lunes, 9 de julio de 2012

Un beso en Londres Capitulo 8


Capitulo 8

         No quería pensar en nada, por si se gafaba mi buena suerte. Esta vez no me iba a dejar tirada, iba a formar  parte de su vida. Le mire intensamente, ¿el príncipe se volvería rana? Ya me había pasado antes, chicos encantadores que no soportaban la monotonía de tener una pareja. Y de pronto ¡puff! El amor de tu vida se convertía en un completo desconocido.
         Marc totalmente ajeno a mi escrutinio, estaba dándole las gracias a una azafata por llevarnos a una zona privada. Yo como una tonta tenía la boca abierta admirando su sonrisa, el nunca sería una rana para nadie.
         No se me escapo las miradas de las empleadas del aeropuerto que buscaban cualquier escusa para verle. A Marc lo miraban con total admiración y a mí como si fuera una sanguijuela molesta.
-¿Marc, espero yo en otro sitio?- él estaba revisando los mensajes en el móvil.
-No cariño- no me prestaba atención, pero tomo mi mano y la beso.
         La empleada mas guapa, una alta, morena y con un tipo de impresión, solo le faltaba arrancarse los pelos, al ver el gesto afectuoso de Marc hacía mí. Realmente me asuste cuando cruzo su mirada con la mía.
-¡ya esta!- me saco de mi ensimismamiento- todo arreglado, Dani nos espera para llevarnos al Hotel discretamente.
-Vale- estaba cohibida con aquellas chicas mirándome fijamente.
-Umm, ¿te estas empezando a arrepentir?- giro mi cara para mirarme a los ojos.
-Bueno no se…- le indique con la mirada lo que me estaba molestando.
         Parecían realmente enfadadas conmigo, en el momento que Marc volvió su mirada hacia ellas, sus caras se trasfiguraron  se convirtieron en puros ángeles,  dispuestas a servirle. Se les notaba en la cara que deseaban acercarse a nosotros.
-Creo que esas quieren hablar contigo…-celos.
-¡Jajá jajá! Seguro, pero a mi solo me interesa lo que tú tengas que decir.
-Yo soy más de acción.
          Su boca voló hacía mí, me hizo olvidar donde estábamos. El ruido de vasos al romperse, nos sobresalto, la belleza morena había tenido por lo visto un tropiezo. Pues muy bien ¡Chupa te esa!
         Cuando anunciaron la puerta de embarque, me sentí muy aliviada. Temía arrepentirme, lo de esas chicas estaba segura se iba a repetir. ¿Estaría preparada para mediar con estos sentimientos de posesión que me invadían? El era un imán para toda clase de chicas, y yo era más bien normalita y del montón, no me veía capaz de competir.
         La sala de embarque a la que nos llevaron estaba totalmente desierta, estaban siendo muy cautos evitando que se produjese un tumulto, si se filtraba la noticia de la presencia de Marc.
 El  pasillo de embarque triplico su longitud según me iba acercando, miles de dudas me asaltaron. Realmente me estaba metiendo en un lío, aquí podía recurrir a amigos si me ocurría algo, pero en Estados Unidos no conocía a nadie. Dependería totalmente de él.
         Pasamos los primeros con los ayudantes de vuelo, directos a primera clase. Asientos de cuero totalmente abatibles, desde luego nada que ver con la clase turista. En cuanto nos sentamos nos trajeron una copa de champán, caramelos y aperitivos exquisitos.
-Esto es cosa de Malcom, sabe como cuidarme.
-Desde luego, están buenísimos- en un segundo dimos buena cuenta de toda la bandeja.
         Los demás pasajeros fueron subiendo,  la primera clase se llenó. Nadie miraba a nadie, todos muy educados y metidos en su papel de ricachones.
         En cuanto despegamos todos sacaron como por arte de magia los portátiles. Nosotros en cambio echamos mano de las revistas que nos ofrecían. Me quede helada al ver a la azafata que nos había tocado, la señorita Pam, la morena de la sala de espera. Necesitaría catadores, en las comidas, no me fiaba nada de su sonrisa de hiena.
-Déjame ver eso-Marc me arranco de las manos la revista que me ofrecía.
-¡Hey, trae para acá!-la pude recuperar.
         Estaba nervioso, pero eso no me distrajo de ver la portada. Marc de fiesta en actitud cariñosa con una chica. Desde luego la azafata tenía mala baba, quería destruirme.
-Había bebido un poco…estoy con todos mis compañeros. Ella solo quería decirme algo al oído.
-No pasa nada…la prensa es así. Ahora estamos juntos ¿no?- se relajo por completo en su sillón.
-Si, estamos juntos- se llevo mis manos a sus labios.
-Solo daré crédito a lo que vea con mis propios ojos-era una promesa.
         Me volví para buscar a la maquiavélica muñeca Barbie, pero esta se había escondido. Más le valía no aparecer por allí.
         Deje que Marc se concentrara en su guión, se había escapado para ir a buscarme. Le esperaban desesperados en el set. No podía evitar tener dudas sobre él, aunque era bastante halagador que hubiese venido a por mí, pero  siempre quedaba la duda de hasta cuando. Disfrutar de lo que se me estaba brindando a vivir, yo estaba viviendo un sueño, aunque siempre la realidad estaba a la vuelta de la esquina.
         Me quede sumida en mis pensamientos, él seguía concentrado en su trabajo y el tiempo pasaba. No podía dejar de mirarlo, realmente se tomaba en serio su trabajo, totalmente desparramado por su asiento y con el ceño fruncido. Pero lo más tierno y lo que me llegaba al corazón, es que con la mano libre, acariciaba la mía.
         Me levante para ir al lavabo,  cuando volví me encontré con un odioso panorama, la “encantadora” Pam intentado ligar con él, medio echada sobre él. El calor subió por mis piernas, me vi como en los dibujos animados, echando humo por los oídos. Como un toro de miura embestí contra ella, la hice trastabillar y casi callo de bruces.
-¡Huy, cuanto lo siento!- intente poner cara de circunstancias, pero el odio se me veía en la cara.
-Ven aquí diablillo- tiro de mi mano para que me sentara.
         Yo seguía bufando, con los brazos cruzados me deje caer en mi asiento. El se reía de mi.
-¿Qué te ha dado?
-A mi nada, he tropezado.
-Si, ya.
-Si es verdad, este avión esta fatal.
         Moviendo la cabeza siguió estudiando, volvió a ignorarme otra vez. Yo no podía quedarme allí quieta sin nada que hacer. Me levante para dar una vuelta por allí. Abandone la tranquila y sosa zona VIP, para ir a visitar a la clase turista, estos si que sabían lo que era divertirse. Al final habían colocado a un grupo de estudiantes, que iban de viaje de estudios, tenían formada una fiesta impresionante. Me acerque un poco y como no, empecé ha hablar con ellos,  en unos segundos estaba integrada en el jolgorio.
         Llevaba un buen rato cuando se organizo un revuelo de voces a mis espaldas,  los chicos empezaron a levantarse nerviosos. Me quede helada al ver que Marc había ido a buscarme, la gente se le estaba echando en cima.
         Su cara era sonriente, firmaba todo lo que le ponían por delante y se hacía fotos con todos lo que se lo pedían.  Se acerco al grupo donde yo estaba, las chicas gritaban frenéticas, mas fotos y mas autógrafos.
         Yo estaba paralizada en medio del pasillo, estaba realmente asustada, las azafatas estaban intentando calmar a los pasajeros. Marc me vio la cara de asustada, pasó junto a mí sin mirarme siquiera, saludo a todos los del fondo y a su vuelta me empujo por la espalda hasta llevarme de vuelta a primera clase. A nuestras espaldas aún se podían oír los gritos y aplausos. 
         Marc no paro hasta llegar a nuestros asientos, todos nos miraban. Se sentó en el mío y me sentó en sus rodillas, yo me había quedado helada. Me acariciaba el pelo.
-No pasa nada, todo esta bien.
-¿Cómo va estar bien?-estaba tartamudeando.
-Se me ocurrió ir a buscarte, lo siento.
-Ha sido horrible, creí que te iban ha hacer daño-escondí mi cara en su hombro, estaba totalmente avergonzada.-La culpa es mía.
-¿En que estaría yo pensando…?
         Estaba realmente enfadado, su exasperación me llego al corazón. Era una tonta, me iba a mandar de vuelta en el primer avión. Yo misma me lo había buscado.
-Pero quería ver que hacías y te vi al fondo con esos chicos tan divertida, quise acercarme…soy un idiota.
         Me quede cortada, esta era su vida, no poder hacer nada normal. Siempre vigilando no ser descubierto.
-La culpa la tengo yo.
-De eso nada, yo soy un aburrimiento-realmente estaba fastidiado.
-Estas loco, cualquier chica de ahí fuera o de aquí -mire furiosa a las azafatas- estarían encantadas de estar aquí contigo.
-¿Y tú?
         Realmente era muy vulnerable, me preguntaba a mí si lo encontraba aburrido, yo que me iba a lo desconocido solo por estar con él.
-Te quiero.
         Le miré a los ojos y se me escapo, no quería asustarlo. Pero realmente lo amaba más que a mi vida. Pero el no dijo nada, yo esperaba alguna prueba de su amor por mí, solo unió se boca a la mía, dándome un beso largo y pausado.
         Quise leer en sus ojos algún indicio de sus sentimientos reales, pero no pude ver nada concreto. Sabía que yo le gustaba mucho y eso debería bastar por ahora.
         Me quedé dormida sobre su regazo, me desperté antes que él. Me encantaba verle dormir. Pero desde luego tenía que estar muy incomodo conmigo encima. Intente moverme pero apretó mas sus brazos a mi alrededor.
-¿A dónde vas a hora?
-Al baño.
         Me dejó marchar con una clara mirada de “no te vayas a perder otra vez por ahí”. Todo estaba en silencio y a oscuras. Cuando salí del baño, me encontré a la odiosa azafata esperándome.
-¿Puedo ayudarla, señorita?- no me gusto el tono.
-No gracias.
         Intente pasar pero me obstaculizaba el paso,  se le veía en la cara que tenía ganas de pelea. Yo desde luego no le iba a dar el gusto, no me gustaba nada la situación.
-¿Qué pasa cariño?- Marc había venido en mi ayuda.
-No, pasa nada.
         Me dejo, pasar pero pude sentir mucha violencia, realmente quería pelear conmigo.
-Algunas de tus fans son muy violentas.
-Si…
         No dijo nada más, fue la primera vez que le vi mirar a alguien con puro disgusto. Creo que no le había gustado nada ver aquella reacción de otra mujer ante mí.
-Realmente veo necesario que nadie sepa mi verdadera relación contigo.
-Eso estoy cansada de decírtelo.
         Yo si esperaba aquello, el odio de las mujeres contra mí por estar con él. Volví al asiento muy desanimada, Marc tampoco tenía muy buen aspecto, se había quedado un poco blanco. Quizás ya se había arrepentido de haberme traído. Como un acto reflejo empecé a tocarme el flequillo pasando mis dedos por toda su longitud.
-¿Qué haces?-¡Ups!
-Esto no es nada, es que estaba pensando.
-¿Y…?
-¿A dónde vamos?- me acababa de dar cuenta de que no sabía a donde iba realmente. A Marc le dio un ataque de risa.
-No te rías, me acabo de dar cuenta que Estados Unidos es muy grande.
-Si, ya- Se estaba partiendo de risa- ves porque me gustas-me dio un sonoro beso en la mejilla.
-Me lo vas a decir o es un secreto.
-Vamos a un pueblecito de Indiana.
-Pues me he quedado igual, no se donde esta Indiana-que inculta soy.
-Cuando termine el rodaje, daremos una vuelta por el país ¿Te gustaría?
-Si, pero tengo que ir a casa. Voy cada tres meses a ver a mis padres.
-¿puedo acompañarte?-estaba cortado.
-Pues claro que si- le abrace muy fuerte para que no se me escapara.
         Me quede dormida hablando de nuestros planes de ir a España, a mi me hacía mucha ilusión que me acompañara. Pensar en nosotros paseando por la playa me hacía suspirar de placer.
        


          


                  







        








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