Capitulo
8
No quería pensar en nada, por si se
gafaba mi buena suerte. Esta vez no me iba a dejar tirada, iba a
formar parte de su vida. Le mire intensamente, ¿el príncipe
se volvería rana? Ya me había pasado antes, chicos encantadores que
no soportaban la monotonía de tener una pareja. Y de pronto ¡puff!
El amor de tu vida se convertía en un completo desconocido.
Marc totalmente ajeno a mi escrutinio,
estaba dándole las gracias a una azafata por llevarnos a una zona
privada. Yo como una tonta tenía la boca abierta admirando su
sonrisa, el nunca sería una rana para nadie.
No se me escapo las miradas de las
empleadas del aeropuerto que buscaban cualquier escusa para verle. A
Marc lo miraban con total admiración y a mí como si fuera una
sanguijuela molesta.
-¿Marc,
espero yo en otro sitio?- él estaba revisando los mensajes en el
móvil.
-No
cariño- no me prestaba atención, pero tomo mi mano y la beso.
La empleada mas guapa, una alta, morena y
con un tipo de impresión, solo le faltaba arrancarse los pelos, al
ver el gesto afectuoso de Marc hacía mí. Realmente me asuste cuando
cruzo su mirada con la mía.
-¡ya
esta!- me saco de mi ensimismamiento- todo arreglado, Dani nos espera
para llevarnos al Hotel discretamente.
-Vale-
estaba cohibida con aquellas chicas mirándome fijamente.
-Umm,
¿te estas empezando a arrepentir?- giro mi cara para mirarme a los
ojos.
-Bueno
no se…- le indique con la mirada lo que me estaba molestando.
Parecían realmente enfadadas conmigo, en
el momento que Marc volvió su mirada hacia ellas, sus caras se
trasfiguraron se convirtieron en puros ángeles,
dispuestas a servirle. Se les notaba en la cara que deseaban
acercarse a nosotros.
-Creo
que esas quieren hablar contigo…-celos.
-¡Jajá
jajá! Seguro, pero a mi solo me interesa lo que tú tengas que
decir.
-Yo
soy más de acción.
Su boca voló hacía mí, me hizo
olvidar donde estábamos. El ruido de vasos al romperse, nos
sobresalto, la belleza morena había tenido por lo visto un tropiezo.
Pues muy bien ¡Chupa te esa!
Cuando anunciaron la puerta de embarque,
me sentí muy aliviada. Temía arrepentirme, lo de esas chicas estaba
segura se iba a repetir. ¿Estaría preparada para mediar con estos
sentimientos de posesión que me invadían? El era un imán para toda
clase de chicas, y yo era más bien normalita y del montón, no me
veía capaz de competir.
La sala de embarque a la que nos llevaron
estaba totalmente desierta, estaban siendo muy cautos evitando que se
produjese un tumulto, si se filtraba la noticia de la presencia de
Marc.
El
pasillo de embarque triplico su longitud según me iba acercando,
miles de dudas me asaltaron. Realmente me estaba metiendo en un lío,
aquí podía recurrir a amigos si me ocurría algo, pero en Estados
Unidos no conocía a nadie. Dependería totalmente de él.
Pasamos los primeros con los ayudantes de
vuelo, directos a primera clase. Asientos de cuero totalmente
abatibles, desde luego nada que ver con la clase turista. En cuanto
nos sentamos nos trajeron una copa de champán, caramelos y
aperitivos exquisitos.
-Esto
es cosa de Malcom, sabe como cuidarme.
-Desde
luego, están buenísimos- en un segundo dimos buena cuenta de toda
la bandeja.
Los demás pasajeros fueron subiendo,
la primera clase se llenó. Nadie miraba a nadie, todos muy educados
y metidos en su papel de ricachones.
En cuanto despegamos todos sacaron como
por arte de magia los portátiles. Nosotros en cambio echamos mano de
las revistas que nos ofrecían. Me quede helada al ver a la azafata
que nos había tocado, la señorita Pam, la morena de la sala de
espera. Necesitaría catadores, en las comidas, no me fiaba nada de
su sonrisa de hiena.
-Déjame
ver eso-Marc me arranco de las manos la revista que me ofrecía.
-¡Hey,
trae para acá!-la pude recuperar.
Estaba nervioso, pero eso no me distrajo
de ver la portada. Marc de fiesta en actitud cariñosa con una chica.
Desde luego la azafata tenía mala baba, quería destruirme.
-Había
bebido un poco…estoy con todos mis compañeros. Ella solo quería
decirme algo al oído.
-No
pasa nada…la prensa es así. Ahora estamos juntos ¿no?- se relajo
por completo en su sillón.
-Si,
estamos juntos- se llevo mis manos a sus labios.
-Solo
daré crédito a lo que vea con mis propios ojos-era una promesa.
Me volví para buscar a la maquiavélica
muñeca Barbie, pero esta se había escondido. Más le valía no
aparecer por allí.
Deje que Marc se concentrara en su guión,
se había escapado para ir a buscarme. Le esperaban desesperados en
el set. No podía evitar tener dudas sobre él, aunque era bastante
halagador que hubiese venido a por mí, pero siempre quedaba la
duda de hasta cuando. Disfrutar de lo que se me estaba brindando a
vivir, yo estaba viviendo un sueño, aunque siempre la realidad
estaba a la vuelta de la esquina.
Me quede sumida en mis pensamientos, él
seguía concentrado en su trabajo y el tiempo pasaba. No podía dejar
de mirarlo, realmente se tomaba en serio su trabajo, totalmente
desparramado por su asiento y con el ceño fruncido. Pero lo más
tierno y lo que me llegaba al corazón, es que con la mano libre,
acariciaba la mía.
Me levante para ir al lavabo, cuando
volví me encontré con un odioso panorama, la “encantadora” Pam
intentado ligar con él, medio echada sobre él. El calor subió por
mis piernas, me vi como en los dibujos animados, echando humo por los
oídos. Como un toro de miura embestí contra ella, la hice
trastabillar y casi callo de bruces.
-¡Huy,
cuanto lo siento!- intente poner cara de circunstancias, pero el odio
se me veía en la cara.
-Ven
aquí diablillo- tiro de mi mano para que me sentara.
Yo seguía bufando, con los brazos
cruzados me deje caer en mi asiento. El se reía de mi.
-¿Qué
te ha dado?
-A
mi nada, he tropezado.
-Si,
ya.
-Si
es verdad, este avión esta fatal.
Moviendo la cabeza siguió estudiando,
volvió a ignorarme otra vez. Yo no podía quedarme allí quieta sin
nada que hacer. Me levante para dar una vuelta por allí. Abandone la
tranquila y sosa zona VIP, para ir a visitar a la clase turista,
estos si que sabían lo que era divertirse. Al final habían colocado
a un grupo de estudiantes, que iban de viaje de estudios, tenían
formada una fiesta impresionante. Me acerque un poco y como no,
empecé ha hablar con ellos, en unos segundos estaba integrada
en el jolgorio.
Llevaba un buen rato cuando se organizo un
revuelo de voces a mis espaldas, los chicos empezaron a
levantarse nerviosos. Me quede helada al ver que Marc había ido a
buscarme, la gente se le estaba echando en cima.
Su cara era sonriente, firmaba todo lo que
le ponían por delante y se hacía fotos con todos lo que se lo
pedían. Se acerco al grupo donde yo estaba, las chicas
gritaban frenéticas, mas fotos y mas autógrafos.
Yo estaba paralizada en medio del pasillo,
estaba realmente asustada, las azafatas estaban intentando calmar a
los pasajeros. Marc me vio la cara de asustada, pasó junto a mí sin
mirarme siquiera, saludo a todos los del fondo y a su vuelta me
empujo por la espalda hasta llevarme de vuelta a primera clase. A
nuestras espaldas aún se podían oír los gritos y aplausos.
Marc no paro hasta llegar a nuestros
asientos, todos nos miraban. Se sentó en el mío y me sentó en sus
rodillas, yo me había quedado helada. Me acariciaba el pelo.
-No
pasa nada, todo esta bien.
-¿Cómo
va estar bien?-estaba tartamudeando.
-Se
me ocurrió ir a buscarte, lo siento.
-Ha
sido horrible, creí que te iban ha hacer daño-escondí mi cara en
su hombro, estaba totalmente avergonzada.-La culpa es mía.
-¿En
que estaría yo pensando…?
Estaba realmente enfadado, su exasperación
me llego al corazón. Era una tonta, me iba a mandar de vuelta en el
primer avión. Yo misma me lo había buscado.
-Pero
quería ver que hacías y te vi al fondo con esos chicos tan
divertida, quise acercarme…soy un idiota.
Me quede cortada, esta era su vida, no
poder hacer nada normal. Siempre vigilando no ser descubierto.
-La
culpa la tengo yo.
-De
eso nada, yo soy un aburrimiento-realmente estaba fastidiado.
-Estas
loco, cualquier chica de ahí fuera o de aquí -mire furiosa a las
azafatas- estarían encantadas de estar aquí contigo.
-¿Y
tú?
Realmente era muy vulnerable, me
preguntaba a mí si lo encontraba aburrido, yo que me iba a lo
desconocido solo por estar con él.
-Te
quiero.
Le miré a los ojos y se me escapo, no
quería asustarlo. Pero realmente lo amaba más que a mi vida. Pero
el no dijo nada, yo esperaba alguna prueba de su amor por mí, solo
unió se boca a la mía, dándome un beso largo y pausado.
Quise leer en sus ojos algún indicio de
sus sentimientos reales, pero no pude ver nada concreto. Sabía que
yo le gustaba mucho y eso debería bastar por ahora.
Me quedé dormida sobre su regazo, me
desperté antes que él. Me encantaba verle dormir. Pero desde luego
tenía que estar muy incomodo conmigo encima. Intente moverme pero
apretó mas sus brazos a mi alrededor.
-¿A
dónde vas a hora?
-Al
baño.
Me dejó marchar con una clara mirada de
“no te vayas a perder otra vez por ahí”. Todo estaba en silencio
y a oscuras. Cuando salí del baño, me encontré a la odiosa azafata
esperándome.
-¿Puedo
ayudarla, señorita?- no me gusto el tono.
-No
gracias.
Intente pasar pero me obstaculizaba el
paso, se le veía en la cara que tenía ganas de pelea. Yo
desde luego no le iba a dar el gusto, no me gustaba nada la
situación.
-¿Qué
pasa cariño?- Marc había venido en mi ayuda.
-No,
pasa nada.
Me dejo, pasar pero pude sentir mucha
violencia, realmente quería pelear conmigo.
-Algunas
de tus fans son muy violentas.
-Si…
No dijo nada más, fue la primera vez que
le vi mirar a alguien con puro disgusto. Creo que no le había
gustado nada ver aquella reacción de otra mujer ante mí.
-Realmente
veo necesario que nadie sepa mi verdadera relación contigo.
-Eso
estoy cansada de decírtelo.
Yo si esperaba aquello, el odio de las
mujeres contra mí por estar con él. Volví al asiento muy
desanimada, Marc tampoco tenía muy buen aspecto, se había quedado
un poco blanco. Quizás ya se había arrepentido de haberme traído.
Como un acto reflejo empecé a tocarme el flequillo pasando mis dedos
por toda su longitud.
-¿Qué
haces?-¡Ups!
-Esto
no es nada, es que estaba pensando.
-¿Y…?
-¿A
dónde vamos?- me acababa de dar cuenta de que no sabía a donde iba
realmente. A Marc le dio un ataque de risa.
-No
te rías, me acabo de dar cuenta que Estados Unidos es muy grande.
-Si,
ya- Se estaba partiendo de risa- ves porque me gustas-me dio un
sonoro beso en la mejilla.
-Me
lo vas a decir o es un secreto.
-Vamos
a un pueblecito de Indiana.
-Pues
me he quedado igual, no se donde esta Indiana-que inculta soy.
-Cuando
termine el rodaje, daremos una vuelta por el país ¿Te gustaría?
-Si,
pero tengo que ir a casa. Voy cada tres meses a ver a mis padres.
-¿puedo
acompañarte?-estaba cortado.
-Pues
claro que si- le abrace muy fuerte para que no se me escapara.
Me quede dormida hablando de nuestros
planes de ir a España, a mi me hacía mucha ilusión que me
acompañara. Pensar en nosotros paseando por la playa me hacía
suspirar de placer.
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