Capitulo 22
Sesión
de fotos en exteriores, mal día para nosotros, estábamos con resaca. Pero Marc era muy serió con su trabajo y muy
responsable. Yo por mi parte me quede
sentada al sol, me estaba quedando
dormida.
Mi
tranquilidad termino pronto, Rachel y Dani estaban de muy buen humor, me habían
traído el desayuno, una gran jarra de zumo de naranja, y donuts. ¿Se puede
pedir más?
Me marche en busca de Marc, a él le sentaría
muy bien comer algo. El Lentejas me
miraba desde lejos despectivo, seguro que luego me remordería la conciencia,
pero no pensaba ofrecerle nada para comer.
Marc
estaba haciendo miraditas, todas muy bien pensadas para que quedara súper sexy
en las fotos. Le habían cardado el pelo
y llevaba un montón de maquillaje, a mí no me lo podía negar, lo había visto
levantarse esa mañana.
No
podía evitarlo cuando me despertaba junto a él, me embargaba la ternura, con su
cara hinchada, muy colorado, era el típico ingles.
-Buenos días- no me contesto balbuceo algo
y se metió en la ducha.
Ahora
estaba ante mi, implacablemente vestido de etiqueta, peinado y afeitado. Este
hombre no tenía nada que ver, con la persona con la que había amanecido aquella
mañana. Frío y distante, así era su mirada, muy concentrado, de pronto me sentí avergonzada, yo desde luego no tenía que ver con él. Estaba
despeinada, no me había maquillado y mi
ropa era informal.
El
era como un príncipe de cuento y para nada yo era cenicienta. Sabía que era una
pose, esa persona de mirada sería y distante, no era mi Marc. Mi chico comía
con los dedos y no siempre con la boca cerrada. Le encantaba el chocolate,
quedar con los amigos, gracias a un milagro del cielo creía que estaba
enamorado de mí.
Ese
Marc de portada no se parecía en nada al dueño de mi corazón. Las lagrimas me
quemaban en los ojos, desde luego que no recocía en el a mi amor, dulce y
apasionado. El futuro era del todo incierto a su lado, pero ya era imposible
para mí vivir sin él.
Debía
de ser la resaca, pero la tristeza me embargo. Quería volver con los amigos y
olvidar si podía su inmaculada imagen.
Me
estaba dando la vuelta, cuando decidieron cambiar de localización. Marc me
saludo con la mano, ya no tenía escapatoria. Se acerco a mí, tocándose el pelo
nervioso. Miraba a todas partes menos a mí.
-¿Desde cuando llevas aquí?
-Un momento, te traía esto –Se bebió
encantado el zumo y el donut- estas muy
serio ¿Qué pasa?- Me moría por apartarle el pelo de la frente.
-Esto me da mucha vergüenza- se puso colorado.
-Yo creo que lo haces muy bien.
-No tiene mucho merito la verdad – paso sus
dedos por mis labios- Esta mañana estas muy guapa.
No
pude contestar, se lo llevaron a otro
escenario. Volví sobre mis pasos, los chicos estaban charlando amigablemente. Me deje caer sobre
una silla, flotaba en una nube.
- ¿Cuándo me vas a preguntar que he
averiguado?-Dani me saco de mi ensoñación.
-Por supuesto, cuéntamelo todo.
-Ya se donde esta aquel Periodista, esta
noche voy hacerle una visita a ver que encuentro.
-Quiero ir contigo.
-De eso nada, me pagan para que no hagas
cosas como esas.
<<Eso
ya lo veremos>> no dejaría que
Dani se escapase solo. Ni tampoco pensaba estar sentada allí todo el día.
Me
costo un poco pero logre escabullirme, se suponía que Rachel me iba a llevar a
un desfile de moda, pero íbamos a seguir a Dani. Esta vez nos disfrazamos las dos, nos
haríamos pasar por unas jóvenes Italianas.
Nos
paseamos por la ciudad y copiamos el estilo de por allí, nos pusimos unas
nuevas pelucas. Intentamos no llamar la atención, pero la verdad es que lo
estábamos pasando de miedo.
Llegamos
a tiempo de ver a Dani salir de nuestro hotel,
la piel se me puso de gallina, era muy emocionante. La gente se le
quedaba mirando, era una mole andante.
Llegamos
a la recepción del hotel, no nos sería fácil seguir desde allí. Nos pusimos
cerca para oír a donde iba.
-¿El señor Gálvez?
-La 5-1.
No
era un hotel muy grande, por eso no podíamos pasar desapercibidas y seguirlo se
volvía casi imposible. A mi se me volvió a ocurrir una idea. Salimos fuera y
buscamos la puerta de servicio, como esperaba estaban fuera unas chicas del
servicio del hotel. Hablando con ellas en español, conseguí por unos euros que
nos dejasen un uniforme. Me lo puse y volé
a la 5 planta.
No
había nadie en el pasillo, Dani seguro que ya estaba dentro. Estaba indecisa en
la puerta de la habitación, cuando el ascensor se paró en mi planta. El
periodista estaba volviendo a su habitación, no había escapatoria y Dani aún
seguía allí.
El
hombre se acercaba a mí, silbando muy
tranquilo. No se me ocurría nada que hacer. Corrí hacia él, tenía que hacer que
me siguiese, le baje los pantalones de un tirón y le saque la lengua. El empezó
a gritar, me decía que haría que me despidiesen, pero no se movía, así que le
hice la zancadilla y calló todo lo largo.
Esta
vez si que me siguió. Corría detrás de mi torpemente, sujetándose los
pantalones. Baje las escaleras a toda
velocidad, pero el maldito también corría rápido. Me iba a atrapar.
- Violador- Grite a todo pulmón.
Todo
el mundo se volvió para mirarnos, unos hombres le sujetaron. Salí a escape del
hotel, no pare de correr hasta llegar a
la puerta del nuestro. La peluca se
había movido, sudaba, el corazón martilleaba en mi pecho. Temía verle venir hacia
mí.
-¿Estas bien?- Dani me había alcanzado,
Rachel estaba llegando a nosotros.
Le mire a la cara, ¿lo habría conseguido?.
Saco de debajo de la chaqueta un sobre abultado. Le abrace llena de alegría,
Rachel se nos unió.
-Lo he conseguido, ahora sabremos que es lo
que tienen.-Dani estaba pletórico- Estas como una cabra, pero gracias.- me
estrecho en un abrazo de oso.
Cuando
llego Marc, nos encontró sentados en el suelo, comiendo pizza muy
alborotados. Se sentó con nosotros,
comenzó a comer, nos pregunto por nuestro día, y nos echamos a reír.
-¿Qué es tan divertido?
Dani
le dio muy orgulloso el sobre con la documentación. No las habíamos visto, era
algo suyo. Se las llevo a la cama y se sentó muy serió.
-Me lo espera- estaba preocupado- Esperaba
que esto saliera a la luz, creo que mi carrera esta acabada.
-¿Qué es?- me asuste, actuar era su vida.
-Fotos tomando drogas, y vestido de
chica.-Intente verlas, pero las aparto de mí- No, por favor.
-Eso le puede pasar a cualquiera, nadie es
perfecto.-Yo solo quería ver lo positivo de las situación.
-Llamaré a Malcom, ella sabrá que hacer-
Odiaba aquella mujer, pero esperaba que pudiese hacer algo.
Después
de una conversación tensa por teléfono, Marc no parecía nada aliviado. Los
demás nos habían dejado, estábamos solos en la habitación.
-Tengo dos opciones, desmentirlo o admitirlo.
Sopese
las dos opciones, yo sabía que la mentira tenía las patas muy cortas. Siempre
me pillaban y al final confesaba siempre la verdad.
-Creo que es mejor que hables de ello
abiertamente. Eres un modelo de vida para muchos jóvenes. Eso le puede pasar a
cualquiera.
-No es tan fácil, hay muchos proyectos en
el aire- Se paso la mano por el pelo- todo se puede quedar en nada.
Quería
ayudarle, pero no sabía que hacer ni que decir. Yo no sabía nada sobre sus
proyectos, no me había involucrado para nada en su trabajo. Simplemente le
había acompañado de un lado para otro. Me sentí muy egoísta y con muy poco
derecho a opinar.
-¿Tan terrible sería?-tenía un nudo en la
garganta.
-¿Sabes lo que me ha costado llegar hasta
aquí?-me espeto, no me esperaba su tono de voz.-Aun no me ha dado tiempo de
hacerme un sitio sólido.
-Yo creo que eres el mejor del mundo.-lo
dije de corazón.
-Tu no sabes nada- me volvió la espalda.
Desde
luego que no sabía nada, su voz de total desprecio, hundió un poco más la daga
en mi corazón. Me levante como un autómata y salí de la habitación sin hacer
ruido. En mi corazón un gran peso. Era tarde y todo estaba en silenció. Llegue
a la calle casi sin atreverme a respirar. El aire ardía en mis pulmones.
Las
calles estaban desiertas, necesitaba estar sola y dejarle solo. Me sentía
totalmente frustrada, no podía hacer nada por él. Sus duras palabras se repetían en mi cabeza
<<Tu no sabes nada>>. Era una payasa.
Llevaba
un rato allí sentada, cuando sentí que alguien se sentaba a mi lado, Marc me
cogió la mano. No dijo nada solo me
abrazo, yo quería negarle mis labios, pero no podía, le devolví cada beso con
total adoración.
-Perdóname- susurró en mi oído-No debo
pagarlo contigo, todo esto me ha tomado por sorpresa.
Las
lágrimas corrían por mis mejillas, me dí el lujo de bañarme en sus ojos y besar
sus labios. Sin apartar la mirada.
-Tienes razón, yo no se nada- mi voz sonó
como el de una niñita.
-Todo eso no tiene que ver contigo- me tomo
las manos para besarlas- tuve una época muy loca por la que tengo que pagar.
Marc
era mi locura, yo también tendría que pagar por eso. Pero me repetía a mi misma que yo no estaba
mintiendo, solo omitiendo la verdad.
El
móvil de Marc comenzó a sonar, sus compañeros habían sido informados, todos le
daban su apoyo. Malcom trabajaba deprisa.
-Creo que esto significa que lo admitiré-me
miró muy serio- ¿Me querrías si no fuese famoso?
-Te quiero, seas lo que seas.
Y
eso era la pura verdad, pasase lo que pasase estaba segura que seguiría
queriéndole. Ya no le veía como un personaje, solo como Marc, después de ver
todo lo que había detrás de un rodaje la magia del cine había desaparecido para
mí dejando solo a él, inseguro, paranoico y cariñoso.
Había
pasado la vida deseando lo que ahora tenía, el miedo a perderlo no me dejaba
disfrutarlo plenamente. Pero este era mi momento, el mañana me traería nuevas
aventuras, que seguro me atrevería a vivir gracias a él.
- ¡Marc nos vamos a los Ángeles, estas
nominado en los Óscar!- Rachel entro en la habitación como un vendaval.
Desde
luego nuestra aventura acaba de empezar…
Fin