Capitulo
6
Esa tarde tenía mucha prisa, las
calles estaban atestadas de gente, tenía que esquivarlos. Me estaban
esperando para salir a cenar, me apresure para que me diera tiempo a
cruzar la calle.
Fui
parada en seco por un chico alto, vestido totalmente de negro con una
capucha que le tapaba la cabeza y parte de la cara. Le miré
indignada, pero le reconocí en un segundo. Las luces de un anuncio
luminoso, me dejo ver una pequeña porción de su cara.
-Marc…-me
asalto un jadeo incontrolado.
-Te
estaba buscando- parecía enfadado.
Me cogió del brazo avanzamos varias
calles, hasta meternos en una alejada del bullicioso centro.
Fuimos a una cafetería pequeña y oscura. No podía dejar que lo
reconociesen, mirábamos a los lados furtivamente.
Mirarle se me hacia imposible, la enfadada
debía ser yo, pero en cambio me sentía como pillada en alguna
falta. Una situación muy incomoda para ambos.
-¿Dónde
estabas? He estado en tu casa mil veces- Me miro a la cara crispado-
¿Estas con alguien?
-Yo?…
por supuesto que no. Mi primo regresó, ya sabes, es el
dueño del piso donde vivía. Por eso he tenido que irme a vivir con
Charly, mientras busco piso.
-¿Cuándo
pensabas decírmelo?- Estaba enfadado de verdad. Una bilis caliente
me subió por la garganta.
-No
pensé que te importara- intente parecer muy tranquila.
-¿Qué
no me importa?- Creo que eso le saco de sus casillas- Llevo dos
semanas intentado localizarte. Cuando envié a mis hermanas a tu
trabajo y me dijeron que te habías despedido…-desvió la mirada-
tome el primer vuelo- me miro con mucha intensidad-llevo dos días
buscándote y nadie sabía decirme donde diablos estabas.
-Yo…pensé
que estabas muy ocupado…-Estaba alucinada, el corazón tronaba en
mis oídos.
-¡Si,
muy ocupado!- bajo el tono- pero me gusta saber donde esta mi
“NOVIA”.
Sus palabras resonaban en mi cabeza, no es
posible. Yo solo era el polvo oportuno, nada en su vida perfecta. Las
imágenes de fiestas fastuosas donde se codeaba con las más guapas
del mundo, las miles de fans, me sentí minúscula y desechable. Eso
no era verdad, yo no pintaba nada en su vida.
-Creo
que esto no nos lleva a ninguna parte- la voz se me quebró al final-
todo esto es una gran equivocación.
-No,
no me digas eso- me tomo las manos- tu eres lo que me mantiene
cuerdo. Por ti soy capaz de sobrellevar toda esta locura en la que
estoy inmerso.
-Seguir
así no es bueno para ninguno de los dos, yo no pertenezco a tu mundo
y tú ya no perteneces al mío.
-Recuerda
que yo soy ese chico de la calle Mile, que tuvo un poco de suerte- me
apretó las manos- solo pido que tengas un poco de paciencia pronto
terminara todo esto, se darán cuenta de que todo fue una locura
pasajera y se olvidaran de mí.
-Esto
es demasiado duro para mí…
-¿Quieres
que lo haga público?- algo brillo en sus ojos.
-Ya
me imagino los titulares “La fea novia”- me reí de mi misma-
creo que no es lo mas adecuado…yo...-tiro de mis manos hacia él.
-Yo
te necesito, dime que debo hacer.
Estaba realmente desesperado, no me lo
podía creer, era yo la que tenía que estar suplicando por su amor.
Yo y mis reacciones impulsivas. En un
segundo estaba sentada a horcajadas sobre sus piernas, besándole
profundamente. Le quería tanto, era yo la que realmente le
necesitaba como el respirar. Por un momento olvidé que teníamos
público, Marc tampoco era consciente y me estaba sacando la camiseta
del pantalón. Lo paré desesperada, le mire a la cara histérica.
-Estoy
como una cabra, reacciono sin pensar. Te metería en mil líos-Me
beso en la mandíbula.
-Eso
es lo que mas me gusta de ti-Me abrazo fuertemente-Intentémoslo, por
favor.
Un momento mágico y muy íntimo, estaba
siendo visionado por unas veinte personas en el pequeño recinto.
Estaba segura que lo metería en muchos líos si seguía con él.
Baje como pude, las piernas me temblaban.
La gente nos miraba, intente recuperar la compostura, Marc no
parecía darse cuenta de nada. Me senté muy rígida en mi silla, me
acerco de un tirón a su lado.
-No
me digas que no funciona, porque esta bien claro que nosotros
conectamos- su mano recorrió mi muslo con una caricia salvaje.
-Podríamos
probar un tiempo- mi boca estaba seca- sin ataduras, viviremos
nuestras vidas como siempre y cuando podamos nos veremos.
Tenía que tener una salida, mi sentido de
posesión era total respecto a él. Pero me habían engañado
demasiadas veces, estaba preparada para la decepción, de hecho
la esperaba.
-Esto
es lo último que esperaba oír de tus labios. Yo no estoy dispuesto
a esa clase de relación.
-Yo
no puedo vivir pendiente de una llamada – estaba claro que le
guardaba rencor.
-Ya
se que es mi culpa, pero yo también vivo pendiente de hacerte esa
llamada-me esquivo la mirada- siempre con el temor de no ser
contestada, porque hayas encontrado a un chico que pueda estar
siempre contigo.
No podía verle sufrir, levante su
barbilla para mirarle directamente a los ojos. No podía entender el
porque de tanta vacilación en él. Yo le daba la salida perfecta,
cero complicaciones.
-Marc,
yo me muero de celos cuando estas fuera, no lo puedo evitar- el dolor
me cerraba la garganta.
-Eso
es exactamente lo que me pasa a mí contigo.
¡Celos! Marc Lewis sentía celos por mí.
Deje mi cuerpo relajarse en un baño de satisfacción. Ni en mis
sueños más locos pensé que él albergara esos sentimientos hacia
mí.
-Eso
me resulta difícil de creer, con todas esas chicas que te persiguen
constantemente.
-Pero
la única que me interesa eres tú. ¿Por qué crees que he cruzado
medio mundo?- se estaba empezando a impacientar de nuevo.
Me sentí derrotada, ni por un momento
creí una palabra, aunque por otro lado deseara hacerlo por encima de
todas las cosas. Pero esos meses pasados en soledad, con el móvil
como parte de mi cuerpo, habían sido los mas duros de mí vida.
Por otro lado recordaba vividamente todas
las noticias relacionadas con sus idas y venidas, acompañado
de bellas mujeres.
-Marc
yo… quisiera…-a pesar de todos mis sentimiento enfrentados le
deseaba sobremanera, ya me arrepentiría después. Mis manos se
aferraron fuertemente al asiento de la silla, no quería moverme ni
un centímetro, el calor me quemaba la cara, estaba congestionada.
-¿Qué
quieres…?-Cuando me miró a la cara algo debió de ver, porque
él también se puso rojo y con los ojos encendidos-¡Marchémonos!
Salimos de allí como alma que lleva el
diablo, la noche ya había caído, las calles estaban iluminadas con
las brillantes farolas, Marc me guiaba por la ciudad, yo creía
que me llevaba a su hotel. Pero me quede sorprendida cuando paro en
un pequeño bloque de ladrillo rojo, cerca del museo.
Era un edificio antiguo, subimos las
escaleras hasta el segundo piso. Paro en una puerta verde, saco las
llaves y la abrió.
-Bienvenida
a casa- me hizo entrar sin mucha ceremonia.
Era un piso calido, mucho más grande que
mi antiguo apartamento, algunos muebles aún estaban con fundas de
plástico, cajas de cartón se acumulaban en los rincones. Las
paredes estaban desnudas, estaba claro que era su piso de Londres,
pero que no lo habitaba habitualmente.
-¿Es
esta tú casa?
-Si,
la compre hace unos meses, cuando me marche la última vez.
No debía hacerme ilusiones, un cosquilleo
de placer me recorrió el cuello. Por un momento pensé que quería
decir que la había comprado para estar cerca de mí. Pero sabía que
ésta era su ciudad y que lo más normal es que quisiera tener una
residencia permanente.
-Algunos
muebles me los ha mandado mi madre, pero no te preocupes podrás
amueblarla a tu gusto- me lo dijo de pasada, como si cualquier cosa.
-Pero…-creo
que la sangre escapo de mi cuerpo.
-Esto
iba a ser una sorpresa cuando volviera- abarco la habitación
con su manos-Yo si que voy enserio, eres tú la que no se quiere
comprometer conmigo ¿Tan terrible soy?
Las cosas iban demasiado deprisa para mi,
yo la loca de los impulsos incontrolados, no estaba preparada.
-¿Estas
seguro que no hay cámaras por aquí y esto no es una broma?
-Estoy
cansado de que no me creas- Se le había acabado la paciencia, me dio
la espalda.
En un segundo estaba colgada de el
rodeando su pecho con mis brazos, apoyando mi cara en su espalda.
-Lo
siento Marc, esto es demasiado, hay que ir un poco mas despacio-me
sorprendí a mi misma diciendo eso.
-¿Y
eso me lo dices tú que me enciendes como la yesca en un segundo?-dio
la vuelta sobre si mismo para enfrentarse a mí cara a cara-¿Qué
debo hacer para mantenerte junto a mí?
-Respirar-un
susurro sobre sus labios.
Un hambre loca nos devoró a los dos,
no teníamos suficiente piel que tocar y saborear. Me tomo en brazos
y me llevo a su habitación. Me tiro sobre las sabanas desordenadas
de su cama.
-¿Por
donde íbamos?-su mirada ardiente me recorrió.
-Ven
aquí que te refresque la memoria- le contesté mirándolo con
picardía.
Las ropas volaron por toda la habitación,
me dolía el cuerpo de las ansias de sentirlo, le había echado
muchísimo de menos. Oírle gemir de placer, por una caricia mía me
llevaba a la locura. El provoco mil pequeñas muertes en mi misma,
toque el cielo junto a él.