lunes, 20 de agosto de 2012

Un beso en Londres Capitulo 13


Capitulo 13


         El día paso demasiado deprisa, no pude despedirme de Marc. Tuvieron una cena de despedida, a la que yo me negué a asistir. Me llamó en cuanto llego al hotel. Cuando oí su voz me derrumbe, quería que estuviese conmigo.
         Gracias al trabajo fui capaz de empezar cada día, los madrugones no eran tan malos. El segundo equipo de rodaje, no tenía tanta prisa, se notaba en el ambiente, todos estaban más relajados.
         Mi cuerpo estaba acusando el estrés, mi estomago parecía una lavadora en pleno centrifugado. Me parecía increíble, pero hubiese dado lo que fuese por unas lentejas. Encima me sentía culpable por tener a Dani todo el día pendiente de mí.
         La primera semana fue horrible, me levantaba cada mañana con unas ojeras negras espantosas.  Nada más que salía para ir al trabajo, estaba todo el día tumbada en la cama, pensando en él. Esperando su llamada, su voz era lo mas dulce.
-Hola, nena.
-¿Marc, como estas?-no quería parecer ansiosa.
-Casi no te oigo ¿oyes las voces? Voy a entrar en directo en el programa, ¿me estas viendo?
-Si, llevo horas esperando para verte.
-Que exagerada eres, si me viste hace nada.
-Pero en la tele sales más guapo-risas, doy gracias a Internet.
-Me voy, un beso.
-besos.
         Esta vez estábamos muy bien comunicados, encima él recibía informes diarios de Dani, sobre mi seguridad.  Yo le echaba de menos un poquito más cada día, pero intentaba que no se notase demasiado. Era una exagerada para todo.
         Me trague el programa enterito, estaba relajado y divertido. Me encantaba su cara de desconcierto ante alguna pregunta. Repetía una y otra vez lo mismo, en cada entrevista. Y cuando tardaba un poco en contestar o quería profundizar más, le cortaban para seguir con otra cosa. Su mente no vendía, su cuerpo si.
         Al día siguiente me levante con ganas de relacionarme con mis compañeros, estuvimos de broma todo el tiempo. Las chicas me invitaron a su casa para tomar un té, me gusto muchísimo su apartamento tenía incluso una pequeña cocina, el balcón tenía vistas al bosque. Estaba muy cerca del hotel de lujo, tuve que mentir otra vez. No podía contarles que una camarera vivía en un hotel tan caro, ya les había contado la trola de que Dani era mi hermano.
         Toda la tarde me estuvo rondando la idea de cambiarme de vivienda. Allí podía cocinar mi propia comida y seguro que no era tan caro. Espere con ilusión la llamada de Marc, me gustaba tener el control de mi vida.
-Marc he pensado mudarme a unos apartamentos cerca de aquí.
-Dani no me ha dicho nada.-Espías.
-Lo he pensado hoy mismo, te va a encantar. Tiene una pequeña cocina y las vistas son maravillosas.
-Por lo que oigo lo tienes todo muy bien atado. Déjame que hable con Malcom primero, para informarme.
-¿Estas de acuerdo?, es bastante barato, yo misma me lo puedo costear. No te preocupes.
-Yo soy el que te ha traído hasta ahí, déjame que lo arregle todo-¿Por qué se había enfadado?
-Vale.
         A la mañana siguiente todo estaba arreglado, Dani y yo nos mudamos al nuevo apartamento. En seguida quise ir de compras al supermercado.  Perdimos toda la mañana en el traslado, pero Gerardo no dijo nada.
         Esta vez comimos fuera,  bajo un gran árbol. Hacia bastante calor, tenía el estomago lleno, mis tortas de espinacas y atún me dieron mucho sueño. Me eche sobre la manta, Dani estaba a mi lado leyendo el periódico. Me dormí, soñé con Marc.
-¿Por qué no me has despertado?-ya había oscurecido.
-Te hacia falta dormir-la cara se le puso colorada- las paredes son muy finas, se que lloras cada noche ¿Si quieres ir con él yo te llevare?
-No me hagas caso, soy demasiado melodramática. No es para tanto –le mire avergonzada- ¿Te ha molestado el cambió?
-Creo que ha sido una estupenda idea.
         Estaba muy contenta con mi decisión,  podía otra vez llevar una vida casi normal. Mi estomago comenzó a rugir, estaba deseando volver a casa para tener una buena cena junto a mi amigo.
-¿Qué te apetece cenar?-mire a Dani encantada.
-Pizza.
-¿Nada de restaurantes?-me miro desilusionado-yo la cocinare para ti.
-Yo preparare la salsa-Dani tenía sangre italiana.
         Volvimos a casa alborotados, empezamos ha hablar de todas las cosas que podíamos hacer por allí, sin tener que permanecer encerrados. Había varios sitios interesantes para visitar en la zona. Iríamos a todos ellos.
         Nuestra intima comida bajo la sombra, empezó a convertirse en algo más popular.  Puchi y Nana trajeron platos preparados por ellas, a su vez invitaron a Jairo. No lo pude creer, cuando Gerardo llego muy tranquilo al grupo se arrellano en la manta, y nos ofreció unas enchiladas.
         Nos divertíamos mucho a la hora de la comida, competíamos a ver quien traía la comida más sabrosa. Hasta Bill quiso participar, trajo un guiso de venado que no estaba nada mal, yo no me fiaba mucho de él, pero era muy simpático y parecía que a Nana le gustaba. Pronto las comidas también se convirtieron en cenas. Todas las noches venían a nuestro apartamento, creo que porque Dani siempre estaba bien provisto de cerveza. Parecíamos una familia.
         Todos me disculpaban cuando sonaba el móvil, dejaba todo lo que estaba haciendo para contestar, entre mi familia, Charly y Marc me tenían muy entretenida. Al llegar el fin de semana, no quisimos cortar la pandilla, decidimos hacer algo juntos, fuimos a ver las cuevas, en plan picnic.
         El domingo fuimos a nadar al lago, era un sitio precioso con un bonito embarcadero, me hubiera gustado que Marc estuviese allí conmigo. Nos reímos mucho cuando vimos a Gerardo muy orgulloso con su bañador estridente, naranja calabaza. No podía parar de reír, de repente otra vez el suelo desapareció bajo mis pies.  Bill me había cogido como un fardo y huía conmigo por la orilla del lago. Dani nos seguía desesperado.
         Le grite que me soltase, me dolían las costillas.  Se zambullo conmigo en las frías aguas, me saco por la cintura, el agua se me había metido por la nariz.
-¿Ya te has divertido?-parecía que no tenía intención de soltarme.
-Aun no-me metió otra vez bajo el agua.
         Dani nos gritaba desde la orilla, no tenía muchas ganas de meterse, para ir a buscarnos. Los demás también comenzaron a llamarnos. Me faltaba el aire para respirar. Me volvió a sacar, esta vez le abrace el cuello, para que no pudiese meterme otra vez, bajo el agua.
-Ahora si me estoy divirtiendo.
         Dejo que me resbalase por su cuerpo, empezaba a conocerle y sabía que todo era un juego. Me separe de él enfadada, le empuje fuerte y callo de espaldas al agua.
         Estaba llegando junto a Dani, cuando este de un movimiento rápido me puso tras él. Bill había vuelto a la carga, no se amilanó, simplemente cambió de presa, atrapo a Nana y con ella realizó la misma operación.
         El día paso entre risas y zambullidas, yo prefería el mediterráneo, echaba de menos la sal. Pero tenía que conformarme con aquel precioso lago.
         Aquella noche preparamos sangría y barbacoa, éramos los inquilinos más populares del barrio. Esperar ya no se me hacía tan duro, siempre rodeada de amigos, tener alguien con quien hablar para mi era muy importante.
         El mundo se me vino encima cuando me entere que Marc estaría dos semanas mas fuera. Intente relajarme, no pensar en ello. Ese fue el comienzo de la llegada de regalos.
-Irene que pie calzas-Marc estaba muy curioso, había empezado por mi talla de vestido, preguntado sobre mis colores favoritos-Y dime la real.
         Empecé a encontrar paquetes en la entrada de casa, casi cada día. Cosas carísimas que yo pensaba devolver, pero ¡es que eran tan bonitas!. Mi locura llego con los zapatos, preciosos zapatos de tacón, cuando los abrí babee encantada, no pude dejar pasar la oportunidad de probármelos. 
-Marc creo que ha habido una equivocación, han llegado unas cosas carísimas.
-¿Ya las has recibido?-estaba encantado-son para ti.
         Tras el corte inicial, mire encantada todas las cosas que me rodeaban. Un sueño de seda y glamour. Pero agite mi cabeza y centre mis prioridades.
-¿Tu me has comprado todo esto?
-Son regalos de las firmas, ahora  si tengo una chica a la que regalárselo.
-Pero tienes hermanas, madre-mis dedos se curvaban ante tantos tesoros.
-No te preocupes hay para todas.
-Ups…-Incredulidad- Creo que deberías mandarle también esto, me parece que no voy a tener ocasión para usarlo y aquí no hay mucho sitio.
-Todo es para ti princesa, ya hablaremos sobre eso cuando regrese-estaba nervioso- además tengo una grata sorpresa.
         Me dejo con la mosca tras la oreja, apile todos los regalos, cada uno en su caja correspondiente, par evitar verlos. Pero era difícil ignorarlos cada día llegaba algo nuevo, incluso relojes y joyas.
         Era una locura, sabía que todo era por el marketing, pero lo más fuerte fue cuando llego un precioso juego de maletas color rosa chicle de piel de serpiente. Era lo mas llamativo y caro que había visto en mi vida, desde luego con eso no iba a pasar desapercibida.  Aunque me horrorizaban, era incapaz de parar de tocarlas. No me podía imaginar a mi misma usándolas. Yo solo usaba una bolsa de viaje de un rojo intenso para viajar, en ella llevaba todo lo necesario, la ropa según se iba estropeando la tiraba y compraba algo nuevo o de segunda mano.
-¿Maletas rosas?
-Cuando las vi pensé en ti-se estaba destornillando.
-¿Es una broma, verdad?
-No, que va es un regalo de Paris-Miles de imágenes de los dos se me vinieron a la mente, ya había habido rumores sobre ellos- me dijo que se las diese a la persona mas especial en mi vida…
-Gracias-estaba totalmente colorada.
         No sabía como tomarme todo aquello, Marc estaba todo el día concediendo entrevistas, de fiesta y cenando con las personas mas interesantes del mundo. Y por extraño que pareciera, dedicaba parte de su tiempo en acordarse de mí, me consideraba alguien especial.
-¿No vas a decirme nada más?-un largo silencio-¿Me echas de menos?
-Cada segundo.
-Creo que no tienes tiempo con tantos amigos, como rondan por allí- otra vez esa nota de inseguridad.
-Pero para mi siempre falta la mas importante…
-Pronto estaré ahí contigo y esta vez no nos separaremos.
        
        



        








        



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