Capitulo 12
No me parecía una hora decente para
levantarse, Marc también lo llevaba bastante mal. Tenía los ojos
hinchados y el pelo muy alborotado. Se estaba vistiendo medio
dormido.
-¡Vamos
dormilona!-me palmeo el trasero.
-Hummm.....-metí
la cabeza bajo las sabanas.
Se subió sobre mi para sacudirme, aun
estaba descalzo. No podía creer que estuviera de tan buen humor.
-Para
por favor, ya voy.
Se metió en el baño, estaba claro que se
estaba riendo de mí. Sabía que ya estaba arrepentida de haber
decidido trabajar. Pero no iba a darle el gusto de darle la razón.
Me levante y me vestí lo mas deprisa que pude, para que cuando
saliera comprobara que estaba lista.
-Así
me gusta, mi pequeña proletaria.
Le miré por encima del hombro con mucha
dignidad y me arregle en el baño. Cuando salí Marc estaba sentado
en la cama, ensimismado en sus pensamientos, muy serio. Llevaba unos
vaqueros, una camiseta blanca y una sudadera negra con capucha, para
ocultarse. Cuando me vio me llamo con la mano, al ponerme a su
alcance me abrazo por la cintura, yo le acaricie en silencio el
cabello. En ocasiones se ponía de ese humor, no sabía como
reaccionar.
Cuando salimos fuera, Dani ya nos estaba
esperando. Le dí un beso en la mejilla de buenos días. Subimos en
los asientos traseros, para estar muy juntos,
-¿Y
los demás?- el aparcamiento estaba vacío.
-Es
por ti, tenemos que salir un poco antes para que no nos vean salir
juntos-volvió a perder su mirada através de la ventanilla.
-¿Qué
te pasa Marc?- Apoye mi cabeza en su pecho.
-Hoy
tengo una escena complicada- beso mis cabellos- no pasa nada.
No le creí para nada, era una persona
solitaria y taciturna, en algunas ocasiones le veía solo por el set.
No hablaba con sus compañeros, conmigo se abría un poco, solo
cuando hacíamos el amor le sentía por completo. Yo era muy sociable
y me encantaba estar siempre con gente. Tenía que guardar una
parcela para mí y respetar la suya.
Ya estaba abierta la cocina Marc puso en
mis manos un vaso desechable con té, ya estaba llegando el personal.
Pero nos permitimos estar muy juntos en la barra, en penumbra.
-Hoy
va a ser un día muy duro.
-Nos
vemos en el desayuno-le recordé.
Miro su reloj, se tenía que marchar, hoy
estaba de un humor muy extraño. Se movía nervioso junto a mí, pero
no se decidía a marcharse. Menos mal que ya me había tomado la
infusión, en un segundo estaba entre sus brazos, me estaba dando un
beso muy profundo, no me dio tiempo a reaccionar.
-Me
encanta que estés aquí.- se volvió y se marcho a paso rápido.
Me quedé anonada mirando su espalda,
estaba empezando a tener los mismos impulsos que yo, me toque los
labios con los dedos. Gerardo carraspeó desde la cocina,
empezaba mi jornada laboral. Estaba deseando que llegara la hora del
desayuno, para volver a verle.
El trabajo duro no me asustaba, pero el
estado de la cocina era un caos. El turno de noche no había hecho
sus deberes, me puse un buen delantal, un estropajo y me puse a
rascar.
Mis compañeras charloteaban en su idioma,
a mi me gustaba mucho hablar, no se como conseguí que me
incluyeran en su conversación. Las horas pasaron volando. Cuando me
incorpore me di cuenta de que las mesas se estaban llenando.
El corazón me dio un vuelco, Marc estaba
en el mismo sitió que el día anterior. Me sentí un poco triste al
verlo solo. Le prepare una bandeja con el desayuno y me acerque.
Gracias a unos toldos teníamos cierta intimidad. Le abrace la
espalda y bese la mejilla.
-¿Cómo
te va?-oler su colonia me hacia estremecerme.
Agarro mis brazos, giró mas su cara para
mirarme a los ojos. Estaba muy triste, le abracé con mayor
intensidad, apoye mi mejilla con la suya. Estuvimos así un buen
rato, sin hablar.
Dani me toco el hombro, los actores
comenzaban a llegar. Me fui a la cocina, no deseaba dejarle.
Pero cuando regrese me encontré con una persona totalmente alegre y
relajada. Me pregunté que había de verdad en su forma de actuar con
la gente, ¿también a mi me tendría engañada?
Bill no paro de hacerme gestos para que me
acercara a su mesa, pues por mi podía estar todo el día allí
sentado. Estaba deseando ir a la caravana de Marc, él me estaba
esperando. Cuando de repente no hubo tierra bajo mis pies, Bill me
había cogido en brazos.
-¿Cuánto
tiempo crees que vas a ignorarme?
-¡Suéltame!
No tuve tiempo de hacerme escuchar, Dani
puso la mano en su hombro y eso fue todo. Me devolvió al suelo de
una pieza.
-Era
una broma hombre, no te pongas así.
Seguí mi camino no tenía interés en
escuchar las excusas de Bill. Un movimiento en la ventana
rápido y fugaz. Marc lo había visto todo.
-Nos
vamos mañana-me espeto nada mas entrar, no me miraba a la cara.
-Pero…
-No
hay peros…
Me agache para mirarle a la cara, sus ojos
ardían de celos. Me caí de culo, no podía concebir que Marc
tuviera celos por mí. Tenía manchas de grasa en mis pantalones, mi
camiseta había conocido días mejores y tenía unas ojeras
horribles.
-Ya
lo habíamos hablado ¿no?
-No
me dejas que te toque una pestaña en público, me tengo que quedar
mirando como tocas a todo el mundo y lo peor, como ellos te
tocan a ti.
-¿A
quién he tocado yo?-estaba alucinando.
-Siempre
lo haces-me miraba como si quisiera que tuviese una iluminación.
Era verdad que me gustaba tener contacto
físico con las personas con las que hablaba. Me estaba quitando la
costumbre de España de dar dos besos cuando se conoce a alguien,
pero por mas que rebuscaba en mi mente no veía nada malo en ello.
-Creo
que exageras un poco-me miró como diciendo “ya te lo dije”
cuando le toque el brazo-¿esto no tiene nada de malo?
Se bajo del sofá como un gato dejándome
bajo de él, su respiración estaba acelerada. Apoyo su frente en
la mía.
-Solo
quiero que me toques a mí, me mata que no sepan que eres mía-tomo
mis manos y se las puso en la cintura-tócame.
Estaba totalmente desorientada ¿Qué le
estaba pasando? Le abrace lo mas fuerte que pude, hasta que me
dolieron los brazos. Giro para que fuese yo la que estuviera sobre
él.
-¿Todo
lo que haces es un truco para embaucarme?-Esto iba muy mal.
-¿Por
qué iba ha hacer eso?-me asuste.
-No
se, otras chicas se me han acercado…-tenía verdadero dolor en sus
ojos- Creo que no he sido lo suficiente para ellas.
Bese su tierna boca, quería mitigar el
dolor que había sufrido, con mi amor. Sentí mi cara mojada,
cuando abrí mis ojos descubrí que eran sus lagrimas las que corrían
por las mejillas de ambos.
-Marc
tu eres todo para mí.
-¿Pero
aún no estas segura?-un reproche.
-Necesito
tiempo, todo esto es demasiado irreal para mí.
Puso mi mano en su corazón, quería que
notase su movimiento, él era muy real. Pero como podía yo
sobrevivir a tanta fachada. Yo no sabía comportarme y me daba miedo
meter la pata.
-Intentare
estar preparada para cuando vuelvas-era una promesa.
-Me
marcho mañana-de repente no podía respirar, me faltaba el
aire-¿estas segura de que no quieres venir?
-Yo…
-Vale,
cuando vuelva.
Parecía mas tranquilo, pero aún lo veía
desilusionado. Le acaricie el rostro para gravármelo a fuego, su
recuerdo me tenía que durar una temporada. Aspire el aroma de su
colonia favorita, ya tenía un frasco guardado, para olerlo cuando me
entrara morriña. Me miraba divertido, viendo todas las tonterías
que estaba haciendo.
-¿Quieres
dar un paseo conmigo?-me apeteció de pronto salir a la calle con
él-Es para ir acostumbrándome.
-¿De
verdad?-asentí con la cabeza.
Cambió totalmente de actitud, cogió el
móvil y comunicó a alguien que íbamos a salir. Me miró
totalmente encantado.
-¡Venga,
vamos!-Me levantó con él.
-¿No
creerás por un momento que voy a ir con estas pintas?
Me miró como si no supiera de qué estaba
hablando, negué con mi cabeza categóricamente. Ya no me apetecía
tanto la idea de salir.
-Vale,
iremos al hotel primero.
Dani llamó a la puerta, ya estaba todo
preparado para nuestro paseó. ¡No veas como corren las noticias!
Avisé en el trabajo y nos fuimos juntos
al hotel. Yo me tuve que agachar en la salida, entre periodistas y
curiosos, casi no pudimos salir. Me estaba poniendo muy nerviosa todo
aquello.
Llegamos al hotel en tiempo record,
subimos en el ascensor. Marc fue a cambiarse a su habitación, esto
parecía una cita en toda regla. Me cambie muy nerviosa, pero no
quise destacar nada, así que vaqueros y una camiseta, esta vez yo
también llevaría una sudadera para ocultarme.
Llegué puntual al vestíbulo, Marc
estaba feliz y muy relajado. Cuando me plante ante él, me coloco
unas gafas de sol. Estábamos listos.
-Solo
un paseo-le advertí.
No dijo nada sonrío, tomo mi mano y me
llevo a una salida lateral. El sol estaba alto, era la hora del
almuerzo. Esperaba que la gente estuviera en sus casas comiendo.
Hacía demasiado calor para llevar la capucha, pero por nada del
mundo me la hubiese quitado. Dani nos recogió para acercarnos al
centro, no estaba lejos, pero quería despistar.
Nuestro paseó comenzó muy tranquilo por
la calle principal, Dani nos seguía a cierta distancia. Me paraba en
cada escaparate, era una delicia poder hacer con él algo
normal. Al pasar por una heladería me apeteció tomar un helado.
-¿Te
invitó a un helado?-le tomé la mano para hacerlo parar.
El sonido e un flash hizo que los bellos
se me pusiesen de punto, mire frenética hacia todos lados. Sentí un
ataque de pánico.
Flash
“Joven
paleta suda la gota gorda junto a Marc Lewis”
Ahora fue Marc el que me agarraba la mano
con fuerza, creo que se dio cuenta de que yo iba a huir en cualquier
momento. Dani estuvo con nosotros en dos segundos, con su
cuerpo nos oculto de la posible amenaza.
-No
ha sido nada tranquila-Marc trataba de tranquilizarme.
Mientras yo híper ventilaba en la calle,
Dani entro por helados para los tres. Ya no me pude relajar, tome una
distancia prudencial de un metro, ninguna parte de nuestro cuerpo
debía tocarse.
-¿No
esta tan mal?-Marc parecía animado-¿vamos a comer?
Yo ya tenía suficiente calle por hoy,
necesitaba la intimidad de mi habitación. Estaba muy asustada,
creía que en cada callejón, se encontraba un grupo de periodistas
para atraparnos.
-Vámonos
al hotel, por favor-me colgué de su brazo, era un ruego.
Consintió de mala gana, el camino al
coche se me hizo interminable. El calor estaba haciendo estragos con
mis nervios. No me sentí segura hasta no estar dentro del coche.
El reflejo de algo metálico me llamó la
atención, se me helo la sangre, alguien realmente nos había estado
siguiendo…
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