lunes, 27 de agosto de 2012

Un beso en Londres Capitulo 14


Capitulo 14


         La espera se me estaba haciendo interminable, los días caían sobre mi a plomo. Parecía mentira que Marc alguna vez volviese a aparecer por allí. Tenía la certeza de su regreso,” le esperaban para grabar”. Me sentía ansiosa, me agarraba al brazo de Dani sin parar,  estaba azorado pero me permitía hacerlo, él era el punto de unión de mi vida con Marc. Lo había contratado él personalmente para protegerme.
         No tenía muchas ganas de salir, pero era el cumpleaños de Nana. Decidimos ir a la bolera y a cenar, todo muy americano. Nuestro grupo destacaba mucho, en aquella ciudad. Cada vez que podía, hablaba con Gerardo y Jairo en español. Se veía a lo lejos que todos éramos de diferentes culturas, pero como teníamos tan buen rollo, todos nos respetaban. La presencia de Dani también ayudaba bastante.
         En la bolera no pude dejar de reír,  solo había jugado en la videoconsola, no tenía ni idea. Los demás tampoco estaban para dar lecciones. Dani y Bill se enzarzaron en su guerra particular, eso si era un espectáculo.
         Bill me estaba empezando a irritar, cada vez que hacía una buena jugada, me cogía  en brazos, daba un par de vueltas y me soltaba dándome un sonoro beso en la mejilla.
         Con el mismo espíritu festivo nos fuimos a cenar, el restaurante era muy acogedor, tenía una gran vidriera por fuera. Empezamos a pedir, yo no me quise arriesgar mucho y solo quise pedir una ensalada. El tenedor nunca llego a mi boca.
         El elenco de actores en su totalidad estaban entrando por la puerta, el aire escapo de mis pulmones. Los flashes de las cámaras  iluminaban el interior, pude ver claramente como Marc entraba con su compañera de reparto bajo el brazo. Mirándola con una cara de enamorado, que daba asco. Me levanté sin sentir nada, ni frío, ni calor, no sentía ni furia, solo un gran vacío.  ¿Por qué?
         Sabía que esto iba a pasar y hasta pude imaginarme el dolor que sentiría. Estaba en estado de shock, oía un repiqueteo, no me di cuenta que eran mis manos sujetando la silla, estaba temblando.
         Bill eligió ese momento para salir del baño, no se lo pensó dos veces y volvió a cogerme en brazos. Esta vez lo recibí con alivio, me cogí a su cuello y solo pude suplicar.
-Sácame de aquí.
         Me miró muy serio, se dio cuenta de que algo no iba bien. Le agradecí que no hiciera preguntas. Me saco en brazos por la puerta trasera, directamente al aparcamiento. Yo solo podía llorar, hipaba sin parar, ya había empezado a sorber por  la nariz.
         En mi mente se repetían una tras otra todas las imágenes de Marc en la revista, y en otro rincón mis propios recuerdos. Me estaba matando la imposibilidad de saber, cual había sido mi verdad. ¿Todo había terminado? Ayer mismo había sido muy cariñoso conmigo.
         Había dejado de espiarlo en Internet, ya no seguía sus aventuras de discoteca. No había comprado ni una sola revista, no quería saber nada. Hay estaba mi error, si lo hubiese hecho ahora no me hubiera cogido de sorpresa.
         Tenía tantas fantasías montadas con Marc, pero realmente nunca las podía ni siquiera materializar en mi imaginación. Quizás estaba escrito, por eso nunca veía un futuro para los dos. Yo no veía para nada viviendo esa vida, y esa chica realmente le cuadraba, era todo lo que yo nunca sería. ¿A quién pretendes engañar?
-¿Qué pasa?-Bill se había asustado con mi último estertor de dolor.
         Ya habíamos llegado a su coche, era un poco cómico ver como intentaba abrir la puerta sin soltarme. Me sentí un poco culpable, no tenía derecho a hacerle pasar por esto, era mi problema.
-¿Podrías quitar tus manos de encima de mi novia?
         Giro con migo aún en brazos, yo me había quedado sin habla. Aún no podía mirarle, escondí mi cara en el hombro de Bill. No podía dejar de llorar estaba muy avergonzada. Estaba muy arrepentida, me había dado el lujo de soñar otra vez, la realidad  había vuelto a mí de la peor manera posible.
         No lo miraba pero sabía que estaba cerca, podía sentirlo. Alcé mi mano hacia el para pararlo. Una corriente eléctrica recorría mi brazo, hasta extenderse en hondas por mi mano, estaba transmitiendo mi dolor.
         Marc tomo mi mano, comenzó a besar cada uno de mis dedos. Mi mano estaba muerta, como mi cuerpo. No quería sentir su calor, ni sus besos, pero los sentía.
         No hubo dialogo entre Marc y Bill, este había sido un testigo mudo de nuestro encuentro. No se lo que hizo Marc para que me traspasara a sus brazos.  Mi mente se resistió, pero mi cuerpo se hundió en ellos como en el olvido.
-Perdóname, perdóname, perdóname amor mío-me susurraba al oído.
         Mi cuerpo volvió a cobrar vida propia, mis brazos rodearon su cuello con fuerza, hundí mi cara en su cuello. Era una simple espectadora de mis acciones. Hundí mis dedos en sus cabellos, realmente lo amaba.
-Soy un diota.
         Se me ocurrían un montón de calificativos, idiota era demasiado suave. No tenía fuerzas ni para enfadarme, estaba imposibilitada para hablar. Solo pasaba mis manos por su pelo con desesperación, me estaba despidiendo. No podía mirarle a los ojos, aún no.
-¡Dime algo, lo que sea!-Marc estaba comenzando a asustarse.
-¿Por qué?-no podía casi hablar, las palabras quemaban en mi garganta.
-Es todo mentira, puro marketing-quiso que le mirara a la cara, no pudo conseguirlo-Estábamos actuando… además tu deberías saber porque.
         Esto si me hizo mirarle a la cara, claro que lo sabía, “¡todos los hombres eran unos cerdos, incapaces de tener la bragueta cerrada!”, le mire con todo el disgusto que sentía.
-Malcom me dijo que te lo había explicado todo-estaba confuso- creí que estabas al corriente.
         Quería creerle con todas mis fuerzas, pero esto era la confirmación a todos mis miedos. Son capaces de decir cualquier cosa, hacer cualquier cosa para salir indemnes. Negué con la cabeza, ya no era tan ingenua.
-Suéltame, ya se me ha pasado-no podía mirarle a la cara, tenía miedo a que se me escapara la mano.
         Me dejo en el suelo, pero mis manos seguían entrelazadas en su cuello, mi cuerpo se negaba a separarse de él. Me permití por un momento sentir por completo su cuerpo contra él mío, oler su colonia, le había echado mucho de menos. El seguía muy quieto y callado, sus manos acariciaban mi espalda.
-¡Como te he echado de menos!-me apretó con fuerza.
         Apoye mis manos en su pecho para poder tener el impulso necesario, para separarme de él, no podía respirar. Me dejó que lo hiciera, me tome unos segundos para tomar el control de mi cuerpo, la angustia quemaba mi cuerpo. Le mire a la cara intensamente, estaba guapísimo, por un momento quede atrapada en sus ojos, pero pronto comencé a darme cuenta de los detalles.
         Estaba muy bien peinado y llevaba maquillaje. Esto realmente era una prueba de lo que me estaba diciendo. Le pase los dedos por las mejillas, sus cejas y por sus labios. Su boca voló  hacia la mía, hundí mis manos en sus cabellos, yo también le había echado muchísimo de menos.
-No digas más, por favor. No quiero saber nada-era mejor vivir en la ignorancia.
-Pero…
         No le deje hablar,  mi boca sello la suya, puse toda mi alma en aquel beso. Nuestras ropas empezaron a incomodarnos, el calor se expandía como llamaradas entre nosotros.
-¡Marc!
         Le llamaban desde el restaurante, el hechizo fue roto, se debía a su trabajo. Me miró con pena, mi cuerpo volvió a quedarse vacío, me acarició la mejilla. Tenía que regresar, le estaban esperando.
         Dani apareció de repente junto a mí, me paso su brazo por los hombros. Marc se despidió con un movimiento de la mano mientras corría hacia la entrada. Dani me mantenía trabada a su lado, comenzaba a conocerme.
         Me metió en el coche con sumo cuidado,  a mi lado una caja de bombones, en ese momento lo ame. Me acerque por detrás y le dí un beso en la mejilla.
-No te preocupes, volverá muy pronto.
         Yo lo dudaba mucho, ni siquiera sabía donde vivíamos ahora, yo que estaba tan ilusionada con hacerle un gran recibimiento. Desde luego era una tonta, la desilusión me embargo por completo. Las lagrimas comenzaron a rodar por mi cara, grandes y amargas. Dani condujo en silencio por el pueblo, hasta llegar a nuestro pequeño apartamento. Para mi vergüenza, me tuvo que coger en brazos, me había convertido en un ovillo, era incapaz de moverme.
         No dejo que me acostara, me preparo un chocolate bien caliente. ¡Fantástico esa noche iba a morir de una sobre dosis de chocolate!
-Esto que ha ocurrido hoy, es muy normal. Les sirve de promoción, mañana la noticia estará por todas partes-se sentó pesadamente junto a mí- no ha sido nada personal.
-Eso no te lo crees ni tú-era totalmente escéptica- ¿Por qué no me dijo nada cuando hablamos? Tuvo muchísimas oportunidades.
         Repase mentalmente todas nuestras conversaciones, y no me acordaba para nada que lo que había pasado aquella noche, se hubiera mencionado en ninguna.
- Por eso no te lo dijo, esto ha ocurrido antes. Todo esto es por mi culpa, yo tenía que mantenerte alejada- tomo sus cabeza entre sus manos- soy imbécil, debí darme cuenta de que Malcom preparaba algo como esto.
-No se lo que os traéis entre manos, pero me parece de lo mas rastrero- acabe subida sobre el sofá- ¿Qué es exactamente lo que ocurre?
         Dani me ignoraba, estaba ensimismado en sus pensamientos. No quería darle una oportunidad para que se inventara cualquier trola. Le cogí por la solapa de la camisa, pero me miró tan tranquilo.
-¡Todo esto es obra de Malcom, esa bruja entrometida!, ella vario las fechas para que esto ocurriese.
-¿Bruja?
- Si una bruja seca y amargada.
         Me vino a la mente mi incidente, mi primer día en el set. Esa mujer sabía exactamente quien era yo, cuando me echo de la caravana. Y ahora había conseguido, no se como, que Marc y yo nos encontrásemos. Esto era demasiado rebuscado.
-Marc la va a matar, cuando se entere-dijo como para si.
-¿Cuándo hizo esto antes?
-Marc tenía una novia cuando empezó esta locura, cosas como estas acabaron con su relación. Por eso, planea muy bien su trabajo, para que no interfiera con su vida personal, pero eso es casi imposible. Lo siento Irene.
         Yo no quería oírle, alguien tenía el poder de manipular nuestras vidas a su antojo, no me gustaba nada. Y desde luego saber que Marc, era tan fácil de llevar al huerto, me parecía de lo más débil. Me levante para acostarme, necesitaba meditar todo aquello.
-El vendrá enseguida.
-No, no vendrá.
         Sabía que Dani no me refutaba, yo estaba en lo cierto, esa noche no vería de nuevo a mi adorado Marc. Era solo un actor, en busca de fama y dinero, no tenía escrúpulos. Los regalos apilados por los rincones me daban nauseas, tenía que escapar de todo aquello.













        


lunes, 20 de agosto de 2012

Un beso en Londres Capitulo 13


Capitulo 13


         El día paso demasiado deprisa, no pude despedirme de Marc. Tuvieron una cena de despedida, a la que yo me negué a asistir. Me llamó en cuanto llego al hotel. Cuando oí su voz me derrumbe, quería que estuviese conmigo.
         Gracias al trabajo fui capaz de empezar cada día, los madrugones no eran tan malos. El segundo equipo de rodaje, no tenía tanta prisa, se notaba en el ambiente, todos estaban más relajados.
         Mi cuerpo estaba acusando el estrés, mi estomago parecía una lavadora en pleno centrifugado. Me parecía increíble, pero hubiese dado lo que fuese por unas lentejas. Encima me sentía culpable por tener a Dani todo el día pendiente de mí.
         La primera semana fue horrible, me levantaba cada mañana con unas ojeras negras espantosas.  Nada más que salía para ir al trabajo, estaba todo el día tumbada en la cama, pensando en él. Esperando su llamada, su voz era lo mas dulce.
-Hola, nena.
-¿Marc, como estas?-no quería parecer ansiosa.
-Casi no te oigo ¿oyes las voces? Voy a entrar en directo en el programa, ¿me estas viendo?
-Si, llevo horas esperando para verte.
-Que exagerada eres, si me viste hace nada.
-Pero en la tele sales más guapo-risas, doy gracias a Internet.
-Me voy, un beso.
-besos.
         Esta vez estábamos muy bien comunicados, encima él recibía informes diarios de Dani, sobre mi seguridad.  Yo le echaba de menos un poquito más cada día, pero intentaba que no se notase demasiado. Era una exagerada para todo.
         Me trague el programa enterito, estaba relajado y divertido. Me encantaba su cara de desconcierto ante alguna pregunta. Repetía una y otra vez lo mismo, en cada entrevista. Y cuando tardaba un poco en contestar o quería profundizar más, le cortaban para seguir con otra cosa. Su mente no vendía, su cuerpo si.
         Al día siguiente me levante con ganas de relacionarme con mis compañeros, estuvimos de broma todo el tiempo. Las chicas me invitaron a su casa para tomar un té, me gusto muchísimo su apartamento tenía incluso una pequeña cocina, el balcón tenía vistas al bosque. Estaba muy cerca del hotel de lujo, tuve que mentir otra vez. No podía contarles que una camarera vivía en un hotel tan caro, ya les había contado la trola de que Dani era mi hermano.
         Toda la tarde me estuvo rondando la idea de cambiarme de vivienda. Allí podía cocinar mi propia comida y seguro que no era tan caro. Espere con ilusión la llamada de Marc, me gustaba tener el control de mi vida.
-Marc he pensado mudarme a unos apartamentos cerca de aquí.
-Dani no me ha dicho nada.-Espías.
-Lo he pensado hoy mismo, te va a encantar. Tiene una pequeña cocina y las vistas son maravillosas.
-Por lo que oigo lo tienes todo muy bien atado. Déjame que hable con Malcom primero, para informarme.
-¿Estas de acuerdo?, es bastante barato, yo misma me lo puedo costear. No te preocupes.
-Yo soy el que te ha traído hasta ahí, déjame que lo arregle todo-¿Por qué se había enfadado?
-Vale.
         A la mañana siguiente todo estaba arreglado, Dani y yo nos mudamos al nuevo apartamento. En seguida quise ir de compras al supermercado.  Perdimos toda la mañana en el traslado, pero Gerardo no dijo nada.
         Esta vez comimos fuera,  bajo un gran árbol. Hacia bastante calor, tenía el estomago lleno, mis tortas de espinacas y atún me dieron mucho sueño. Me eche sobre la manta, Dani estaba a mi lado leyendo el periódico. Me dormí, soñé con Marc.
-¿Por qué no me has despertado?-ya había oscurecido.
-Te hacia falta dormir-la cara se le puso colorada- las paredes son muy finas, se que lloras cada noche ¿Si quieres ir con él yo te llevare?
-No me hagas caso, soy demasiado melodramática. No es para tanto –le mire avergonzada- ¿Te ha molestado el cambió?
-Creo que ha sido una estupenda idea.
         Estaba muy contenta con mi decisión,  podía otra vez llevar una vida casi normal. Mi estomago comenzó a rugir, estaba deseando volver a casa para tener una buena cena junto a mi amigo.
-¿Qué te apetece cenar?-mire a Dani encantada.
-Pizza.
-¿Nada de restaurantes?-me miro desilusionado-yo la cocinare para ti.
-Yo preparare la salsa-Dani tenía sangre italiana.
         Volvimos a casa alborotados, empezamos ha hablar de todas las cosas que podíamos hacer por allí, sin tener que permanecer encerrados. Había varios sitios interesantes para visitar en la zona. Iríamos a todos ellos.
         Nuestra intima comida bajo la sombra, empezó a convertirse en algo más popular.  Puchi y Nana trajeron platos preparados por ellas, a su vez invitaron a Jairo. No lo pude creer, cuando Gerardo llego muy tranquilo al grupo se arrellano en la manta, y nos ofreció unas enchiladas.
         Nos divertíamos mucho a la hora de la comida, competíamos a ver quien traía la comida más sabrosa. Hasta Bill quiso participar, trajo un guiso de venado que no estaba nada mal, yo no me fiaba mucho de él, pero era muy simpático y parecía que a Nana le gustaba. Pronto las comidas también se convirtieron en cenas. Todas las noches venían a nuestro apartamento, creo que porque Dani siempre estaba bien provisto de cerveza. Parecíamos una familia.
         Todos me disculpaban cuando sonaba el móvil, dejaba todo lo que estaba haciendo para contestar, entre mi familia, Charly y Marc me tenían muy entretenida. Al llegar el fin de semana, no quisimos cortar la pandilla, decidimos hacer algo juntos, fuimos a ver las cuevas, en plan picnic.
         El domingo fuimos a nadar al lago, era un sitio precioso con un bonito embarcadero, me hubiera gustado que Marc estuviese allí conmigo. Nos reímos mucho cuando vimos a Gerardo muy orgulloso con su bañador estridente, naranja calabaza. No podía parar de reír, de repente otra vez el suelo desapareció bajo mis pies.  Bill me había cogido como un fardo y huía conmigo por la orilla del lago. Dani nos seguía desesperado.
         Le grite que me soltase, me dolían las costillas.  Se zambullo conmigo en las frías aguas, me saco por la cintura, el agua se me había metido por la nariz.
-¿Ya te has divertido?-parecía que no tenía intención de soltarme.
-Aun no-me metió otra vez bajo el agua.
         Dani nos gritaba desde la orilla, no tenía muchas ganas de meterse, para ir a buscarnos. Los demás también comenzaron a llamarnos. Me faltaba el aire para respirar. Me volvió a sacar, esta vez le abrace el cuello, para que no pudiese meterme otra vez, bajo el agua.
-Ahora si me estoy divirtiendo.
         Dejo que me resbalase por su cuerpo, empezaba a conocerle y sabía que todo era un juego. Me separe de él enfadada, le empuje fuerte y callo de espaldas al agua.
         Estaba llegando junto a Dani, cuando este de un movimiento rápido me puso tras él. Bill había vuelto a la carga, no se amilanó, simplemente cambió de presa, atrapo a Nana y con ella realizó la misma operación.
         El día paso entre risas y zambullidas, yo prefería el mediterráneo, echaba de menos la sal. Pero tenía que conformarme con aquel precioso lago.
         Aquella noche preparamos sangría y barbacoa, éramos los inquilinos más populares del barrio. Esperar ya no se me hacía tan duro, siempre rodeada de amigos, tener alguien con quien hablar para mi era muy importante.
         El mundo se me vino encima cuando me entere que Marc estaría dos semanas mas fuera. Intente relajarme, no pensar en ello. Ese fue el comienzo de la llegada de regalos.
-Irene que pie calzas-Marc estaba muy curioso, había empezado por mi talla de vestido, preguntado sobre mis colores favoritos-Y dime la real.
         Empecé a encontrar paquetes en la entrada de casa, casi cada día. Cosas carísimas que yo pensaba devolver, pero ¡es que eran tan bonitas!. Mi locura llego con los zapatos, preciosos zapatos de tacón, cuando los abrí babee encantada, no pude dejar pasar la oportunidad de probármelos. 
-Marc creo que ha habido una equivocación, han llegado unas cosas carísimas.
-¿Ya las has recibido?-estaba encantado-son para ti.
         Tras el corte inicial, mire encantada todas las cosas que me rodeaban. Un sueño de seda y glamour. Pero agite mi cabeza y centre mis prioridades.
-¿Tu me has comprado todo esto?
-Son regalos de las firmas, ahora  si tengo una chica a la que regalárselo.
-Pero tienes hermanas, madre-mis dedos se curvaban ante tantos tesoros.
-No te preocupes hay para todas.
-Ups…-Incredulidad- Creo que deberías mandarle también esto, me parece que no voy a tener ocasión para usarlo y aquí no hay mucho sitio.
-Todo es para ti princesa, ya hablaremos sobre eso cuando regrese-estaba nervioso- además tengo una grata sorpresa.
         Me dejo con la mosca tras la oreja, apile todos los regalos, cada uno en su caja correspondiente, par evitar verlos. Pero era difícil ignorarlos cada día llegaba algo nuevo, incluso relojes y joyas.
         Era una locura, sabía que todo era por el marketing, pero lo más fuerte fue cuando llego un precioso juego de maletas color rosa chicle de piel de serpiente. Era lo mas llamativo y caro que había visto en mi vida, desde luego con eso no iba a pasar desapercibida.  Aunque me horrorizaban, era incapaz de parar de tocarlas. No me podía imaginar a mi misma usándolas. Yo solo usaba una bolsa de viaje de un rojo intenso para viajar, en ella llevaba todo lo necesario, la ropa según se iba estropeando la tiraba y compraba algo nuevo o de segunda mano.
-¿Maletas rosas?
-Cuando las vi pensé en ti-se estaba destornillando.
-¿Es una broma, verdad?
-No, que va es un regalo de Paris-Miles de imágenes de los dos se me vinieron a la mente, ya había habido rumores sobre ellos- me dijo que se las diese a la persona mas especial en mi vida…
-Gracias-estaba totalmente colorada.
         No sabía como tomarme todo aquello, Marc estaba todo el día concediendo entrevistas, de fiesta y cenando con las personas mas interesantes del mundo. Y por extraño que pareciera, dedicaba parte de su tiempo en acordarse de mí, me consideraba alguien especial.
-¿No vas a decirme nada más?-un largo silencio-¿Me echas de menos?
-Cada segundo.
-Creo que no tienes tiempo con tantos amigos, como rondan por allí- otra vez esa nota de inseguridad.
-Pero para mi siempre falta la mas importante…
-Pronto estaré ahí contigo y esta vez no nos separaremos.
        
        



        








        



lunes, 13 de agosto de 2012

Un beso en Londres Capitulo 12


Capitulo 12



         No me parecía una hora decente para levantarse, Marc también lo llevaba bastante mal. Tenía los ojos hinchados y el pelo muy alborotado. Se estaba vistiendo medio dormido.
-¡Vamos dormilona!-me palmeo el trasero.
-Hummm.....-metí la cabeza bajo las sabanas.
         Se subió sobre mi para sacudirme, aun estaba descalzo. No podía creer que estuviera de tan buen humor.
-Para por favor, ya voy.
         Se metió en el baño, estaba claro que se estaba riendo de mí. Sabía que ya estaba arrepentida de haber decidido trabajar. Pero no iba a darle el gusto de darle la razón. Me levante y me vestí lo mas deprisa que pude, para que cuando saliera comprobara que estaba lista.
-Así me gusta, mi pequeña proletaria.
         Le miré por encima del hombro con mucha dignidad y me arregle en el baño. Cuando salí Marc estaba sentado en la cama, ensimismado en sus pensamientos, muy serio. Llevaba unos vaqueros, una camiseta blanca y una sudadera negra con capucha, para ocultarse. Cuando me vio me llamo con la mano, al ponerme a su alcance me abrazo por la cintura, yo le acaricie en silencio el cabello. En ocasiones se ponía de ese humor, no sabía como reaccionar.
         Cuando salimos fuera, Dani ya nos estaba esperando. Le dí un beso en la mejilla de buenos días. Subimos en los asientos traseros, para estar muy juntos,
-¿Y los demás?- el aparcamiento estaba vacío.
-Es por ti, tenemos que salir un poco antes para que no nos vean salir juntos-volvió a perder su mirada através de la ventanilla.
-¿Qué te pasa Marc?- Apoye mi cabeza en su pecho.
-Hoy tengo una escena complicada- beso mis cabellos- no pasa nada.
         No le creí para nada, era una persona solitaria y taciturna, en algunas ocasiones le veía solo por el set. No hablaba con sus compañeros, conmigo se abría un poco, solo cuando hacíamos el amor le sentía por completo. Yo era muy sociable y me encantaba estar siempre con gente. Tenía que  guardar una parcela para mí y respetar la suya.
         Ya estaba abierta la cocina Marc puso en mis manos un vaso desechable con té, ya estaba llegando el personal. Pero nos permitimos estar muy juntos en la barra, en penumbra.
-Hoy va a ser un día muy duro.
-Nos vemos en el desayuno-le recordé.
         Miro su reloj, se tenía que marchar, hoy estaba de un humor muy extraño. Se movía nervioso junto a mí, pero no se decidía a marcharse. Menos mal que ya me había tomado la infusión, en un segundo estaba entre sus brazos, me estaba dando un beso muy profundo, no me dio tiempo a reaccionar.
-Me encanta que estés aquí.- se volvió y se marcho a paso rápido.
         Me quedé anonada mirando su espalda,  estaba empezando a tener los mismos impulsos que yo, me toque los labios con los dedos.  Gerardo carraspeó desde la cocina, empezaba mi jornada laboral. Estaba deseando que llegara la hora del desayuno, para volver a verle.
         El trabajo duro no me asustaba, pero el estado de la cocina era un caos. El turno de noche no había hecho sus deberes, me puse un buen delantal,  un estropajo y me puse a rascar.
         Mis compañeras charloteaban en su idioma, a  mi me gustaba mucho hablar, no se como conseguí que me incluyeran en su conversación. Las horas pasaron volando. Cuando me incorpore me di cuenta de que las mesas se estaban llenando.
         El corazón me dio un vuelco, Marc estaba en el mismo sitió que el día anterior. Me sentí un poco triste al verlo solo. Le prepare una bandeja con el desayuno y me acerque. Gracias a unos toldos teníamos cierta intimidad. Le abrace la espalda y bese la mejilla.
-¿Cómo te va?-oler su colonia me hacia estremecerme.
         Agarro mis brazos, giró mas su cara para mirarme a los ojos. Estaba muy triste, le abracé con mayor intensidad, apoye mi mejilla con la suya. Estuvimos así un buen rato, sin hablar.
         Dani me toco el hombro, los actores comenzaban a llegar.  Me fui a la cocina, no deseaba dejarle. Pero cuando regrese me encontré con una persona totalmente alegre y relajada. Me pregunté que había de verdad en su forma de actuar con la gente, ¿también a mi me tendría engañada?
         Bill no paro de hacerme gestos para que me acercara a su mesa, pues por mi podía estar todo el día allí sentado. Estaba deseando ir a la caravana de Marc, él me estaba esperando. Cuando de repente no hubo tierra bajo mis pies, Bill me había cogido en brazos.
-¿Cuánto tiempo crees que vas a ignorarme?
-¡Suéltame!
         No tuve tiempo de hacerme escuchar, Dani puso la mano en su hombro y eso fue todo. Me devolvió al suelo de una pieza.
-Era una broma hombre, no te pongas así.
         Seguí mi camino no tenía interés en escuchar las  excusas de Bill. Un movimiento en la ventana rápido y fugaz. Marc lo había visto todo.
-Nos vamos mañana-me espeto nada mas entrar, no me miraba a la cara.
-Pero…
-No hay peros…
         Me agache para mirarle a la cara, sus ojos ardían de celos. Me caí de culo, no podía concebir que Marc tuviera celos por mí. Tenía manchas de grasa en mis pantalones, mi camiseta había conocido días mejores y tenía unas ojeras horribles.
-Ya lo habíamos hablado ¿no?
-No me dejas que te toque una pestaña en público, me tengo que quedar mirando como tocas a todo el mundo y lo peor,  como ellos te tocan a ti.
-¿A quién he tocado yo?-estaba alucinando.
-Siempre lo haces-me miraba como si quisiera que tuviese una iluminación.
         Era verdad que me gustaba tener contacto físico con las personas con las que hablaba. Me estaba quitando la costumbre de España de dar dos besos cuando se conoce a alguien, pero por mas que rebuscaba en mi mente no veía nada malo en ello.
-Creo que exageras un poco-me miró como diciendo “ya te lo dije” cuando le toque el brazo-¿esto no tiene nada de malo?
         Se bajo del sofá como un gato dejándome bajo de él, su respiración estaba acelerada. Apoyo su frente en  la mía.
-Solo quiero que me toques a mí, me mata que no sepan que eres mía-tomo mis manos y se las puso en la cintura-tócame.
         Estaba totalmente desorientada ¿Qué le estaba pasando? Le abrace lo mas fuerte que pude, hasta que me dolieron los brazos. Giro para que fuese yo la que estuviera sobre él.
-¿Todo lo que haces es un truco para embaucarme?-Esto iba muy mal.
-¿Por qué iba ha hacer eso?-me asuste.
-No se, otras chicas se me han acercado…-tenía verdadero dolor en sus ojos- Creo que no he sido lo suficiente para ellas.
         Bese su tierna boca, quería mitigar el dolor que había sufrido, con mi amor.  Sentí mi cara mojada, cuando abrí mis ojos descubrí que eran sus lagrimas las que corrían por las mejillas de ambos.
-Marc tu eres todo para mí.
-¿Pero aún no estas segura?-un reproche.
-Necesito tiempo, todo esto es demasiado irreal para mí.
         Puso mi mano en su corazón, quería que notase su movimiento, él era muy real. Pero como podía yo sobrevivir a tanta fachada. Yo no sabía comportarme y me daba miedo meter la pata.
-Intentare estar preparada para cuando vuelvas-era una promesa.
-Me marcho mañana-de repente no podía respirar, me faltaba el aire-¿estas segura de que no quieres venir?
-Yo…
-Vale, cuando vuelva.
         Parecía mas tranquilo, pero aún lo veía desilusionado. Le acaricie el rostro para gravármelo a fuego, su recuerdo me tenía que durar una temporada. Aspire el aroma de su colonia favorita, ya tenía un frasco guardado, para olerlo cuando me entrara morriña. Me miraba divertido, viendo todas las tonterías que estaba haciendo.
-¿Quieres dar un paseo conmigo?-me apeteció de pronto salir a la calle con él-Es para ir acostumbrándome.
-¿De verdad?-asentí con la cabeza.
         Cambió totalmente de actitud, cogió el móvil y comunicó a alguien que íbamos a salir.  Me miró totalmente encantado.
-¡Venga, vamos!-Me levantó con él.
-¿No creerás por un momento que voy a ir con estas pintas?
         Me miró como si no supiera de qué estaba hablando, negué con mi cabeza categóricamente. Ya no me apetecía tanto la idea de salir.
-Vale, iremos al hotel primero.
         Dani llamó a la puerta, ya estaba todo preparado para nuestro paseó. ¡No veas como corren las noticias!
         Avisé en el trabajo y nos fuimos juntos al hotel. Yo me tuve que agachar en la salida, entre periodistas y curiosos, casi no pudimos salir. Me estaba poniendo muy nerviosa todo aquello.
         Llegamos al hotel en tiempo record, subimos en el ascensor. Marc fue a cambiarse a su habitación, esto parecía una cita en toda regla. Me cambie muy nerviosa, pero no quise destacar nada, así que vaqueros y una camiseta, esta vez yo también llevaría una sudadera para ocultarme.
         Llegué puntual al vestíbulo,  Marc estaba feliz y muy relajado. Cuando me plante ante él, me coloco unas gafas de sol. Estábamos listos.
-Solo un paseo-le advertí.
         No dijo nada sonrío, tomo mi mano y me llevo a una salida lateral. El sol estaba alto, era la hora del almuerzo. Esperaba que la gente estuviera en sus casas comiendo. Hacía demasiado calor para llevar la capucha, pero por nada del mundo me la hubiese quitado. Dani nos recogió para acercarnos al centro, no estaba lejos, pero quería despistar.
         Nuestro paseó comenzó muy tranquilo por la calle principal, Dani nos seguía a cierta distancia. Me paraba en cada escaparate,  era una delicia poder hacer con él algo normal. Al pasar por una heladería me apeteció tomar un helado.
-¿Te invitó a un helado?-le tomé la mano para hacerlo parar.
         El sonido e un flash hizo que los bellos se me pusiesen de punto, mire frenética hacia todos lados. Sentí un ataque de pánico.
Flash
Joven paleta suda la gota gorda junto a Marc Lewis”
        Ahora fue Marc el que me agarraba la mano con fuerza, creo que se dio cuenta de que yo iba a huir en cualquier momento.  Dani estuvo con nosotros en dos segundos, con su cuerpo nos oculto de la posible amenaza.
-No ha sido nada tranquila-Marc trataba de tranquilizarme.
         Mientras yo híper ventilaba en la calle, Dani entro por helados para los tres. Ya no me pude relajar, tome una distancia prudencial de un metro, ninguna parte de nuestro cuerpo debía tocarse.
-¿No esta tan mal?-Marc parecía animado-¿vamos a comer?
         Yo ya tenía suficiente calle por hoy, necesitaba la intimidad de mi habitación. Estaba muy asustada,  creía que en cada callejón, se encontraba un grupo de periodistas para atraparnos.
-Vámonos al hotel, por favor-me colgué de su brazo, era un ruego.
         Consintió de mala gana, el camino al coche se me hizo interminable. El calor estaba haciendo estragos con mis nervios. No me sentí segura hasta no estar dentro del coche.
         El reflejo de algo metálico me llamó la atención, se me helo la sangre, alguien realmente nos había estado siguiendo…
          




martes, 7 de agosto de 2012

Un beso en Londres Capitulo 11




                      Capitulo 11

         Abrí como pude la puerta, no me atrevía a entrar. Marc no me miraba, estaba muy enfadado sentado en el sofá. Deje la bandeja sobre la mesita, me sentí como una niña esperando su castigo.
-¿Qué se supone que estas haciendo?
-¿trabajar?
-¿Por qué?- se levanto y logro amedrentarme un poco.
-Si piensas que voy a estar aquí encerrada, esperando que a ti se te ocurra aparecer- le clave un dedo en el pecho- estas muy equivocado.
-Bien si es eso lo que quieres- me tomo de la mano y me arrastro con el hacia la puerta de la caravana- ya tenía ganas de terminar con esta farsa.
         Me puse histérica,  intentaba  con todas mis fuerzas liberarme. Pero era imposible, cuando abrió la puerta de golpe, el aire escapo de mis pulmones.
-Marc, por favor- suplique.
-Toma tu lugar junto a mí, así no tendrás que esconderte.
         Saber que él realmente deseaba tenerme a su lado, me toco la fibra sensible.  Le atrape en el umbral de la puerta, me fundí con su cuerpo. Le echaba muchísimo de menos.
-Marc…-metí mis manos bajo su camiseta.
         Sus ojos me miraron llameantes, cerro la puerta tras de sí. Nos caímos en la estrecha entrada de la caravana. Me encantaba cuando reaccionaba de aquella manera, era tan impulsivo como yo.
-Creo que huelo a fritanga, lo siento- estar todo el día en la cocina traía sus consecuencias.
-hummm..., me he quedado con un poco de hambre- paso su lengua por mi cuello.
         Todo el bello se me erizo,  llevaba dos días sin tocarle. Mis instintos animales, volvieron a aflorar. Mordí y bese todo lo que se puso  a mi alcance. El calor me quemaba, un sudor suave cubría nuestros cuerpos. Lo de contener mi deseo no lo llevaba muy bien, siempre que estaba cerca sentía un vació, solo abrazándole y sintiendo su piel me completaba.
         Nada era comparable a la dicha de sentir que el me correspondía en cada beso y caricia. Me gustaba pensar que sentía el mismo deseo que yo, aunque un pellizquito en el corazón, me recordaba quien era yo realmente.
         Sabía que era imposible que me amara, pero en estos momentos era mío por entero. Lo apretaba a veces con demasiada fuerza, él se quejaba, intentaba reprimirme, retiraba mis manos y el volvía a ponerlas en su lugar. Creo que en realidad eso le gustaba.
         Tenía la piel tan delicada, su piel era muy pálida, aunque yo era rubia mi piel era de un color dorado. El era como los guiris que venían a mi pueblo, en un par de horas estaban rojos como salmonetes. Me lo imagine en la playa conmigo, sabía que por mucha crema que usase se pondría rojo.
-¿Marc por qué no vamos a la playa?-se me escapó.
-¿Ahora?-creo que se desconcentro un poco.
         Imaginármelo conmigo en el mar era toda una delicia, la brisa caliente. Mi mano se poso en su trasero.
-Solo era una idea…
-Iremos donde tu quieras-me lo prometió con pasión-¿Haití?- no dejaba de besar mi cuello.
-¿cabo de Gata?-dude al preguntar, no era un destino con mucho glamour.
         Dejo de besarme para mirarme sorprendido, paso su mano por el pelo. Cuando se sonrió un suspiro escapo de mis labios.
-¿Allí es donde esta tu familia?- parecía encantado.
-Si… ¿vendrías?- tenía miedo de su respuesta.
­-Estaba deseando que me lo pidieras- me lo dijo muy bajito en el oído.
         Atrape su leonina cabeza, para darle el beso mas caliente que le hubiesen dado jamás.
         Tenía que volver al trabajo, seguíamos tendidos en el suelo. Marc jugueteaba con mi pelo y yo con el pelo ralo de su pecho,  su corazón latía  con fuerza. Era estupendo poder estar así.
-Tengo que volver al trabajo- intente levantarme pero me lo impidió.
-Yo te daré todo lo que necesites- su mirada me hipnotizaba.
-Pero yo necesito trabajar-le pare antes de que me interrumpiera- así podremos vernos fuera de estas paredes.
-¿Creí que ya habíamos arreglado ese punto?
-Seguimos como antes, aun es muy pronto-volvió la cara.
-¿y lo de conocer a tu familia?-era tan encantador.
-Eso sigue en pie- bese su hombro- en cuanto termines con todo esto.
         Se volvió y me abrazo envolviéndome entre sus brazos. Un suspiro me indico que algo no iba bien. Me quede paralizada, algo le estaba preocupando y sabía que a mi no me iba a gustar.
-Después del rodaje, estaré aún mas tiempo fuera- me acariciaba el pelo- de echo dentro de unos días me voy ha hacer una gira, por los canales de televisión. Esto va para largo- tomo aire- creo que por eso deberías dejar el trabajo.
-¿volverás?
-Si claro, aun no hemos terminado aquí.
         Sabía que él quería que lo acompañara, pero no me veía de aquí para allá. Sopese la situación, no me apetecía ser un lastre, seguiría escondida en los hoteles. Lo echaría mucho de menos, pero no me gustaba entrometerme en su trabajo.
-Te esperare-estaba decidida.
-¿Dónde?-se envaró.
-Pues aquí – me subí a horcajadas sobre él- estaré aquí cuando vuelvas.
-¿Por qué, quieres hacer eso?
-No quiero estar escondida, es tu trabajo y lo comprendo-puse mi pecho sobre el suyo- te echare mucho de menos.
-¿Cómo puedes decirme eso y estar pegada a mi como una segunda piel?-acariciaba mi espalda nervioso.
-Te echare de menos, pero te esperare aquí trabajando.
-Esto no me gusta- le interrumpió una llamada en la puerta-hablaremos luego.
         Mil besos después me dejo para irse a trabajar, era muy pesada con los mimos, pero eso a Marc no parecía importarle.
         Volví apesadumbrada al trabajo, ya no me apetecía tanto la independencia. Ya estaba echándole de menos y aun quedaban unos días para su marcha.
         Aún estaba en la cocina ayudando en la limpieza, cuando Jairo se acerco para darme un sobre con mi primer sueldo. Recuperé un poco de confianza en mi decisión, pero no me duro mucho el rodaje al día siguiente comenzaría a las seis de la mañana. No iba a dormir demasiado, el sueldo no pareció tan bueno después de hacer un cálculo mental de las horas, me sentí un poco estafada. Nota mental no decirle nada a Marc.
-¿Irene, a que hora terminas?-Me sobresalte al oír el vozarrón de Dani.
-Me queda un ratito.
-Estaré por aquí-se sentó en el comedor observándome.
         Esto era muy raro, Dani solía traerme y llevarme. Pero durante el día no le veía para nada, al rodaje aún le quedaba un buen rato. No pude evitar acercarme a preguntar.
-¿Qué pasa Dani?-me senté junto a él.
-¿Ya has terminado?
-¿Y tú?
-Si ya has terminado, yo también-esto era muy raro.
-¿Y Marc?
-Yo ya no trabajo para él-Me levanté de un salto, pensaba ir a decirle un par de cosas a Marc sobre las jugarretas a los amigos.
-¡Espera!-Se acerco a mí- Ahora trabajo para ti.
         Me quede paralizada, esto desde luego no me lo esperaba. Una camarera con guardaespaldas. Comencé a reírme histérica, me pareció la cosa más ridícula del mundo.
-¿No quieres que trabaje para ti?-Dani parecía ofendido.
-Creo que eres el mejor- le palmee el hombro-¿Quién te ha tomado el pelo?
-Marc me ha dicho que te quedas, me ha contratado para ti.
         Lo decía en serió, no sabía si sentirme ofendida o agradecida. Estaba claro que él se preocupaba por mí, pero ya era suficiente con la habitación del hotel, el dinero que me había dado, no quería que se gastara el dinero en ponerme también un vigilante. Yo sabía cuidarme sola.
-Sabes, creo que ha habido un error-me cogí de su brazo para sacarle del comedor-vuelve con Marc, yo no te  necesito.
-Eso me lo dirá él- no dio un paso más.
         No quería ofenderle, él se había portado muy bien conmigo siempre. Pero me ponía de los nervios saber que estaba ahí observándome. Terminé corriendo mis tareas, y fuimos al coche.
         Cuando entro en la habitación conmigo y la registro, en ese momento empecé a subirme por las paredes. El colmó fue saber que ocupaba la habitación contigua a la mía, teníamos incluso una puerta interior que nos comunicaba.
         Estaba muy enfadada, empecé a pasearme por la habitación. Paso una hora, dos, intente relajarme tomando una ducha. Tenía miedo que Marc no pasará por allí, antes de ir a su habitación. Aún estaba picada por su abandono las dos últimas noches.
         Estaba haciendo un zapping cuando llamaron a la puerta, Marc entró con aspecto de estar muy cansado. Dani asomo la cabeza por la puerta interior, ¡No me lo podía creer! Saludo a Marc con la mano y desapareció.
-¡Marc esto no puede ser!- Le enfrente con los brazos en jarras.
-Tu decidiste quedarte-tenía un aire de suficiencia.
-Tu lo has dicho yo decido, y lo que quiero es quedarme aquí sola.
         No pensaba ceder, estaba decidida a imponerme. No me esperaba su reacción, me tomo en sus brazos para hablarme muy cerca.
-¿Cómo quieres que te deje aquí sola?
         Había bajado la intensidad de su voz a un susurro profundo, beso mi nariz. Me sentí como una niña caprichosa. Me tenía calada.
-Se apañármelas muy bien-sabía que había perdido.
-Yo estaría muy preocupado por ti, solo serán diez días-sobre mis labios-hazlo por mí.
         No se quién comenzó el beso, mis nervios  estaban a flor de piel, estábamos hablando de su marcha. Una punzada de dolor me atravesó el pecho.
-También puedes venir…-me beso el cuello, jugaba sucio.
         Estaba siendo claramente manipulada, era un actor, me estaba montando una escena donde yo era la tonta incauta. Pero su boca y manos me impedían pensar.
-No puedo…-no quería vivir a expensas de su tiempo- tampoco quiero un vigilante, es muy caro.
-No puedo marcharme y dejarte sola, eso no es nada ahora me puedo permitir casi cualquier cosa, me siento responsable de ti.
         Metí mis manos entre su pelo, le mire fijamente a los ojos. Estaba tan enamorada que dolía, no quería admitir que en el fondo estaba encantada, Con Dani no me sentiría tan sola.
-Vale-estaba un poco cortada.
-¿De verdad no quieres venir?
         Me lo decía muy en serio, quería que fuera con él. Mordí mi lengua para no decirle si, mi mente estaba saturada de imágenes de revistas, comentarios maliciosos y de la vida real.
-Aún no-una lágrima rodó por mi mejilla.
-¡no, no, no te preocupes no pasa nada!-me estrecho tiernamente entre sus brazos.
-¿Te quedaras a dormir?-las palabras se me atascaban en la garganta.
         No me contesto, me tomo en brazos y me dejo sobre la cama, cuando comenzó a subirse la camiseta ya no fui dueña de mis actos, le atrape por el pantalón y de un solo movimiento lo tuve bajo mis piernas.
-¡Como te voy a echar de menos!-Su risa inundo la habitación.