Capitulo 21
Entre
en mi habitación echa una furia, me sentí como un dibujo animado, echando humo
por la nariz. Deseaba romper algo, me hubiese gustado volver para sacarlo de
allí por la orejas, pero ya había dado un espectáculo suficiente.
Marc
entró en la habitación como un torbellino, se planto ante mí, pero fue incapaz
de hablar. Se volvió y empezó a caminar por la habitación.
- Suéltalo ya, soy una impresentable.
- Nada de esto pasaría si dejaras de esconderte.
No estaba dispuesta a que me acorralase,
empecé a quitarme la ropa. Tenía que mantenerme ocupada.
- Si, tienes razón debería ser consecuente
con mi decisión… pero es que no lo soporto cuando tocas a otras- mientras
hablaba deje caer mi vestido.
Marc
se paro ante mí, mirándome con ojos encendidos. Yo no podía creer que me
encontrase hermosa, en aquella fiesta estaban las mejores modelos del mundo. El
me miraba con total embeleso, su mano se poso sobre uno de mis pechos.
- Me distraes… ¿pensabas ver a ese chico?-
me hablaba mirándome a los pechos.
- No se lo pensaba hacer… ¿y tu con esa
Ronda?- le subí la barbilla con la mano, para que me mirara a la cara, fue
contra producente, me acarició con intención de provocarme.
- Yo tampoco se lo que pensaba hacer….- con
sus manos me estaba torturando, pero a esto pueden jugar dos.
- ¿Seguro que no lo sabias?- empecé a
quitarle la chaqueta, la camisa.
- ¿Ummm... qué?
Ya
no me acordaba del motivo de la
conversación, nos mirábamos a los ojos y nos tocábamos. Marc me acerco
bruscamente hacía él, para que nuestros pechos desnudos se tocasen.
- Solo me gustas tú.
- Lo mismo digo.
Me
agarro el trasero con fuerza, acercándome más aún. Pase mis manos por su cuello
hasta su pelo, mi lugar favorito. Acerco sus labios a los míos para susurrarme.
- He pasado por demasiadas relaciones, como
para no darme cuenta que nunca pondría en peligro la nuestra-un corto beso- no
dudes de mí.
-Pero es qué te tocan…- tironee un poco de
su pelo.
-Lo importante es que yo solo quiero tocarte
a ti… yo solo quiero que tu me toques a mí- me beso de nuevo- solo a mí.
Tenía
que confiar en él, aunque me fuese la vida en ello. Siempre habría alguna
decidida a tenerlo, a mi solo me quedaba su fuerza de voluntad. Lo que me tenía
alucinada es que el pensaba lo mismo de mí.
- A veces me asombras, yo solo tengo ojos
para ti.
- Pero ellos no piensan lo mismo, siempre
pillo alguno mirándote embelesado-se
estremeció- me pone enfermo.
- Creo que eres un exagerado, nadie me
mira.
-Pregúntale a Dani si no me crees- me
empujo sobre la cama- esta cansado de espantarte los moscones.
-¿Son guapos?- bromee, no creía ni una
palabra de lo que estaba diciendo.
-No castigues más a mi corazón- me cogió
por los hombros- no sabía hasta que punto era posesivo hasta que te conocí – su
cuerpo no me dejaba respirar.
- ¿no hablas en serio?- le empuje un poco-
Te puedo asegurar que nadie me mira, al menos con esa intención y yo…
Su
boca me cayo por un buen rato, tomo posesión de todo mi ser. Tuve que decirle mil veces que le quería solo
a él, para poder calmarlo. No podía
creerle, había visto como miraba a las modelos en las fotos. ¿Cuando era real y
cuando no? ¿Podía creerme tanta pasión?
Me
levante con un considerable dolor de cabeza, Marc había bajado a desayunar y me
estaba esperando. Baje con un humor sombrío, él estaba rodeado por todo el
grupo, una silla junto a él me esperaba. Me senté saludando a todos, pero Marc
me beso en los labios como saludo. Me quede petrificada.
Me
sirvió el té el mismo, totalmente solicito hacia mí. Puso su mano sobre mi
muslo y continúo hablando como si eso fuese lo mas normal del mundo. Estábamos
en un sitio público, muchos ojos
contemplaban cada uno de nuestros movimientos.
-¿Marc que crees que estas haciendo?- le
susurre al oído.
-Realmente amor, lo que de verdad deseo
–selló mi boca con sus labios.
Todos
en la mesa callaron, Malcom se levantó y lo llamó para hablar con él aparte.
Por sus gesticulaciones, sabía que estaban discutiendo sobre mí.
Cuando
volvieron Marc volvió a guardar las distancias, eso me puso aún mas nerviosa.
El
vuelo fue una pesadilla, me quede juntó a Dani. Marc me ignoraba esta vez
demasiado bien, no me dirigió la mirada en ningún momento. La llegada al hotel
la hicimos en dos coches, otra vez separada de él.
Marc
se fue directamente a la grabación del programa, esta vez en Italia. Los demás
actores de la película ya habían llegado.
Dani
y Rachel me acompañaron a visitar la ciudad, eche todos mis euros a la fuente,
para que me diese suerte. La pizza que comimos
en el almuerzo no me gusto nada, todo me pareció carísimo.
Estaba
agotada de tanto andar, seguimos andando por la ciudad hasta que caí exhausta
en unas escaleras. El sol aún calentaba lo suficiente para relajar mis
músculos. Dani y Rachel parloteaban sin
parar y se hacían fotos mutuamente y a mi cuerpo inmóvil.
Una
sombra me tapo el sol, alguien me estaba observando desde muy cerca, me puse la
mano el los ojos para poder verle.
- ¿Qué quiere?- el terror me recorrió, era
el periodista Español, con el que había tenido el incidente.
- Tengo un negocio que proponerle- Se sentó
a mi lado, Dani y Rachel se había alejado y la multitud los ocultaba a mi
vista.
-Yo no tengo nada que hablar con usted-
intente marcharme pero me agarro del brazo.
- Escuche lo que tengo que decir, es muy
provechoso para usted- parecía un buitre a punto de devorarme- tengo en mi
poder ciertas fotos… de su amigo Marc, unas fotos que no le van a gustar nada.
-Eso a mí que me importa.
-Si creo que le importa y bastante, por
cierta cantidad esas fotografías nunca verán la luz, usted podría ganarse un
porcentaje.
-No quiero saber nada de todo esto.
-Puedo conseguir que le relacionen con él
si es fama lo que busca.
Unas
nauseas tremendas empezaron a remover la pizza en mi estómago, busque a Dani
desesperada, me sentí muy aliviada cuando le vi acercarse a mí.
-Veo que el gigante se acerca…estaremos en
contacto- desapareció entre la multitud.
Les
conté todo lo que me había dicho aquel tipo, Dani tomo su teléfono he hizo unas
llamadas, Marc me llamó al instante.
-Irene vuelve ahora mismo, por favor.
No
me dejo responderle, Dani me llevo al hotel, allí me dejo sola para hacer una
investigación. ¿Qué fotos serían esas?
Esta vez fue Lon el que vino a buscarme,
para llevarme junto a Marc. Estaba en un restaurante teniendo una comida con
sus compañeros. Yo me senté con los demás asistentes.
Algunos
mantenían la misma relación que yo con sus jefes, esto no me hacia sentir para
nada bien, Rachel se sentó a mi lado.
-Ve al baño.
Me
levante para dirigirme a donde me decía, cuando llegue al pasillo una puerta se
abrió a mi izquierda, unas manos me llevaron al interior del almacén. Marc me
apretujo entre sus brazos.
-¿Estas bien amor?
- Si claro –era un exagerado- no ha pasado
nada.
Estaba
muy preocupado con la seguridad, veía peligro por todas partes, por eso desde
el primer momento me había puesto guardaespaldas.
-No quieren nada conmigo, solo te quieren a
ti.
-Desde ahora estarás siempre a mi vista-
cuando intente replicar, me lo impidió- solo hasta que sepamos quien es y que
quiere. Hazlo por mí.
Sabía
de sobra que así abrazados y con esa voz melosa haría lo que el quisiera. Un
gran actor le había dicho que para persuadir a una mujer, solo bastaba con
contacto físico y voz aterciopelada. Yo era muy débil, su montaje funcionaba a
la perfección conmigo. Pero yo también había aprendido un par de cosas respecto
a él, mis piernas en la cintura y un beso en el cuello eran su perdición.
- Lo que tú desees….
Lleve
acabo mi estratagema, lo puse muy nervioso, tanto que en un segundo me estaba subiendo la camiseta.
Alguien llamo a la puerta, nos corto el rollo radical.
Su frente apoyada en la mía.
- Lo que yo deseó va a tener que esperar.
Después
de unos ardorosos besos, volví a la mesa, todos me miraban sonriendo, estaba
claro que había estado haciendo, mi boca estaba hinchada visiblemente.
-Querida,
aprovecha el momento- me dijo Ralf el asistente de un compañero de Marc-
nunca sabes cuanto va a durar.
Ese
sería mi futuro, mirarlo con tal añoranza y tristeza, lo mió era aún mas patético. Yo no era ninguna
asistente personal, así que cuando todo terminase, ni siquiera me quedaría la
tortura de verlo cada día.
Me
esperaba una tarde muy dura, Marc no
dejaba de vigilarme, lo de siempre a mi vista lo decía muy enserio. Pero me trataba como alguien mas de su equipo
¿Qué le habría dicho Malcom?
Mi
estomago protestaba, era tarde y aún no había indicios de irnos a cenar. Marc
era más comilón que yo, seguro que estaba muerto de hambre. Dani no estaba para
acompañarme a buscar algo, aún no había vuelto de su pequeña excursión.
Rachel
vino a salvarme de nuevo, trajo hamburguesas para todos. Desde donde estaba
Marc me podía ver perfectamente, me senté muy tranquila y comencé a comer mi
riquísima hamburguesa.
El
pobre no podía dejar de mirarme, yo gesticulaba visiblemente, estaba siendo muy
mala. Rachel se estaba partiendo de
risa, observando nuestro infantil comportamiento.
En
un corte de publicidad, se levanto muy
decidido, dejando a todo el mundo con la palabra en la boca. Se acerco a
mí, se agacho hasta llegar a mi
altura, yo tenía la hamburguesa atrapada en mis manos, tomo mis manos y se
acerco, la acerco, hasta darle un enorme
mordisco.
-En serio esta buenísima- unas gotas de
mostaza corría por un uno de mis dedos lo lamió- luego daré buena cuenta... de
la hamburguesa.
Se
marcho, no volvió a dirigirme la mirada. Yo me había quedado petrificada allí
mismo. No me quedaron ganas de seguir
jugando, ni hambre.
Me
sacaba de quicio ese aire de suficiencia, siempre sabía que hacer para dejarme
de una pieza.
El
día parecía que nunca se fuese a terminar, esa noche teníamos fiesta de
inauguración. Marc se vistió con mucha desgana, al final se había comido la
hamburguesa en el trayecto de vuelta al hotel, estaba muy cansado.
Se
marcho con el grupo, yo iría después con Rachel y Dani. Me preguntó si prefería
quedarme, desde luego estaba loco si pensaba que lo iba a dejar suelto por ahí.
Tenía que hacer algo con los celos, pero solo pensar en alguna tía fresca
metiendo mano, me ponía enferma. Pero mas me dolía no poder acercarme a él,
como yo quisiera.
Así
se me ocurrió la idea loca de disfrazarme, era una tontería, pero en aquel
momento me pareció mi mejor opción, estar como quería con él, pero sin que
nadie supiese quien era yo.
Rachel
resulto de gran ayuda, sabía como encontrar todo lo que necesitaba, al final
nos retrasamos un par de horas, pero mereció la pena. Cuando termine mi
caracterización, estaba segura que no sería reconocida ni por Marc.
Me
puse ropa muy ajustada, marcando todo lo posible y con un gran escote. La
peluca fue lo mejor, era perfecta, parecía del todo natural, Rachel me había buscado una peluca negra, que
me quedaba genial, estaba muy guapa con ella.
Hicimos
la prueba con Dani, me estaba esperando
en el vestíbulo. Pase un par de veces delante de él y como si nada, no me
reconoció. Con nocturnidad y
alevosía pensaba hacerme con el control
absoluto de la situación. Mandé un mensaje a Marc, excusándome por el plantón.
No pude deshacerme de Dani, me prometió esconderse y no dejarse ver por nadie.
Mi valentía terminó en el
umbral de la sala, la música estaba a
toda pastilla, ahora no estaba tan segura de mi misma ¿y si lo que me
encontraba era peor de lo que me esperaba?
Por un momento las luces me
cegaron, lo busque por todas partes,
hasta que lo encontré desparramado en un reservado, su mesa estaba llena de
botellas vacías. Di un paso, dos, tres, me pare en seco ¿Sería capaz de atraerlo
hacía mí?
Me puse a bailar en la pista
como una loca, moviendo mucho la cabeza y el cuerpo. Pronto estuve rodeada de
unos chicos muy monos, por un momento se me olvido mi plan. Busque a Marc con
la mirada, el estaba visiblemente aburrido, no me hacía ningún caso.
Tendría que ser menos sutil, le
hice señas con la mano, para que me acompañase. Creí que tendría que abandonar
mi plan, no se veía que estuviese mucho por la labor. En cambió, unos de los chicos de mi coro,
empezaba a tomarse muchas confianzas.
- ¿Me permites?-Marc había acudido en mi
ayuda.
Su
baile desgarbado siempre me hacía reír, pero el lo hacía con mucho
sentimiento. Yo no pare de contonearme
delante de él, pero no me hacía ningún caso, así que tuve que ponerme más
agresiva.
Puse
mis brazos alrededor de su cuello y me colgué de el. Creía que me iba a
rechazar, pero la verdad es que se arrimó a mí aún mas. Me dejo totalmente
desconcertada.
-¿Quieres venir a mi hotel?- me susurró en
el oído.
Eso
no me lo esperaba, se suponía que yo estaba en su hotel, pero claro no es
difícil conseguir otra habitación. La indignación me envolvió, estaba sopesando
la posibilidad de estrellar mi rodilla en su entrepierna.
-Te pones guapísima cuando te enfadas.
-¿Lo sabes?- yo y mis planes infalibles.
-No te habría descubierto, pero el
grandote, casi pisotea a todos los que se ponían en su camino, en su afán por
ayudarte.
Me
arrimé mas a él, ondulando mi cuerpo contra él, no estaba dispuesta a irme,
ahora que podía tocarlo en público con total impunidad. Nos divertimos de lo
lindo, bebimos nos besamos en publico, Marc creo que disfruto aun mas de todo
esto. Dani nos llevo al hotel, borrachos como cubas.
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