lunes, 27 de agosto de 2012

Un beso en Londres Capitulo 14


Capitulo 14


         La espera se me estaba haciendo interminable, los días caían sobre mi a plomo. Parecía mentira que Marc alguna vez volviese a aparecer por allí. Tenía la certeza de su regreso,” le esperaban para grabar”. Me sentía ansiosa, me agarraba al brazo de Dani sin parar,  estaba azorado pero me permitía hacerlo, él era el punto de unión de mi vida con Marc. Lo había contratado él personalmente para protegerme.
         No tenía muchas ganas de salir, pero era el cumpleaños de Nana. Decidimos ir a la bolera y a cenar, todo muy americano. Nuestro grupo destacaba mucho, en aquella ciudad. Cada vez que podía, hablaba con Gerardo y Jairo en español. Se veía a lo lejos que todos éramos de diferentes culturas, pero como teníamos tan buen rollo, todos nos respetaban. La presencia de Dani también ayudaba bastante.
         En la bolera no pude dejar de reír,  solo había jugado en la videoconsola, no tenía ni idea. Los demás tampoco estaban para dar lecciones. Dani y Bill se enzarzaron en su guerra particular, eso si era un espectáculo.
         Bill me estaba empezando a irritar, cada vez que hacía una buena jugada, me cogía  en brazos, daba un par de vueltas y me soltaba dándome un sonoro beso en la mejilla.
         Con el mismo espíritu festivo nos fuimos a cenar, el restaurante era muy acogedor, tenía una gran vidriera por fuera. Empezamos a pedir, yo no me quise arriesgar mucho y solo quise pedir una ensalada. El tenedor nunca llego a mi boca.
         El elenco de actores en su totalidad estaban entrando por la puerta, el aire escapo de mis pulmones. Los flashes de las cámaras  iluminaban el interior, pude ver claramente como Marc entraba con su compañera de reparto bajo el brazo. Mirándola con una cara de enamorado, que daba asco. Me levanté sin sentir nada, ni frío, ni calor, no sentía ni furia, solo un gran vacío.  ¿Por qué?
         Sabía que esto iba a pasar y hasta pude imaginarme el dolor que sentiría. Estaba en estado de shock, oía un repiqueteo, no me di cuenta que eran mis manos sujetando la silla, estaba temblando.
         Bill eligió ese momento para salir del baño, no se lo pensó dos veces y volvió a cogerme en brazos. Esta vez lo recibí con alivio, me cogí a su cuello y solo pude suplicar.
-Sácame de aquí.
         Me miró muy serio, se dio cuenta de que algo no iba bien. Le agradecí que no hiciera preguntas. Me saco en brazos por la puerta trasera, directamente al aparcamiento. Yo solo podía llorar, hipaba sin parar, ya había empezado a sorber por  la nariz.
         En mi mente se repetían una tras otra todas las imágenes de Marc en la revista, y en otro rincón mis propios recuerdos. Me estaba matando la imposibilidad de saber, cual había sido mi verdad. ¿Todo había terminado? Ayer mismo había sido muy cariñoso conmigo.
         Había dejado de espiarlo en Internet, ya no seguía sus aventuras de discoteca. No había comprado ni una sola revista, no quería saber nada. Hay estaba mi error, si lo hubiese hecho ahora no me hubiera cogido de sorpresa.
         Tenía tantas fantasías montadas con Marc, pero realmente nunca las podía ni siquiera materializar en mi imaginación. Quizás estaba escrito, por eso nunca veía un futuro para los dos. Yo no veía para nada viviendo esa vida, y esa chica realmente le cuadraba, era todo lo que yo nunca sería. ¿A quién pretendes engañar?
-¿Qué pasa?-Bill se había asustado con mi último estertor de dolor.
         Ya habíamos llegado a su coche, era un poco cómico ver como intentaba abrir la puerta sin soltarme. Me sentí un poco culpable, no tenía derecho a hacerle pasar por esto, era mi problema.
-¿Podrías quitar tus manos de encima de mi novia?
         Giro con migo aún en brazos, yo me había quedado sin habla. Aún no podía mirarle, escondí mi cara en el hombro de Bill. No podía dejar de llorar estaba muy avergonzada. Estaba muy arrepentida, me había dado el lujo de soñar otra vez, la realidad  había vuelto a mí de la peor manera posible.
         No lo miraba pero sabía que estaba cerca, podía sentirlo. Alcé mi mano hacia el para pararlo. Una corriente eléctrica recorría mi brazo, hasta extenderse en hondas por mi mano, estaba transmitiendo mi dolor.
         Marc tomo mi mano, comenzó a besar cada uno de mis dedos. Mi mano estaba muerta, como mi cuerpo. No quería sentir su calor, ni sus besos, pero los sentía.
         No hubo dialogo entre Marc y Bill, este había sido un testigo mudo de nuestro encuentro. No se lo que hizo Marc para que me traspasara a sus brazos.  Mi mente se resistió, pero mi cuerpo se hundió en ellos como en el olvido.
-Perdóname, perdóname, perdóname amor mío-me susurraba al oído.
         Mi cuerpo volvió a cobrar vida propia, mis brazos rodearon su cuello con fuerza, hundí mi cara en su cuello. Era una simple espectadora de mis acciones. Hundí mis dedos en sus cabellos, realmente lo amaba.
-Soy un diota.
         Se me ocurrían un montón de calificativos, idiota era demasiado suave. No tenía fuerzas ni para enfadarme, estaba imposibilitada para hablar. Solo pasaba mis manos por su pelo con desesperación, me estaba despidiendo. No podía mirarle a los ojos, aún no.
-¡Dime algo, lo que sea!-Marc estaba comenzando a asustarse.
-¿Por qué?-no podía casi hablar, las palabras quemaban en mi garganta.
-Es todo mentira, puro marketing-quiso que le mirara a la cara, no pudo conseguirlo-Estábamos actuando… además tu deberías saber porque.
         Esto si me hizo mirarle a la cara, claro que lo sabía, “¡todos los hombres eran unos cerdos, incapaces de tener la bragueta cerrada!”, le mire con todo el disgusto que sentía.
-Malcom me dijo que te lo había explicado todo-estaba confuso- creí que estabas al corriente.
         Quería creerle con todas mis fuerzas, pero esto era la confirmación a todos mis miedos. Son capaces de decir cualquier cosa, hacer cualquier cosa para salir indemnes. Negué con la cabeza, ya no era tan ingenua.
-Suéltame, ya se me ha pasado-no podía mirarle a la cara, tenía miedo a que se me escapara la mano.
         Me dejo en el suelo, pero mis manos seguían entrelazadas en su cuello, mi cuerpo se negaba a separarse de él. Me permití por un momento sentir por completo su cuerpo contra él mío, oler su colonia, le había echado mucho de menos. El seguía muy quieto y callado, sus manos acariciaban mi espalda.
-¡Como te he echado de menos!-me apretó con fuerza.
         Apoye mis manos en su pecho para poder tener el impulso necesario, para separarme de él, no podía respirar. Me dejó que lo hiciera, me tome unos segundos para tomar el control de mi cuerpo, la angustia quemaba mi cuerpo. Le mire a la cara intensamente, estaba guapísimo, por un momento quede atrapada en sus ojos, pero pronto comencé a darme cuenta de los detalles.
         Estaba muy bien peinado y llevaba maquillaje. Esto realmente era una prueba de lo que me estaba diciendo. Le pase los dedos por las mejillas, sus cejas y por sus labios. Su boca voló  hacia la mía, hundí mis manos en sus cabellos, yo también le había echado muchísimo de menos.
-No digas más, por favor. No quiero saber nada-era mejor vivir en la ignorancia.
-Pero…
         No le deje hablar,  mi boca sello la suya, puse toda mi alma en aquel beso. Nuestras ropas empezaron a incomodarnos, el calor se expandía como llamaradas entre nosotros.
-¡Marc!
         Le llamaban desde el restaurante, el hechizo fue roto, se debía a su trabajo. Me miró con pena, mi cuerpo volvió a quedarse vacío, me acarició la mejilla. Tenía que regresar, le estaban esperando.
         Dani apareció de repente junto a mí, me paso su brazo por los hombros. Marc se despidió con un movimiento de la mano mientras corría hacia la entrada. Dani me mantenía trabada a su lado, comenzaba a conocerme.
         Me metió en el coche con sumo cuidado,  a mi lado una caja de bombones, en ese momento lo ame. Me acerque por detrás y le dí un beso en la mejilla.
-No te preocupes, volverá muy pronto.
         Yo lo dudaba mucho, ni siquiera sabía donde vivíamos ahora, yo que estaba tan ilusionada con hacerle un gran recibimiento. Desde luego era una tonta, la desilusión me embargo por completo. Las lagrimas comenzaron a rodar por mi cara, grandes y amargas. Dani condujo en silencio por el pueblo, hasta llegar a nuestro pequeño apartamento. Para mi vergüenza, me tuvo que coger en brazos, me había convertido en un ovillo, era incapaz de moverme.
         No dejo que me acostara, me preparo un chocolate bien caliente. ¡Fantástico esa noche iba a morir de una sobre dosis de chocolate!
-Esto que ha ocurrido hoy, es muy normal. Les sirve de promoción, mañana la noticia estará por todas partes-se sentó pesadamente junto a mí- no ha sido nada personal.
-Eso no te lo crees ni tú-era totalmente escéptica- ¿Por qué no me dijo nada cuando hablamos? Tuvo muchísimas oportunidades.
         Repase mentalmente todas nuestras conversaciones, y no me acordaba para nada que lo que había pasado aquella noche, se hubiera mencionado en ninguna.
- Por eso no te lo dijo, esto ha ocurrido antes. Todo esto es por mi culpa, yo tenía que mantenerte alejada- tomo sus cabeza entre sus manos- soy imbécil, debí darme cuenta de que Malcom preparaba algo como esto.
-No se lo que os traéis entre manos, pero me parece de lo mas rastrero- acabe subida sobre el sofá- ¿Qué es exactamente lo que ocurre?
         Dani me ignoraba, estaba ensimismado en sus pensamientos. No quería darle una oportunidad para que se inventara cualquier trola. Le cogí por la solapa de la camisa, pero me miró tan tranquilo.
-¡Todo esto es obra de Malcom, esa bruja entrometida!, ella vario las fechas para que esto ocurriese.
-¿Bruja?
- Si una bruja seca y amargada.
         Me vino a la mente mi incidente, mi primer día en el set. Esa mujer sabía exactamente quien era yo, cuando me echo de la caravana. Y ahora había conseguido, no se como, que Marc y yo nos encontrásemos. Esto era demasiado rebuscado.
-Marc la va a matar, cuando se entere-dijo como para si.
-¿Cuándo hizo esto antes?
-Marc tenía una novia cuando empezó esta locura, cosas como estas acabaron con su relación. Por eso, planea muy bien su trabajo, para que no interfiera con su vida personal, pero eso es casi imposible. Lo siento Irene.
         Yo no quería oírle, alguien tenía el poder de manipular nuestras vidas a su antojo, no me gustaba nada. Y desde luego saber que Marc, era tan fácil de llevar al huerto, me parecía de lo más débil. Me levante para acostarme, necesitaba meditar todo aquello.
-El vendrá enseguida.
-No, no vendrá.
         Sabía que Dani no me refutaba, yo estaba en lo cierto, esa noche no vería de nuevo a mi adorado Marc. Era solo un actor, en busca de fama y dinero, no tenía escrúpulos. Los regalos apilados por los rincones me daban nauseas, tenía que escapar de todo aquello.













        


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