lunes, 13 de agosto de 2012

Un beso en Londres Capitulo 12


Capitulo 12



         No me parecía una hora decente para levantarse, Marc también lo llevaba bastante mal. Tenía los ojos hinchados y el pelo muy alborotado. Se estaba vistiendo medio dormido.
-¡Vamos dormilona!-me palmeo el trasero.
-Hummm.....-metí la cabeza bajo las sabanas.
         Se subió sobre mi para sacudirme, aun estaba descalzo. No podía creer que estuviera de tan buen humor.
-Para por favor, ya voy.
         Se metió en el baño, estaba claro que se estaba riendo de mí. Sabía que ya estaba arrepentida de haber decidido trabajar. Pero no iba a darle el gusto de darle la razón. Me levante y me vestí lo mas deprisa que pude, para que cuando saliera comprobara que estaba lista.
-Así me gusta, mi pequeña proletaria.
         Le miré por encima del hombro con mucha dignidad y me arregle en el baño. Cuando salí Marc estaba sentado en la cama, ensimismado en sus pensamientos, muy serio. Llevaba unos vaqueros, una camiseta blanca y una sudadera negra con capucha, para ocultarse. Cuando me vio me llamo con la mano, al ponerme a su alcance me abrazo por la cintura, yo le acaricie en silencio el cabello. En ocasiones se ponía de ese humor, no sabía como reaccionar.
         Cuando salimos fuera, Dani ya nos estaba esperando. Le dí un beso en la mejilla de buenos días. Subimos en los asientos traseros, para estar muy juntos,
-¿Y los demás?- el aparcamiento estaba vacío.
-Es por ti, tenemos que salir un poco antes para que no nos vean salir juntos-volvió a perder su mirada através de la ventanilla.
-¿Qué te pasa Marc?- Apoye mi cabeza en su pecho.
-Hoy tengo una escena complicada- beso mis cabellos- no pasa nada.
         No le creí para nada, era una persona solitaria y taciturna, en algunas ocasiones le veía solo por el set. No hablaba con sus compañeros, conmigo se abría un poco, solo cuando hacíamos el amor le sentía por completo. Yo era muy sociable y me encantaba estar siempre con gente. Tenía que  guardar una parcela para mí y respetar la suya.
         Ya estaba abierta la cocina Marc puso en mis manos un vaso desechable con té, ya estaba llegando el personal. Pero nos permitimos estar muy juntos en la barra, en penumbra.
-Hoy va a ser un día muy duro.
-Nos vemos en el desayuno-le recordé.
         Miro su reloj, se tenía que marchar, hoy estaba de un humor muy extraño. Se movía nervioso junto a mí, pero no se decidía a marcharse. Menos mal que ya me había tomado la infusión, en un segundo estaba entre sus brazos, me estaba dando un beso muy profundo, no me dio tiempo a reaccionar.
-Me encanta que estés aquí.- se volvió y se marcho a paso rápido.
         Me quedé anonada mirando su espalda,  estaba empezando a tener los mismos impulsos que yo, me toque los labios con los dedos.  Gerardo carraspeó desde la cocina, empezaba mi jornada laboral. Estaba deseando que llegara la hora del desayuno, para volver a verle.
         El trabajo duro no me asustaba, pero el estado de la cocina era un caos. El turno de noche no había hecho sus deberes, me puse un buen delantal,  un estropajo y me puse a rascar.
         Mis compañeras charloteaban en su idioma, a  mi me gustaba mucho hablar, no se como conseguí que me incluyeran en su conversación. Las horas pasaron volando. Cuando me incorpore me di cuenta de que las mesas se estaban llenando.
         El corazón me dio un vuelco, Marc estaba en el mismo sitió que el día anterior. Me sentí un poco triste al verlo solo. Le prepare una bandeja con el desayuno y me acerque. Gracias a unos toldos teníamos cierta intimidad. Le abrace la espalda y bese la mejilla.
-¿Cómo te va?-oler su colonia me hacia estremecerme.
         Agarro mis brazos, giró mas su cara para mirarme a los ojos. Estaba muy triste, le abracé con mayor intensidad, apoye mi mejilla con la suya. Estuvimos así un buen rato, sin hablar.
         Dani me toco el hombro, los actores comenzaban a llegar.  Me fui a la cocina, no deseaba dejarle. Pero cuando regrese me encontré con una persona totalmente alegre y relajada. Me pregunté que había de verdad en su forma de actuar con la gente, ¿también a mi me tendría engañada?
         Bill no paro de hacerme gestos para que me acercara a su mesa, pues por mi podía estar todo el día allí sentado. Estaba deseando ir a la caravana de Marc, él me estaba esperando. Cuando de repente no hubo tierra bajo mis pies, Bill me había cogido en brazos.
-¿Cuánto tiempo crees que vas a ignorarme?
-¡Suéltame!
         No tuve tiempo de hacerme escuchar, Dani puso la mano en su hombro y eso fue todo. Me devolvió al suelo de una pieza.
-Era una broma hombre, no te pongas así.
         Seguí mi camino no tenía interés en escuchar las  excusas de Bill. Un movimiento en la ventana rápido y fugaz. Marc lo había visto todo.
-Nos vamos mañana-me espeto nada mas entrar, no me miraba a la cara.
-Pero…
-No hay peros…
         Me agache para mirarle a la cara, sus ojos ardían de celos. Me caí de culo, no podía concebir que Marc tuviera celos por mí. Tenía manchas de grasa en mis pantalones, mi camiseta había conocido días mejores y tenía unas ojeras horribles.
-Ya lo habíamos hablado ¿no?
-No me dejas que te toque una pestaña en público, me tengo que quedar mirando como tocas a todo el mundo y lo peor,  como ellos te tocan a ti.
-¿A quién he tocado yo?-estaba alucinando.
-Siempre lo haces-me miraba como si quisiera que tuviese una iluminación.
         Era verdad que me gustaba tener contacto físico con las personas con las que hablaba. Me estaba quitando la costumbre de España de dar dos besos cuando se conoce a alguien, pero por mas que rebuscaba en mi mente no veía nada malo en ello.
-Creo que exageras un poco-me miró como diciendo “ya te lo dije” cuando le toque el brazo-¿esto no tiene nada de malo?
         Se bajo del sofá como un gato dejándome bajo de él, su respiración estaba acelerada. Apoyo su frente en  la mía.
-Solo quiero que me toques a mí, me mata que no sepan que eres mía-tomo mis manos y se las puso en la cintura-tócame.
         Estaba totalmente desorientada ¿Qué le estaba pasando? Le abrace lo mas fuerte que pude, hasta que me dolieron los brazos. Giro para que fuese yo la que estuviera sobre él.
-¿Todo lo que haces es un truco para embaucarme?-Esto iba muy mal.
-¿Por qué iba ha hacer eso?-me asuste.
-No se, otras chicas se me han acercado…-tenía verdadero dolor en sus ojos- Creo que no he sido lo suficiente para ellas.
         Bese su tierna boca, quería mitigar el dolor que había sufrido, con mi amor.  Sentí mi cara mojada, cuando abrí mis ojos descubrí que eran sus lagrimas las que corrían por las mejillas de ambos.
-Marc tu eres todo para mí.
-¿Pero aún no estas segura?-un reproche.
-Necesito tiempo, todo esto es demasiado irreal para mí.
         Puso mi mano en su corazón, quería que notase su movimiento, él era muy real. Pero como podía yo sobrevivir a tanta fachada. Yo no sabía comportarme y me daba miedo meter la pata.
-Intentare estar preparada para cuando vuelvas-era una promesa.
-Me marcho mañana-de repente no podía respirar, me faltaba el aire-¿estas segura de que no quieres venir?
-Yo…
-Vale, cuando vuelva.
         Parecía mas tranquilo, pero aún lo veía desilusionado. Le acaricie el rostro para gravármelo a fuego, su recuerdo me tenía que durar una temporada. Aspire el aroma de su colonia favorita, ya tenía un frasco guardado, para olerlo cuando me entrara morriña. Me miraba divertido, viendo todas las tonterías que estaba haciendo.
-¿Quieres dar un paseo conmigo?-me apeteció de pronto salir a la calle con él-Es para ir acostumbrándome.
-¿De verdad?-asentí con la cabeza.
         Cambió totalmente de actitud, cogió el móvil y comunicó a alguien que íbamos a salir.  Me miró totalmente encantado.
-¡Venga, vamos!-Me levantó con él.
-¿No creerás por un momento que voy a ir con estas pintas?
         Me miró como si no supiera de qué estaba hablando, negué con mi cabeza categóricamente. Ya no me apetecía tanto la idea de salir.
-Vale, iremos al hotel primero.
         Dani llamó a la puerta, ya estaba todo preparado para nuestro paseó. ¡No veas como corren las noticias!
         Avisé en el trabajo y nos fuimos juntos al hotel. Yo me tuve que agachar en la salida, entre periodistas y curiosos, casi no pudimos salir. Me estaba poniendo muy nerviosa todo aquello.
         Llegamos al hotel en tiempo record, subimos en el ascensor. Marc fue a cambiarse a su habitación, esto parecía una cita en toda regla. Me cambie muy nerviosa, pero no quise destacar nada, así que vaqueros y una camiseta, esta vez yo también llevaría una sudadera para ocultarme.
         Llegué puntual al vestíbulo,  Marc estaba feliz y muy relajado. Cuando me plante ante él, me coloco unas gafas de sol. Estábamos listos.
-Solo un paseo-le advertí.
         No dijo nada sonrío, tomo mi mano y me llevo a una salida lateral. El sol estaba alto, era la hora del almuerzo. Esperaba que la gente estuviera en sus casas comiendo. Hacía demasiado calor para llevar la capucha, pero por nada del mundo me la hubiese quitado. Dani nos recogió para acercarnos al centro, no estaba lejos, pero quería despistar.
         Nuestro paseó comenzó muy tranquilo por la calle principal, Dani nos seguía a cierta distancia. Me paraba en cada escaparate,  era una delicia poder hacer con él algo normal. Al pasar por una heladería me apeteció tomar un helado.
-¿Te invitó a un helado?-le tomé la mano para hacerlo parar.
         El sonido e un flash hizo que los bellos se me pusiesen de punto, mire frenética hacia todos lados. Sentí un ataque de pánico.
Flash
Joven paleta suda la gota gorda junto a Marc Lewis”
        Ahora fue Marc el que me agarraba la mano con fuerza, creo que se dio cuenta de que yo iba a huir en cualquier momento.  Dani estuvo con nosotros en dos segundos, con su cuerpo nos oculto de la posible amenaza.
-No ha sido nada tranquila-Marc trataba de tranquilizarme.
         Mientras yo híper ventilaba en la calle, Dani entro por helados para los tres. Ya no me pude relajar, tome una distancia prudencial de un metro, ninguna parte de nuestro cuerpo debía tocarse.
-¿No esta tan mal?-Marc parecía animado-¿vamos a comer?
         Yo ya tenía suficiente calle por hoy, necesitaba la intimidad de mi habitación. Estaba muy asustada,  creía que en cada callejón, se encontraba un grupo de periodistas para atraparnos.
-Vámonos al hotel, por favor-me colgué de su brazo, era un ruego.
         Consintió de mala gana, el camino al coche se me hizo interminable. El calor estaba haciendo estragos con mis nervios. No me sentí segura hasta no estar dentro del coche.
         El reflejo de algo metálico me llamó la atención, se me helo la sangre, alguien realmente nos había estado siguiendo…
          




No hay comentarios:

Publicar un comentario