Se marcho, no volvió a dirigirme la mirada. Yo me había quedado petrificada allí mismo.  No me quedaron ganas de seguir jugando, ni hambre.
         Me sacaba de quicio ese aire de suficiencia, siempre sabía que hacer para dejarme de una pieza.
         El día parecía que nunca se fuese a terminar, esa noche teníamos fiesta de inauguración. Marc se vistió con mucha desgana, al final se había comido la hamburguesa en el trayecto de vuelta al hotel, estaba muy cansado.
         Se marcho con el grupo, yo iría después con Rachel y Dani. Me preguntó si prefería quedarme, desde luego estaba loco si pensaba que lo iba a dejar suelto por ahí. Tenía que hacer algo con los celos, pero solo pensar en alguna tía fresca metiendo mano, me ponía enferma. Pero mas me dolía no poder acercarme a él, como yo quisiera.
         Así se me ocurrió la idea loca de disfrazarme, era una tontería, pero en aquel momento me pareció mi mejor opción, estar como quería con él, pero sin que nadie supiese quien era yo.
         Rachel resulto de gran ayuda, sabía como encontrar todo lo que necesitaba, al final nos retrasamos un par de horas, pero mereció la pena. Cuando termine mi caracterización, estaba segura que no sería reconocida ni por Marc.
         Me puse ropa muy ajustada, marcando todo lo posible y con un gran escote. La peluca fue lo mejor, era perfecta, parecía del todo natural,  Rachel me había buscado una peluca negra, que me quedaba genial, estaba muy guapa con ella.
         Hicimos la prueba con Dani,  me estaba esperando en el vestíbulo. Pase un par de veces delante de él y como si nada, no me reconoció.  Con nocturnidad y alevosía  pensaba hacerme con el control absoluto de la situación. Mandé un mensaje a Marc, excusándome por el plantón. No pude deshacerme de Dani, me prometió esconderse y no dejarse ver por nadie.
Mi valentía terminó en el umbral de la sala,  la música estaba a toda pastilla, ahora no estaba tan segura de mi misma ¿y si lo que me encontraba era peor de lo que me esperaba?
Por un momento las luces me cegaron,  lo busque por todas partes, hasta que lo encontré desparramado en un reservado, su mesa estaba llena de botellas vacías. Di un paso, dos, tres, me pare en seco ¿Sería capaz de atraerlo hacía mí?
Me puse a bailar en la pista como una loca, moviendo mucho la cabeza y el cuerpo. Pronto estuve rodeada de unos chicos muy monos, por un momento se me olvido mi plan. Busque a Marc con la mirada, el estaba visiblemente aburrido, no me hacía ningún caso.
Tendría que ser menos sutil, le hice señas con la mano, para que me acompañase. Creí que tendría que abandonar mi plan, no se veía que estuviese mucho por la labor.  En cambió, unos de los chicos de mi coro, empezaba a tomarse muchas confianzas.
- ¿Me permites?-Marc había acudido en mi ayuda.
         Su baile desgarbado siempre me hacía reír, pero el lo hacía con mucho sentimiento.  Yo no pare de contonearme delante de él, pero no me hacía ningún caso, así que tuve que ponerme más agresiva.
         Puse mis brazos alrededor de su cuello y me colgué de el. Creía que me iba a rechazar, pero la verdad es que se arrimó a mí aún mas. Me dejo totalmente desconcertada.
-¿Quieres venir a mi hotel?- me susurró en el oído.
         Eso no me lo esperaba, se suponía que yo estaba en su hotel, pero claro no es difícil conseguir otra habitación. La indignación me envolvió, estaba sopesando la posibilidad de estrellar mi rodilla en su entrepierna.
-Te pones guapísima cuando te enfadas.
-¿Lo sabes?- yo y mis planes infalibles.
-No te habría descubierto, pero el grandote, casi pisotea a todos los que se ponían en su camino, en su afán por ayudarte.
         Me arrimé mas a él, ondulando mi cuerpo contra él, no estaba dispuesta a irme, ahora que podía tocarlo en público con total impunidad. Nos divertimos de lo lindo, bebimos nos besamos en publico, Marc creo que disfruto aun mas de todo esto. Dani nos llevo al hotel, borrachos como cubas.
          
        


        






Un beso en Londres Capitulo 20


Capitulo20



         Tenía mi ropa desordenada encima de mi cama, en menos de media hora estaría otra vez volando, esta vez nuestro destino era Francia, no tenía ni idea de lo que iba a echar en las estridentes maletas rosas. Me daba vergüenza tan solo mirarlas, pero en el fondo me gustaban mucho.
         Marc me esperaba pacientemente tomando un té en la cocina, me abandono cuando estuvo bien claro que estaba de los nervios. Mi ropa para el viaje, esta vez era importante, iba a estar acompañándolo constantemente. Me puse un vaquero, una camiseta y una chaqueta rosa de pata de gallo, de Dior, era lo más caro que me había puesto en mi vida, parecía de mejor familia.
         El coche llegó a su hora, Marc no me dejo recoger nada, teníamos a una persona que se iba a encargar de eso. Me senté muy envarada en mi asiento, esta vez íbamos con todo el equipo, además de los guardaespaldas nos acompañaban, Eric “el lentejas” en mi cabeza lo bautice enseguida, tenía toda la cara llena de unas enormes pecas y la adorable Rachel una guapa y simpática pelirroja, era mas tímida que yo. 
         El silencio en el coche era generalizado, todos estábamos muertos de sueño, intente estarme muy quieta en mi asiento pero Marc me pasó el brazo sobre los hombros, acercándome más a él. Intente separarme pero me fue imposible.
-Estate quietecita, amor- el Lentejas y Rachel me miraban aburridos, ¿esto les parecía normal?
-¿lo saben?- le susurre en el oído.
-Si ya están informados- me beso bajo la oreja- no te asustes por nada, Dani estará siempre contigo.
         Intente no pensar en nada, pero con Marc tan cerca era casi imposible. Empezaron a hablar de la agenda de trabajo, su conversación monota me adormiló. Desde luego todo era una experiencia, tenía la posibilidad de viajar y conocer casi toda Europa.
-¿Podremos visitar la ciudad?
-Si, lo intentaremos- un músculo se crispo en su mandíbula- si yo no puedo, siempre puedes ir con Dani.
         Me gustaba estar con Dani, pero estar con él era lo que realmente me hacía feliz. Le apreté la mano, no pude evitar un suspiró al susurrar.
-Prefiero estar contigo.
         Marc se apoderó de mi boca sin reservas, éramos como dos antorchas juntas. Nuestros acompañantes en el viaje de pronto cobraron vida, empezaron a hablar en voz alta, como para disimular nuestro beso.
         Me quedé satisfecha rodeada por su brazo, no quería pensar en nada. La ciudad comenzaba a despertar a nuestro alrededor, en las inmediaciones del aeropuerto las fans nos esperaban ¿cómo se habían enterado de que íbamos a salir?
         No pude evitar que me sudaran las manos, esto no iba a salir bien. Creo que me puse muy colorada, y mi respiración se acelero.
-No pasa nada, será solo un momento-Marc me miraba también aterrorizado.
         Dani tomo mi mano para darme fuerzas, Rachel saco unas credenciales y nos la puso a todos, me miro directamente a los ojos, también quería darme fuerzas.
-Gracias.
         Hicieron dos frentes, primero las chicas con Dani y después Marc con los demás, yo no podía de dejar de mirar hacia atrás. Pero Rachel me tenía muy bien agarrada y con Dani a mis espaldas solo podía avanzar. Presentamos rápidamente los pasaportes, entramos en tropel en  el avión.
         Prueba superada, esta era la primera de muchas otras, estaba bien claro, por el grito ensordecedor de sus seguidoras. Me arrellane en mi asiento junto a Rachel, era el mejor momento para conocernos, no quería parecer una lapa, todo el día pegada a Marc, aunque en el fondo eso era lo que me apetecía hacer.
         Tuvimos una charla bastante amigable, era una chica de carrera, había ido a la universidad, era precisamente su puesto el que yo ocupaba. Claro que yo lo hacía de mentirijillas, no parecía que me guardara rencor. Pronto empezamos a hablar de trapitos y tiendas, nos hicimos amigas al momento. El lentejas era otro cantar, tan estirado y tiquismiquis, este si que me miraba como si fuese una persona totalmente desechable.
         El vuelo fue bastante bien, a nuestra llegada otra vez la misma experiencia, me dolían los oídos. Otro coche familiar nos esperaba,  todos juntitos otra vez. Marc me abrazo en cuanto entro, los cristales tintados nos daban total intimidad.
         Esta vez en el hotel no hubo habitación separada para nosotros él no quería separarse de mi ni un minuto. Estaba encantada, pero a la vez me estaba  comiendo el coco.
-Esto no me parece que sea guardar demasiado las apariencias.
-Ya lo se soy un paranoico, pero quiero tenerte cerca-se paso la mano por los cabellos, señal inequívoca de que estaba inquieto.
-Nos van a descubrir en seguida y yo…
-La fama viene conmigo en el lote, no lo puedo evitar-muy agobiado- tengo que descansar de tanto grito.
-Anda ven aquí que te consuele- no me podía controlar.
-Malcom nos espera abajo y…
         No le deje terminar la frase, le lance la preciosa chaqueta rosa a la cara, se abalanzó sobre mi, me hundió en la cama. Risas y más risas, luchamos con la ropa.
-Tengo que usar mas vestidos- estaba fastidiada con el maldito pantalón.
-Por el bien de mis nervios no lo hagas- paso con total intención sus manos sobre mis piernas.

         La vieja amargada nos esperaba en el vestíbulo, luche con Marc para que me soltara la mano. Teníamos que comportarnos en público, tire de mi chaquetilla intentando que no se notara la arruga de la solapa.
-¿Querida, como fue el viaje?- su mirada me traspaso, era como Cruela Devil.
         Después de ser presentadas, de la conversación de rigor, fui totalmente olvidad, nos dirigimos a los coches que nos esperaban.
-¿Marc de verdad crees que esto es necesario?-Malcom no estaba muy contenta con las minivan que nos esperaban.
-Donde este yo, estará ella- No pude evitar esconderme un poco tras Rachel.
         Dentro quedó bien claro que es lo que pensaba de mí, tomo mi lugar al lado de Marc. Desde luego que era una mujer totalmente retorcida, hice nota mental de que en esta ocasión Marc no puso ninguna pega. Me quede relegada al final, con Rachel y Dani.
         Otra vez gritos a la entrada, esta vez fuimos detrás de la comitiva. Se lo llevaron al camerino y ahí lo perdí de vista, me quede con Dani sin saber que hacer.
-¿Qué pronto empiezo a estorbar?
-Esto es cosa de Malcom.
-Pues deberíamos enterarnos de cuanto tiempo van a tardar-puse cara de conspiradora- Te invito a un croissant.
         Dani se fue encantado a buscar al Lentejas, volvió con Rachel dispuesto a salir con las dos. Teníamos unas tres horas para andar por la ciudad.
         Nos metimos en el primer café antiguo que encontramos, nos pusimos morados. Pedí para llevar suficiente para todos, quería que Marc lo probase.
Cuando regresemos, casi habían terminado, esta vez estaban haciendo una sesión fotográfica,  se me hacia la boca agua, Marc estaba guapísimo.
         Me puse verde de envidia cuando vi a las modelos que le acompañaban, las agarraba con demasiadas ganas,  con la misma cara que me ponía a mí. Eso es lo que peor llevaba, desde luego sabía fingir muy bien.
-¿Quizás Ronda para esta noche, que te parece?- Malcom estaba con el lentejas conspirando-¿Querida ya habéis vuelto?
         Me miro y luego miro a una escultural modelo, moreno alta y muy delgada. Estaba claro lo que esa arpía pensaba de mí. No era nada adecuada para él.
         Marc estuvo un rato achuchando y abrazando a la tal Ronda, la boca del estomago se me cerro,  todo lo que había desayunado empezó a dar vueltas. Dani se acerco rápidamente, Rachel también se estaba poniendo verde.
-Esa es una víbora, cualquier día se envenena con su propia saliva.
         Intente tranquilizarme pensar que solo era trabajo, pero la figura amarga de Malcom siempre estaba allí. Se acerco a ellos, hablaron un buen rato, Marc me miro azorado, estaba claro esa noche tenía un cita y no era conmigo.
         Después de mil explicaciones por parte de mi amor, quedo claro que era su trabajo y era algo que tenía que hacer, debía consolarme con el hecho de que yo iba a estar presente en todo momento.
         Fuimos a comer todos juntos a la terraza de un restaurante precioso, los fotógrafos se volvieron locos. Marc y yo estábamos estratégicamente separados.
         La noche llego demasiado pronto, Malcom vino a recogerlo para ir a buscar a la maravillosa Ronda. Yo me quede buscando el vestido perfecto no tenía nada que me gustara, estaba ya apunto de llorar, cuando alguien llamo a mi puerta.
-Mira lo que tengo aquí para ti.
         Rachel me había salvado, me traía un maravilloso vestido de raso rosa fucsia, era bastante corto, me quedaba estupendo con mi piel morena. Abrace a Rachel con ganas, este era un momento maravilloso para ponerme los fantásticos zapatos que Marc me había regalado.
         Realmente me sentía guapa vestida de esa manera. Llegamos pronto a la fiesta, Dani empezó a traerme copas, quería animarme.  Casi todo el mundo hablaba en Ingles así que no hubo mucho problema.
         Rachel me trajo al chico mas guapo de la fiesta, era tan alto como Marc pero su cabello era moreno, sus ojos negros eran preciosos.
-Irene, te presento a  Carlos un compatriota tuyo.
-Encantada, ¿Qué te trae por aquí?
-Soy el nuevo mister España, me han traído como florero- me guiño un ojo- y tu a que te dedicas.
-Soy… la ayudante personal de Marc Lewis.
-Eso es fantástico, ¿crees que podré conocerlo?
-Claro que si – mire a mi alrededor buscándole, pero no le encontré-quizás mas tarde.
- ¿Qué tal lo llevas?- tapó toda mi visión del salón- ¿está bien trabajar con una estrella de cine.
- Bueno tiene sus días, pero Marc es fantástico. He tenido suerte.
- Yo creo que la suerte la tiene él, eres encantadora- me puse colorada como un tomate.
- Me has dejado totalmente cortada-mi manía de tocar a la gente de nuevo, apoye mi mano en su brazo.
-¿Quieres que nos veamos luego?- me susurró al oído muy sugerente.
-Ella ya tiene un compromiso, ¿verdad cariño?
         ¡Tierra trágame! Marc estaba a mi espalda, por su tono de voz no estaba muy complacido, se acerco mas aún.
-Si tengo trabajo, gracias.
-¿Quizás otro día?-dijo esperanzado.
         Hice las presentaciones pertinentes, Carlos tenía un Ingles aceptable, alabo el trabajo de Marc. Creo que a Carlos le quedó bien claro lo que pensaba Marc sobre nosotros, puso su mano en mi cintura posesivamente.
-Su asistente es muy guapa- otra vez colorada.
-¿Me parece que se confunde?
-¿No es su asistente?
-No, ella es mi novia- me atrajo mas hacia él.
-Oh, lo siento creo que ha habido un mal entendido, creo que ella me dijo que trabajaba para usted.
- Eso es lo que dice a todos, se avergüenza de mi- ahora me miraba fijamente.
-¿Cómo puedes decir eso?
-¿Qué si no? Aun sigues con esta farsa.
         Carlos se fue incomodo y nos dejo discutiendo, yo miraba a Marc como si estuviese loco, ¿a que venía todo esto?
- No soporto que no sepan que eres mía.
-Yo si que tengo que soportar cosas, tienes las manos muy largas- le palmee la mano que tenía en mi cintura.
-Solo las llenas tú.
-¡Ja!
-¿No me crees?- me abrazó fuertemente.
-¡Nos están mirando!.
-¡Que miren¡- se le veía a la legua que tenía intención de besarme.
         Con un movimiento rápido lo aparte de mí, no estaba dispuesta a dar el espectáculo. Me miró furioso, aún no sabía como manejarle, se puso rígido, me miró furioso y me dejo sola.
         Me sentí muy mal por haberle rechazado, se me saltaron las lágrimas. Por nada del mundo quería importunarle. Dani no estaba muy lejos, me tenía vigilada, necesitaba hablar con Marc, pedirle perdón, se me olvidaba que el sentía los mismos celos que yo.
         Lo busque por la sala, lo encontré rodeado de chicas encantadas de conocerle, riendo y disfrutando. El alma se me cayó a los pies, desde luego se me pasaron las ganas de disculparme. Ronda la maravillosa le estaba diciendo algo al oído, el reía como un idiota.
-Ya es la hora de marcharnos, señor-le golpee en el hombro.
-Ve tú delante yo iré cuando pueda.
         Un dolor insoportable me traspasó el pecho, Marc nunca me había ignorado. Sabía que esto podía ocurrir, que era lo que siempre había esperado. Pero la rabia me lo hizo ver todo rojo, con un fuerte impulso le dí una sonora colleja en su preciosa nuca.
-¡Auch!- se toco la zona dolorida.
-Señor, venga cuando guste- me fui satisfecha al ver su cara de incredulidad.



miércoles, 10 de octubre de 2012

Un beso en Londres Capitulo 19


                          Capitulo 19


-¿De quien es este avión?- un avioncito de juguete nos esperaba en una pista alejada.
-Malcom lo ha preparado para ir al aeropuerto de Madrid… mas cómodamente-no me creí nada.
-Dímelo-me planté, aunque me tiro de la mano.
-Malcom aprovechando mi  visita a tu país me ha concertado una entrevista para hoy.
         Pronto empezaba nuestra nueva etapa, lo que me temía el avión era diminuto por dentro. Me senté al lado de Marc, una azafata nos dio una carpeta a cada uno. La abrí con mucha curiosidad, estaban las preguntas de la entrevista y el itinerario para hoy. Esta noche dormiríamos en Londres.
-¿Londres?
-Vamos a ver a mis padres- me tomo la mano- pero dormiremos en casa.
         Me miró con mucha intensidad, mi corazón retumbo en mi interior. Iríamos a dormir a su piso, el placer comenzó a subir por mis piernas. Me encantaba aquel apartamento.
-Dani nos espera en el aeropuerto,  creo que ya no se va a separar de ti.
-¿Estará muy enfadado?-estaba empezando a estresarme.
-No, esta deseando verte- lo dijo de pasada- ¿Me ayudas con las preguntas?
         El cuestionario era bastante sencillo, el entrevistador era bastante sagaz, y podía poner muy nervioso a Marc.
-Te va a buscar las vueltas, le encanta poner a la gente en evidencia. Pero si consigues que se relaje contigo, ya esta.
-¿Lo conoces?
-He visto mucha tele- me encogí de hombros- le puedes decir que has estado en España de vacaciones, que es un sitió fantástico, pero no se te vaya a ocurrir decirle donde has estado, en casa de unos amigos, eso estaría bien-estaba muy concentrada- por favor no se te ocurra decir que tu director de cine favorito es Almodóvar, eso esta muy visto. Qué te gusta el cine que se hace en España- le dí una lista de nombres de películas bastante buenas y los nombres de actores que a mi me gustaban- tu comida la paella y la bebida el gazpacho, no se te vaya a ocurrir decir que la sangría…
         Levante mi vista del cuestionario, Marc estaba en un perfecto silencio mirándome con  adoración. Me puse roja como un tomate, desde luego que era una prepotente, él sabia perfectamente lo que hacía.
-Esto son sugerencias.
-Eres estupenda, esto se te da muy bien- transpiraba orgullo por mi por todos sus poros, me derretí en mi asiento.
         El viaje era muy corto lo peor fue al llegar a la terminal, sabían que estábamos allí, podíamos oír las voces desde la pista. Marc me estrecho fuertemente la cintura.
-Marc creó que será mejor que me sueltes- me miró incrédulo.
-Cuando Dani este con nosotros-me apretó mas fuerte- no te asustes.
         Dani nos esperaba en la puerta, se me olvidó todo, corrí hacia él, le había echado mucho de menos. Me agarro entre sus grandes manos, y comenzó a dar vueltas conmigo.
-Te he echado mucho de menos, Dani perdóname.
- Perdóname tú, no hice bien mi trabajo. Marc me ha dado otra oportunidad…
-¿Qué dices?, tu eres el mejor.
-Deja de estrujarla así, o tendré que buscar a otro que la proteja de ti.
         Marc y Dani se saludaron con verdadera simpatía, allí había otras personas que se acercaron a saludarle. Otro gigante capto mi atención, este no tenía ni un pelo de tonto, las luces brillaban en su cabeza, parecía que estaba pulida.
-Nelu esta es Irene, es la persona mas importante para mi- le tomo el brazo para hacer hincapié, yo me puse colorada- Irene este es mi guardaespaldas, se llama Nelu pero le puedes llamar Lon.
         Marc se puso la capucha y  unas gafas, me dio un rápido beso y salió hacia el griterío, junto a Lon y un sequito de seguridad del aeropuerto. Esperamos unos tensos minutos, Dani me saco al pasillo, se colocó delante de mí, yo me agarré a su chaqueta y me escondí tras su espalda.
         Dani me metió en un taxi hacia los estudios, me encantaba la ciudad, le comente  todo lo que sabía de la ciudad, le prometí que algún día la visitaríamos juntos. La llegada a los platos fue bastante fácil, una guapísima azafata nos esperaba en la puerta. Nos coloco unos carnets plastificados a cada uno y nos acompañó  a la sala de maquillaje, Marc estaba allí a sus anchas, las chicas revoloteaban a su alrededor, todos estaban muy inquietos. Dani se coloco tras de mí, se convirtió en mi sombra.
-¿Has llegado bien?-me preguntaba a mí, pero miraba la cara de Dani buscando una confirmación.
-Veo que estas muy bien instalado- celos y mas celos- lo siento, soy una tonta.
-Me encanta cuando te pones así-me guiño el ojo.
         La simpática azafata vino a rescatarme de hacer el ridículo, nos ofreció un café, lo acepte encantada tenía que escapar de aquella habitación llena de electricidad sexual.
-Irene, el no tiene la culpa.
-Ya lo se pero….- no podía soportarlo.
         Marc salió, guapísimo como siempre, pero cuando se paró ante mi no pude dejarlo escapar tan fácilmente. Hice el paripé de arreglarle la ropa, para poder tocarlo.
-Ya estas listo.
-Ya ajustaremos cuentas esta noche-me miraba realmente incomodo- voy a necesitar unos minutos… para calmarme.
         Lo había excitado, estaba encorvado y echando fuego por los ojos. Se volvió y con paso decidido se aparto de mí. Una llamarada de deseo me atravesó, no pensaba ni por un minuto que tuviese tanto poder sobre él. Desde luego el si lo ejercía sobre mi, pero la promesa de esta noche, sería una dulce espera.
         Entre cables y cámaras pude ver la entrevista, Marc fue fiel a nuestra estrategia, se metió al público en el bolsillo. Todo estaba saliendo bastante bien.
-¿Señorita, puedo hacerle algunas preguntas?
         Momento de pánico, me volví muy lentamente hacía mi interlocutor, era aún peor de lo que esperaba, era de un programa de televisión muy correoso y sensacionalista.
-No tengo nada que decir-intente darme la vuelta para evitarle, me tomo del brazo.
-Un momento…
-Las manos quietas- Dani ya estaba sobre él.
-No pasa nada Dani-no necesitaba un incidente- ¿Qué es lo que quiere saber?
-¿Cuánto tiempo se va a quedar Marc Lewis en España?-me miraba muy sagaz.
-Esta noche estaremos en Londres.
-¿Quién es usted?- le había salido cuernos y cola de repente, era un demonio. Me agarre al brazo de Dani, buscando apoyo.
-Trabajamos para él, soy su asistente.
-Eso no es…-Dani le miró como si fuese a destrozarlo- si claro, gracias. Señorita.
         No le había engañado ni por un minuto, agarre a Dani con más fuerza. El me acaricio el pelo, hizo ademán de dejarme para ir tras él, yo se lo impedí.
-Necesito beber algo fuerte.
-Yo también-Dani estaba colorado del esfuerzo por detenerse y yo blanca del susto.
         Nos metimos en el camerino de Marc, allí había un buen surtido de comida y bebida. Me preparo una copa y nos la bebimos en dos segundos, a la tercera ya estaba borracha. Así nos encontró, bebiendo y riendo.
-¿Es esto una fiesta privada?-Marc le indico a Dani que saliese con un gesto de la cabeza- ¿Me puedo unir?- se volvió para ponerse una copa. Se sentó junto a mi, desparramándose sobre la silla.
-¿Cómo te ha ido?
-Gracias a ti, es la primera vez que he disfrutado de una entrevista- me cogió la mano.
-¿No se que decir, es mi trabajo?- por un momento hasta yo me lo creí.
-¿Qué significa todo esto?- estaba extrañado, de mi estado de embriaguez.
-Me asuste, cuando un periodista me hizo unas preguntas, vinimos a escondernos aquí- estaba avergonzada- creo que me han descubierto.
-No creó, además eso es fácil de arreglar-Me acarició la cara- venga vámonos, tenemos una cita con mis padres… y tú un castigo que cumplir.
         El color rojo iba a ser mi color, sentía  como el calor  se apoderaba de mis mejillas. No se podía ser mas transparente, era realmente un fastidio.
         La casa de Marc estaba a las afueras, su familia nos esperaba en la entrada de la casa. Besos  y abrazos para los dos, me sentí como en casa de los suegros, él tenía mi mano bien sujeta para no dejarme escapar.
         La mesa estaba preciosa,  me daba miedo manchar algo. Nos pusieron la comida en la mesa, platos típicos ingleses, eche de menos la comida de mi madre. Marc  no paraba de hablar de sus vacaciones en mi casa, de lo bien que se lo había pasado, lo estupendo que era todo. Todos estaban muy atentos a sus palabras, pronto sus hermanas se apuntaron a hacer una visita. Involuntariamente estreche la mano de Marc, mi casa era muy pequeña para tanta gente, y a decir verdad muy vulgar.
-Iremos cuando tengamos nuestra propia casa allí – todos quedaron encantados- ¿Te parece bien?-lo dijo muy bajito solo para mis oídos, no pude responder.
         El siempre hablaba de cosas permanentes, para los dos. Yo no podía  tener fe en nada, había amado antes, no con tanta intensidad pero bastante. Muy confiada me entregue sin reservas a ese amor, incluso compramos un piso para los dos, en la ciudad donde el trabajaba. Pero cuando mas confiada estaba, dejo de llamarme, no quería hablar conmigo de un día para otro. Cuando fui al piso que debía ser nuestro hogar, me lleve una terrible sorpresa. Una chica bastante vulgar y estrafalaria, estaba en mi piso, usando mi bata, la que yo aun no había estrenado.
         Se había enamorado por Internet de aquella horripilante mujer, lo sentía mucho pero la vida era así. Intente hablar con sus padres, pero fue inútil, ellos solo querían la felicidad para su hijo. Me quede derrotada, había pasado todos los domingos en aquella casa, junto a su familia, ahora no significaba nada para ninguno de ellos.
         Sabía que nada era para siempre, las buenas intenciones solo son eso buenas intenciones. Claro que quería que Marc tuviese una casa cerca de mí, pero si todo acababa, no podría refugiarme en mi pueblo, siempre habría algo que me lo recordaría. Bueno, para ser sinceros, todo ya me recordaría a él, estaba realmente perdida.
         Llegar al pequeño apartamento fue un respiro, los grandullones se marchaban al hotel, donde se suponía que estaba él. No quería albergar ese sentimiento, pero casi me sentía en casa.
         Una mujer menuda y morena nos abrió la puerta, era realmente una sorpresa. Me calló bien desde el primer momento, era familia de Lon, Crina se ocuparía de nuestro apartamento, mientras estábamos fuera. Nos había preparado la cena.
-Muchas gracias Crina, todo parece buenísimo.
-De nada, señora.
-No,  yo solo soy Irene.
-Vale, tus cosas están guardadas en el armario.
         ¿Mis cosas?, mi querida maleta roja estaba en la entrada, yo no tenía nada allí. Marc me indico que fuese a ver, todo estaba inmaculado, realmente limpio pero faltaban muchas cosas. Junto al armario estaba el juego de maletas color rosa, el corazón empezó a martillear, cuando abrí las puertas, todos mis regalos estaban allí. Los acaricie con adoración, ahora si que podía usar un par de cosas, solo por dar imagen, claro. Desde luego era toda una cínica.
-¿Se ha marchado ya Crina?- Marc estaba enfrascado con unos papeles-¿Qué haces?
-Esto es para ti- me entrego un elegante maletín negro- Creo que Malcom se ha tomado esto demasiado en serio. Pero me encanta que me ayudes con todo esto.
         La boca se me quedó seca, me entregaba las joyas de la corona, su agenda personal. Tenía que hacerlo muy bien, no era un simple florero. Me abalance sobre lo papeles con ansia, despertarnos a las cinco, ¡que sueño!, vuelo directo da Ámsterdam. Allí tenía varias citas, dos días en la ciudad, ¿podría visitar la ciudad?, bien  y luego…
- Deja eso vamos a cenar, después tengo otro trabajito para ti…
-¿Tienes mucha hambre?- no me dio  a decir nada mas, me llevo embarazos a nuestra habitación.