Capitulo
13
El día paso demasiado deprisa, no pude
despedirme de Marc. Tuvieron una cena de despedida, a la que yo me
negué a asistir. Me llamó en cuanto llego al hotel. Cuando oí su
voz me derrumbe, quería que estuviese conmigo.
Gracias al trabajo fui capaz de empezar
cada día, los madrugones no eran tan malos. El segundo equipo de
rodaje, no tenía tanta prisa, se notaba en el ambiente, todos
estaban más relajados.
Mi cuerpo estaba acusando el estrés, mi
estomago parecía una lavadora en pleno centrifugado. Me parecía
increíble, pero hubiese dado lo que fuese por unas lentejas. Encima
me sentía culpable por tener a Dani todo el día pendiente de mí.
La primera semana fue horrible, me
levantaba cada mañana con unas ojeras negras espantosas. Nada
más que salía para ir al trabajo, estaba todo el día tumbada en la
cama, pensando en él. Esperando su llamada, su voz era lo mas dulce.
-Hola,
nena.
-¿Marc,
como estas?-no quería parecer ansiosa.
-Casi
no te oigo ¿oyes las voces? Voy a entrar en directo en el programa,
¿me estas viendo?
-Si,
llevo horas esperando para verte.
-Que
exagerada eres, si me viste hace nada.
-Pero
en la tele sales más guapo-risas, doy gracias a Internet.
-Me
voy, un beso.
-besos.
Esta vez estábamos muy bien comunicados,
encima él recibía informes diarios de Dani, sobre mi seguridad.
Yo le echaba de menos un poquito más cada día, pero intentaba que
no se notase demasiado. Era una exagerada para todo.
Me trague el programa enterito, estaba
relajado y divertido. Me encantaba su cara de desconcierto ante
alguna pregunta. Repetía una y otra vez lo mismo, en cada
entrevista. Y cuando tardaba un poco en contestar o quería
profundizar más, le cortaban para seguir con otra cosa. Su mente no
vendía, su cuerpo si.
Al día siguiente me levante con ganas de
relacionarme con mis compañeros, estuvimos de broma todo el tiempo.
Las chicas me invitaron a su casa para tomar un té, me gusto
muchísimo su apartamento tenía incluso una pequeña cocina, el
balcón tenía vistas al bosque. Estaba muy cerca del hotel de lujo,
tuve que mentir otra vez. No podía contarles que una camarera vivía
en un hotel tan caro, ya les había contado la trola de que Dani era
mi hermano.
Toda la tarde me estuvo rondando la idea
de cambiarme de vivienda. Allí podía cocinar mi propia comida y
seguro que no era tan caro. Espere con ilusión la llamada de Marc,
me gustaba tener el control de mi vida.
-Marc
he pensado mudarme a unos apartamentos cerca de aquí.
-Dani
no me ha dicho nada.-Espías.
-Lo
he pensado hoy mismo, te va a encantar. Tiene una pequeña cocina y
las vistas son maravillosas.
-Por
lo que oigo lo tienes todo muy bien atado. Déjame que hable con
Malcom primero, para informarme.
-¿Estas
de acuerdo?, es bastante barato, yo misma me lo puedo costear. No te
preocupes.
-Yo
soy el que te ha traído hasta ahí, déjame que lo arregle todo-¿Por
qué se había enfadado?
-Vale.
A la mañana siguiente todo estaba
arreglado, Dani y yo nos mudamos al nuevo apartamento. En seguida
quise ir de compras al supermercado. Perdimos toda la mañana
en el traslado, pero Gerardo no dijo nada.
Esta vez comimos fuera, bajo un gran
árbol. Hacia bastante calor, tenía el estomago lleno, mis tortas de
espinacas y atún me dieron mucho sueño. Me eche sobre la manta,
Dani estaba a mi lado leyendo el periódico. Me dormí, soñé con
Marc.
-¿Por
qué no me has despertado?-ya había oscurecido.
-Te
hacia falta dormir-la cara se le puso colorada- las paredes son muy
finas, se que lloras cada noche ¿Si quieres ir con él yo te
llevare?
-No
me hagas caso, soy demasiado melodramática. No es para tanto –le
mire avergonzada- ¿Te ha molestado el cambió?
-Creo
que ha sido una estupenda idea.
Estaba muy contenta con mi decisión,
podía otra vez llevar una vida casi normal. Mi estomago comenzó a
rugir, estaba deseando volver a casa para tener una buena cena junto
a mi amigo.
-¿Qué
te apetece cenar?-mire a Dani encantada.
-Pizza.
-¿Nada
de restaurantes?-me miro desilusionado-yo la cocinare para ti.
-Yo
preparare la salsa-Dani tenía sangre italiana.
Volvimos a casa alborotados, empezamos ha
hablar de todas las cosas que podíamos hacer por allí, sin tener
que permanecer encerrados. Había varios sitios interesantes para
visitar en la zona. Iríamos a todos ellos.
Nuestra intima comida bajo la sombra,
empezó a convertirse en algo más popular. Puchi y Nana
trajeron platos preparados por ellas, a su vez invitaron a Jairo. No
lo pude creer, cuando Gerardo llego muy tranquilo al grupo se
arrellano en la manta, y nos ofreció unas enchiladas.
Nos divertíamos mucho a la hora de la
comida, competíamos a ver quien traía la comida más sabrosa. Hasta
Bill quiso participar, trajo un guiso de venado que no estaba nada
mal, yo no me fiaba mucho de él, pero era muy simpático y parecía
que a Nana le gustaba. Pronto las comidas también se convirtieron en
cenas. Todas las noches venían a nuestro apartamento, creo que
porque Dani siempre estaba bien provisto de cerveza. Parecíamos una
familia.
Todos me disculpaban cuando sonaba el
móvil, dejaba todo lo que estaba haciendo para contestar, entre mi
familia, Charly y Marc me tenían muy entretenida. Al llegar el fin
de semana, no quisimos cortar la pandilla, decidimos hacer algo
juntos, fuimos a ver las cuevas, en plan picnic.
El domingo fuimos a nadar al lago, era un
sitio precioso con un bonito embarcadero, me hubiera gustado que Marc
estuviese allí conmigo. Nos reímos mucho cuando vimos a Gerardo muy
orgulloso con su bañador estridente, naranja calabaza. No podía
parar de reír, de repente otra vez el suelo desapareció bajo mis
pies. Bill me había cogido como un fardo y huía conmigo por
la orilla del lago. Dani nos seguía desesperado.
Le grite que me soltase, me dolían las
costillas. Se zambullo conmigo en las frías aguas, me saco por
la cintura, el agua se me había metido por la nariz.
-¿Ya
te has divertido?-parecía que no tenía intención de soltarme.
-Aun
no-me metió otra vez bajo el agua.
Dani nos gritaba desde la orilla, no tenía
muchas ganas de meterse, para ir a buscarnos. Los demás también
comenzaron a llamarnos. Me faltaba el aire para respirar. Me volvió
a sacar, esta vez le abrace el cuello, para que no pudiese meterme
otra vez, bajo el agua.
-Ahora
si me estoy divirtiendo.
Dejo que me resbalase por su cuerpo,
empezaba a conocerle y sabía que todo era un juego. Me separe de él
enfadada, le empuje fuerte y callo de espaldas al agua.
Estaba llegando junto a Dani, cuando este
de un movimiento rápido me puso tras él. Bill había vuelto a la
carga, no se amilanó, simplemente cambió de presa, atrapo a Nana y
con ella realizó la misma operación.
El día paso entre risas y zambullidas, yo
prefería el mediterráneo, echaba de menos la sal. Pero tenía que
conformarme con aquel precioso lago.
Aquella noche preparamos sangría y
barbacoa, éramos los inquilinos más populares del barrio. Esperar
ya no se me hacía tan duro, siempre rodeada de amigos, tener alguien
con quien hablar para mi era muy importante.
El mundo se me vino encima cuando me
entere que Marc estaría dos semanas mas fuera. Intente relajarme, no
pensar en ello. Ese fue el comienzo de la llegada de regalos.
-Irene
que pie calzas-Marc estaba muy curioso, había empezado por mi talla
de vestido, preguntado sobre mis colores favoritos-Y dime la real.
Empecé a encontrar paquetes en la entrada
de casa, casi cada día. Cosas carísimas que yo pensaba devolver,
pero ¡es que eran tan bonitas!. Mi locura llego con los zapatos,
preciosos zapatos de tacón, cuando los abrí babee encantada, no
pude dejar pasar la oportunidad de probármelos.
-Marc
creo que ha habido una equivocación, han llegado unas cosas
carísimas.
-¿Ya
las has recibido?-estaba encantado-son para ti.
Tras el corte inicial, mire encantada
todas las cosas que me rodeaban. Un sueño de seda y glamour. Pero
agite mi cabeza y centre mis prioridades.
-¿Tu
me has comprado todo esto?
-Son
regalos de las firmas, ahora si tengo una chica a la que
regalárselo.
-Pero
tienes hermanas, madre-mis dedos se curvaban ante tantos tesoros.
-No
te preocupes hay para todas.
-Ups…-Incredulidad-
Creo que deberías mandarle también esto, me parece que no voy a
tener ocasión para usarlo y aquí no hay mucho sitio.
-Todo
es para ti princesa, ya hablaremos sobre eso cuando regrese-estaba
nervioso- además tengo una grata sorpresa.
Me dejo con la mosca tras la oreja, apile
todos los regalos, cada uno en su caja correspondiente, par evitar
verlos. Pero era difícil ignorarlos cada día llegaba algo nuevo,
incluso relojes y joyas.
Era una locura, sabía que todo era por el
marketing, pero lo más fuerte fue cuando llego un precioso juego de
maletas color rosa chicle de piel de serpiente. Era lo mas llamativo
y caro que había visto en mi vida, desde luego con eso no iba a
pasar desapercibida. Aunque me horrorizaban, era incapaz de
parar de tocarlas. No me podía imaginar a mi misma usándolas. Yo
solo usaba una bolsa de viaje de un rojo intenso para viajar, en ella
llevaba todo lo necesario, la ropa según se iba estropeando la
tiraba y compraba algo nuevo o de segunda mano.
-¿Maletas
rosas?
-Cuando
las vi pensé en ti-se estaba destornillando.
-¿Es
una broma, verdad?
-No,
que va es un regalo de Paris-Miles de imágenes de los dos se me
vinieron a la mente, ya había habido rumores sobre ellos- me dijo
que se las diese a la persona mas especial en mi vida…
-Gracias-estaba
totalmente colorada.
No sabía como tomarme todo aquello, Marc
estaba todo el día concediendo entrevistas, de fiesta y cenando con
las personas mas interesantes del mundo. Y por extraño que
pareciera, dedicaba parte de su tiempo en acordarse de mí, me
consideraba alguien especial.
-¿No
vas a decirme nada más?-un largo silencio-¿Me echas de menos?
-Cada
segundo.
-Creo
que no tienes tiempo con tantos amigos, como rondan por allí- otra
vez esa nota de inseguridad.
-Pero
para mi siempre falta la mas importante…
-Pronto
estaré ahí contigo y esta vez no nos separaremos.
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