martes, 2 de octubre de 2012

Un beso en Londres Capitulo 18


Capitulo   18


         La brisa fría nos refrescaba después de una noche de calor,  me lo lleve contenta a la playa,  el pueblo aún dormía. Marc se quedó alucinado mirando el mar, era un lugar agreste, salvaje y hermoso. El agua estaba aún fría, un escalofrió me  puso la carne de gallina. Marc estaba encorvado por el frío.
-Venga atrévete, en seguida te acostumbras- me miró avergonzado- no lo pienses.
         En dos saltos se metió en el agua cristalina,  emergió del agua con un gran estruendo. No paramos de reírnos, juguetear en el agua era divertidísimo. Hasta que nuestros cuerpos se juntaron para compartir el calor.
-¿Dónde esta mi fierecilla esta mañana?- tenía los ojos brillantes.
         Cuando aparto su pelo de su frente, fue mi perdición me zambullí en  su boca, como el había echo antes en el mar. Sus labios estaban salados, su cuerpo helado, blanco como la leche, pero amaba a mi guiri hermoso.
-Te quiero.
         Me abrazo con más fuerza, para volvernos a fundir en un profundo beso. Era fácil creerse la princesa del cuento, sentirse tan feliz como para explotar de dicha.
-Creo que debemos volver, si no quieres que te tumbe en la arena…- no lo deje terminar, tape su boca con mis manos.
-No seas malo, vamos a desayunar- me estaba desenvolviendo de sus brazos-¿Cuándo te vas?-la pregunta quemó en mi garganta.
         Que no me respondiera en el momento, hizo que me pusiera muy nerviosa, le volví a abrazar y escondí mi cara en el hueco de su cuello. Ya estaba lista para cualquier cosa.
-Dos semanas para unas magnificas vacaciones a tu lado- beso mi pelo-¿Te parece bien?
         Dos semanas para mi sola, di un grito de alegría. Este iba a ser el verano mas feliz de mi vida. Lo supe en cuanto le mire a los ojos,  le eche atrás el cabello, el hizo lo mismo con el mío, seguí los perfiles de su rostro, me imitó, pero se detuvo en mis labios.
-Te quiero Ire- lo sello con un beso.
        
         El desayuno se volvió un poco complicado, pero le encantaron las tostadas con aceite y el café de pucherete. Decidimos dormitar todo el día en la playa.
         Mis primas nos tomaron al asaltó, ellas si sabían perfectamente quien era él. Pero resultaron ser útiles, eran nuestro enlace con casa, el trasiego de la casa a la playa de bebidas frías y comida era imparable.
         Cada hora me aseguraba de embadurnarlo de crema, pero sabía que era inútil, estaba segura que se quemaría, no pude evitar fantasear con la vuelta a  casa y en como me aprovecharía de la situación, cuando le pusiera el bálsamo hidratante.
         No nos dejaron solos ni un momento, las chicas eran incansables. Tenían mil preguntas que hacer, él se porto maravillosamente, le contesto a todo lo que quisieron saber. Hable con ellas y le prometí ese día para ellas, pero debían dejarnos solos. No estaban muy contentas, pero  les prometí fotos y pósters dedicados personalmente.
         Hicimos planes para las vacaciones,  yo creía que se iba a aburrir en mi pequeño pueblo, pero parecía encantado con la idea de visitar las calas y hacer submarinismo.  Tumbados en la playa aún me parecía un sueño que el estuviese junto a mí.
-No me mires así, como si fuese un jugoso helado- me miro por encima de las gafas- si no estas dispuesta a comer.
- Algunas calas son totalmente discretas- la boca se me hizo agua, humedecí mis labios.
         Solo su sombra me aviso del movimiento, ya estaba sobre mí. Me arrepentí de mi comentario, la playa estaba llena.
-Pero solo podemos llegar en barco, mañana iremos- no podía traspasar el negro de los cristales de sus gafas.
-ummm..., no creo que pueda esperar.
-Debes.
-Estoy cansado de tener que esperar… no  tengo paciencia cuando se trata de ti- rozo su nariz con la mía- te deseo todo el tiempo.
         Golpe directo al estomago, una tormenta eléctrica exploto en el centro de mi ser. Solo pude soltar un suspiro torturado y lleno de calor. La temperatura había aumentado algunos grados  sobre la arena.
-Si no quieres que nos detenga la policía,  vuelve a tu toalla muy lentamente- Marc se sonrío muy complacido- por favor, no te muevas.
-¿Qué te pasa cariño?
-No hables- intentaba mantener mi deseo bajo control.
-Eso exactamente lo que siento yo, cada vez que respiras.
         Mi respiración se agito, apreté los puños para no saltar sobre él. Controle mi respiración, sentí el sol sobre mi piel, el sonido del mar. Casi lo había conseguido.
-¿Por qué no alquilamos una casa?-parecía muy incomodo.
-No podemos, mis padres se sentirían ofendidos-seguía sin poder mirarle- pronto será la hora de la siesta.
-Bendita siesta.
         Nos miramos otra vez, con la excitación renovada. Aún faltaba un buen rato, esto iba a ser muy difícil.
-¿Por qué no vamos a comer hoy más temprano?-Marc no lo llevaba mejor que yo.
-Creo que es una buenísima idea- recogimos todos los bártulos en dos segundos.
         Esa fue la tónica de los siguientes días, playa, comida y mucho sexo. Sabía que las vacaciones se le estaban acabando, pero había sido estupendo poder disfrutar de él de esta manera. Aquí realmente había sido simplemente mi novio, esa persona a la que no podía sacar las manos de encima.
         Me encantaba estar con él en la oscuridad de nuestra habitación, hablar  sobre cine, yo me consideraba una autentica fanática pero él en algunas cosas me ganaba.
-¿Qué te gusto de mi cuando me viste la primera vez?-estábamos entrelazados.
-Tu cuello, es algo que me fascina- le acaricie desde la mandíbula hasta el hombro-¿Por qué me besaste…?-no me atreví a terminar la pregunta.
-Llevaba toda la noche observándote, no me hacías ningún caso, estaba pensando en como llamar tu atención, esto me traía loco- acarició mi trasero- y de repente estabas sobre mis piernas, dándome el mejor beso de mi vida.
-Si llego a saber que estas allí, no me hubiera acercado. ¿Qué sentido tenía?.  Te hubiese observado sin haber echo nada- hice círculos sobre su tetilla.
-¿No te habrías acercado para pedirme un autógrafo?
-No, para que quiero eso, si lo que yo quería tener era tu cuerpo.
         Me puso sobre él, sin mucha ceremonia, su cuerpo estaba ardiendo, le agarre las muñecas mientras le besaba.
-Toma lo que es tuyo.
         No necesite mas estimulo, me abalance sobre el como un hambriento sobre la comida. Saber que él me había deseado también la primera vez que nos habíamos visto, era verdaderamente estupendo.
         Realmente cuando lo acariciaba le tomaba por entero, yo me entregaba sin reservas a la pasión que encendía en mí. Tomaba lo que me daba, sabía que todo esto podía acabar en cualquier momento. Cada segundo junto a él, era un regalo.

         Cada día me acercaba mas a la despedida, no podía dejar de tocarlo. Siempre cogidos de la mano, paseábamos por las calles. Estaba totalmente echo un bohemio, se había agenciado un sombrero de paja, estaba rojo como un salmonete. Con la escusa de la crema, le acariciaba a cada momento. Pero el hacía lo mismo conmigo. Siempre que podía me agarraba por la cintura, o me agarraba por los hombros. No podíamos romper el vinculo.
         Mi familia estaba encantada con él, mi madre lo adoraba, ahora se pasaba horas en la cocina preparando comida para Marc. Creo que quería que se quedara por la comida, mi madre se había dado cuenta de mi desasosiego, cuando empezaron las malditas llamadas de Malcom, tres días antes de su partida.
         Yo me crispaba cuando sonaba su móvil, estaba haciendo planes para su marcha. Pero evitaba que me hablara sobre ello, solo quería pasar horas felices junto al mar mediterráneo.
         La noche del viernes, estaba bebiendo mas de la cuenta sabía que algo estaba tramando, se había pasado una hora colgado del teléfono, evitaba mirarme. Cuando subimos arriba, no lo pude evitar, tenía que saberlo.
-¿Cuándo?
-El domingo- estaba vuelto de espaldas.
-Ah, vale- me había quedado en estad de shock.
-¿No tienes nada que decir?- se volvió para mirarme a la cara-¿No vas a pedirme que me quede?
-Es tu trabajo, yo lo comprendo. ¿Cómo puedes pensar que te pediría que te quedaras aquí?-hice un gesto abarcando la habitación- El lugar mas recóndito del mundo, tu te debes a tu publico.
-Pídemelo- me lo dijo muy bajito, me agarro los brazos.
         Pude ver inseguridad en sus ojos, dudaba de mi amor. Decía que yo era una melodramática, pero el si que lo era. Quería oírme suplicar por él, eso no era ningún problema para mí, iría al infierno por un solo beso de su boca.
-Marc no me dejes-las lagrimas empezaron a desbordarse, le abrace por la cintura, hundí mi cara en su pecho desnudo.
-¿Vendrás conmigo?- su cuerpo se envaro- Esta vez sin trucos, no puedo soportar la idea de estar lejos de ti- me separo de él para mirarme a la cara- me encanta que seas tan independiente, pero quiero que estés donde yo este-apoyo su frente en la mía- soy un egoísta.
         Volví al calor de su pecho, pensé seriamente en lo que me estaba pidiendo. De que yo le amaba, de eso no tenía duda, de que él sentía algo por mí era bien visible. Pero no estaba preparada para la conmoción que representaba ser la novia de Marc Lewis. Hasta para mi mente resultaba realmente increíble. Mi cabeza empezó a negar sobre su pecho.
-¿No quieres estar conmigo?-su voz era un susurro, no podía soportar el dolor que me transmitía.
-Te quiero, no lo dudes- lo abracé fuertemente- pero no estoy preparada para tu fama.
- Sigues sin querer aparecer ante la prensa, como mi novia.
- Soy una cobarde, lo siento – me quemaba la garganta, lo estaba perdiendo.
- ¿Me acompañarías si hubiese una posibilidad de total discreción?
- Eso ya lo intentamos… y no resulto.
- Si fueses mi ayudante personal, podrías estar conmigo adonde fuera, y nadie se enteraría –lo dijo muy seguro de si mismo.
-¿Esto ya lo habías pensado?- intente mirarle, pero no me dejo.
-Si, Malcom me lo sugirió, si aun tenías reservas en aparecer en público.
-Asistente Personal- esta vez me dejo mirarle a los ojos- ¿Qué tendría que hacer?- subí mis manos por su espalda hasta su cuello.
-No salir de mi cama nunca- un beso apasionado, que nublo mi vista.
-Eso es fácil, ¿algo mas?-le seguía la corriente.
-Estar siempre a mi lado- mordisqueaba mi labio inferior- haz lo que quieras, pero ven conmigo.
         El me proponía la luz y yo estaba decidida en vivir en la oscuridad. Sabía que no resultaría, pero no podía vivir sin él. Estos días habíamos vivido el uno para el otro, creo que había resultado. En su ambiente sería mucho mas difícil, vivir de nuevo de incógnito iba a ser muy duro, pero esta vez estaría con él a cada momento. La visión de revistas con vivos colores, pasaron velozmente ante mis ojos, las deseche en un segundo, antes que el pánico me invadiese. Intente no pensar en la prensa, ni en el futuro, me centre en los labios de Marc.



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