Capitulo 11
Abrí como pude la puerta, no me atrevía
a entrar. Marc no me miraba, estaba muy enfadado sentado en el sofá.
Deje la bandeja sobre la mesita, me sentí como una niña esperando
su castigo.
-¿Qué
se supone que estas haciendo?
-¿trabajar?
-¿Por
qué?- se levanto y logro amedrentarme un poco.
-Si
piensas que voy a estar aquí encerrada, esperando que a ti se te
ocurra aparecer- le clave un dedo en el pecho- estas muy equivocado.
-Bien
si es eso lo que quieres- me tomo de la mano y me arrastro con el
hacia la puerta de la caravana- ya tenía ganas de terminar con esta
farsa.
Me puse histérica, intentaba
con todas mis fuerzas liberarme. Pero era imposible, cuando abrió la
puerta de golpe, el aire escapo de mis pulmones.
-Marc,
por favor- suplique.
-Toma
tu lugar junto a mí, así no tendrás que esconderte.
Saber que él realmente deseaba tenerme a
su lado, me toco la fibra sensible. Le atrape en el umbral de
la puerta, me fundí con su cuerpo. Le echaba muchísimo de menos.
-Marc…-metí
mis manos bajo su camiseta.
Sus ojos me miraron llameantes, cerro la
puerta tras de sí. Nos caímos en la estrecha entrada de la
caravana. Me encantaba cuando reaccionaba de aquella manera, era tan
impulsivo como yo.
-Creo
que huelo a fritanga, lo siento- estar todo el día en la cocina
traía sus consecuencias.
-hummm...,
me he quedado con un poco de hambre- paso su lengua por mi cuello.
Todo el bello se me erizo, llevaba
dos días sin tocarle. Mis instintos animales, volvieron a aflorar.
Mordí y bese todo lo que se puso a mi alcance. El calor me
quemaba, un sudor suave cubría nuestros cuerpos. Lo de contener mi
deseo no lo llevaba muy bien, siempre que estaba cerca sentía un
vació, solo abrazándole y sintiendo su piel me completaba.
Nada era comparable a la dicha de sentir
que el me correspondía en cada beso y caricia. Me gustaba pensar que
sentía el mismo deseo que yo, aunque un pellizquito en el corazón,
me recordaba quien era yo realmente.
Sabía que era imposible que me amara,
pero en estos momentos era mío por entero. Lo apretaba a veces con
demasiada fuerza, él se quejaba, intentaba reprimirme, retiraba mis
manos y el volvía a ponerlas en su lugar. Creo que en realidad eso
le gustaba.
Tenía la piel tan delicada, su piel era
muy pálida, aunque yo era rubia mi piel era de un color dorado. El
era como los guiris que venían a mi pueblo, en un par de horas
estaban rojos como salmonetes. Me lo imagine en la playa conmigo,
sabía que por mucha crema que usase se pondría rojo.
-¿Marc
por qué no vamos a la playa?-se me escapó.
-¿Ahora?-creo
que se desconcentro un poco.
Imaginármelo conmigo en el mar era toda
una delicia, la brisa caliente. Mi mano se poso en su trasero.
-Solo
era una idea…
-Iremos
donde tu quieras-me lo prometió con pasión-¿Haití?- no dejaba de
besar mi cuello.
-¿cabo
de Gata?-dude al preguntar, no era un destino con mucho glamour.
Dejo de besarme para mirarme sorprendido,
paso su mano por el pelo. Cuando se sonrió un suspiro escapo de mis
labios.
-¿Allí
es donde esta tu familia?- parecía encantado.
-Si…
¿vendrías?- tenía miedo de su respuesta.
-Estaba
deseando que me lo pidieras- me lo dijo muy bajito en el oído.
Atrape su leonina cabeza, para darle el
beso mas caliente que le hubiesen dado jamás.
Tenía que volver al trabajo, seguíamos
tendidos en el suelo. Marc jugueteaba con mi pelo y yo con el pelo
ralo de su pecho, su corazón latía con fuerza. Era
estupendo poder estar así.
-Tengo
que volver al trabajo- intente levantarme pero me lo impidió.
-Yo
te daré todo lo que necesites- su mirada me hipnotizaba.
-Pero
yo necesito trabajar-le pare antes de que me interrumpiera- así
podremos vernos fuera de estas paredes.
-¿Creí
que ya habíamos arreglado ese punto?
-Seguimos
como antes, aun es muy pronto-volvió la cara.
-¿y
lo de conocer a tu familia?-era tan encantador.
-Eso
sigue en pie- bese su hombro- en cuanto termines con todo esto.
Se volvió y me abrazo envolviéndome
entre sus brazos. Un suspiro me indico que algo no iba bien. Me quede
paralizada, algo le estaba preocupando y sabía que a mi no me iba a
gustar.
-Después
del rodaje, estaré aún mas tiempo fuera- me acariciaba el pelo- de
echo dentro de unos días me voy ha hacer una gira, por los canales
de televisión. Esto va para largo- tomo aire- creo que por eso
deberías dejar el trabajo.
-¿volverás?
-Si
claro, aun no hemos terminado aquí.
Sabía que él quería que lo acompañara,
pero no me veía de aquí para allá. Sopese la situación, no me
apetecía ser un lastre, seguiría escondida en los hoteles. Lo
echaría mucho de menos, pero no me gustaba entrometerme en su
trabajo.
-Te
esperare-estaba decidida.
-¿Dónde?-se
envaró.
-Pues
aquí – me subí a horcajadas sobre él- estaré aquí cuando
vuelvas.
-¿Por
qué, quieres hacer eso?
-No
quiero estar escondida, es tu trabajo y lo comprendo-puse mi pecho
sobre el suyo- te echare mucho de menos.
-¿Cómo
puedes decirme eso y estar pegada a mi como una segunda
piel?-acariciaba mi espalda nervioso.
-Te
echare de menos, pero te esperare aquí trabajando.
-Esto
no me gusta- le interrumpió una llamada en la puerta-hablaremos
luego.
Mil besos después me dejo para irse a
trabajar, era muy pesada con los mimos, pero eso a Marc no parecía
importarle.
Volví apesadumbrada al trabajo, ya no me
apetecía tanto la independencia. Ya estaba echándole de menos y aun
quedaban unos días para su marcha.
Aún estaba en la cocina ayudando en la
limpieza, cuando Jairo se acerco para darme un sobre con mi primer
sueldo. Recuperé un poco de confianza en mi decisión, pero no me
duro mucho el rodaje al día siguiente comenzaría a las seis de la
mañana. No iba a dormir demasiado, el sueldo no pareció tan bueno
después de hacer un cálculo mental de las horas, me sentí un poco
estafada. Nota mental no decirle nada a Marc.
-¿Irene,
a que hora terminas?-Me sobresalte al oír el vozarrón de Dani.
-Me
queda un ratito.
-Estaré
por aquí-se sentó en el comedor observándome.
Esto era muy raro, Dani solía traerme y
llevarme. Pero durante el día no le veía para nada, al rodaje aún
le quedaba un buen rato. No pude evitar acercarme a preguntar.
-¿Qué
pasa Dani?-me senté junto a él.
-¿Ya
has terminado?
-¿Y
tú?
-Si
ya has terminado, yo también-esto era muy raro.
-¿Y
Marc?
-Yo
ya no trabajo para él-Me levanté de un salto, pensaba ir a decirle
un par de cosas a Marc sobre las jugarretas a los amigos.
-¡Espera!-Se
acerco a mí- Ahora trabajo para ti.
Me quede paralizada, esto desde luego no
me lo esperaba. Una camarera con guardaespaldas. Comencé a reírme
histérica, me pareció la cosa más ridícula del mundo.
-¿No
quieres que trabaje para ti?-Dani parecía ofendido.
-Creo
que eres el mejor- le palmee el hombro-¿Quién te ha tomado el pelo?
-Marc
me ha dicho que te quedas, me ha contratado para ti.
Lo decía en serió, no sabía si sentirme
ofendida o agradecida. Estaba claro que él se preocupaba por mí,
pero ya era suficiente con la habitación del hotel, el dinero que me
había dado, no quería que se gastara el dinero en ponerme también
un vigilante. Yo sabía cuidarme sola.
-Sabes,
creo que ha habido un error-me cogí de su brazo para sacarle del
comedor-vuelve con Marc, yo no te necesito.
-Eso
me lo dirá él- no dio un paso más.
No quería ofenderle, él se había
portado muy bien conmigo siempre. Pero me ponía de los nervios saber
que estaba ahí observándome. Terminé corriendo mis tareas, y
fuimos al coche.
Cuando entro en la habitación conmigo y
la registro, en ese momento empecé a subirme por las paredes. El
colmó fue saber que ocupaba la habitación contigua a la mía,
teníamos incluso una puerta interior que nos comunicaba.
Estaba muy enfadada, empecé a pasearme
por la habitación. Paso una hora, dos, intente relajarme tomando una
ducha. Tenía miedo que Marc no pasará por allí, antes de ir a su
habitación. Aún estaba picada por su abandono las dos últimas
noches.
Estaba haciendo un zapping cuando llamaron
a la puerta, Marc entró con aspecto de estar muy cansado. Dani asomo
la cabeza por la puerta interior, ¡No me lo podía creer! Saludo a
Marc con la mano y desapareció.
-¡Marc
esto no puede ser!- Le enfrente con los brazos en jarras.
-Tu
decidiste quedarte-tenía un aire de suficiencia.
-Tu
lo has dicho yo decido, y lo que quiero es quedarme aquí sola.
No pensaba ceder, estaba decidida a
imponerme. No me esperaba su reacción, me tomo en sus brazos para
hablarme muy cerca.
-¿Cómo
quieres que te deje aquí sola?
Había bajado la intensidad de su voz a un
susurro profundo, beso mi nariz. Me sentí como una niña caprichosa.
Me tenía calada.
-Se
apañármelas muy bien-sabía que había perdido.
-Yo
estaría muy preocupado por ti, solo serán diez días-sobre mis
labios-hazlo por mí.
No se quién comenzó el beso, mis
nervios estaban a flor de piel, estábamos hablando de su
marcha. Una punzada de dolor me atravesó el pecho.
-También
puedes venir…-me beso el cuello, jugaba sucio.
Estaba siendo claramente manipulada, era
un actor, me estaba montando una escena donde yo era la tonta
incauta. Pero su boca y manos me impedían pensar.
-No
puedo…-no quería vivir a expensas de su tiempo- tampoco quiero un
vigilante, es muy caro.
-No
puedo marcharme y dejarte sola, eso no es nada ahora me puedo
permitir casi cualquier cosa, me siento responsable de ti.
Metí mis manos entre su pelo, le mire
fijamente a los ojos. Estaba tan enamorada que dolía, no quería
admitir que en el fondo estaba encantada, Con Dani no me sentiría
tan sola.
-Vale-estaba
un poco cortada.
-¿De
verdad no quieres venir?
Me lo decía muy en serio, quería que
fuera con él. Mordí mi lengua para no decirle si, mi mente estaba
saturada de imágenes de revistas, comentarios maliciosos y de la
vida real.
-Aún
no-una lágrima rodó por mi mejilla.
-¡no,
no, no te preocupes no pasa nada!-me estrecho tiernamente entre sus
brazos.
-¿Te
quedaras a dormir?-las palabras se me atascaban en la garganta.
No me contesto, me tomo en brazos y me
dejo sobre la cama, cuando comenzó a subirse la camiseta ya no fui
dueña de mis actos, le atrape por el pantalón y de un solo
movimiento lo tuve bajo mis piernas.
-¡Como
te voy a echar de menos!-Su risa inundo la habitación.
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