Capitulo 19
-¿De quien es este avión?- un avioncito de
juguete nos esperaba en una pista alejada.
-Malcom lo ha preparado para ir al
aeropuerto de Madrid… mas cómodamente-no me creí nada.
-Dímelo-me planté, aunque me tiro de la mano.
-Malcom aprovechando mi visita a tu país me ha concertado una
entrevista para hoy.
Pronto
empezaba nuestra nueva etapa, lo que me temía el avión era diminuto por dentro.
Me senté al lado de Marc, una azafata nos dio una carpeta a cada uno. La abrí con
mucha curiosidad, estaban las preguntas de la entrevista y el itinerario para
hoy. Esta noche dormiríamos en Londres.
-¿Londres?
-Vamos a ver a mis padres- me tomo la mano-
pero dormiremos en casa.
Me
miró con mucha intensidad, mi corazón retumbo en mi interior. Iríamos a dormir
a su piso, el placer comenzó a subir por mis piernas. Me encantaba aquel
apartamento.
-Dani nos espera en el aeropuerto, creo que ya no se va a separar de ti.
-¿Estará muy enfadado?-estaba empezando a
estresarme.
-No, esta deseando verte- lo dijo de
pasada- ¿Me ayudas con las preguntas?
El
cuestionario era bastante sencillo, el entrevistador era bastante sagaz, y
podía poner muy nervioso a Marc.
-Te va a buscar las vueltas, le encanta
poner a la gente en evidencia. Pero si consigues que se relaje contigo, ya
esta.
-¿Lo conoces?
-He visto mucha tele- me encogí de hombros-
le puedes decir que has estado en España de vacaciones, que es un sitió
fantástico, pero no se te vaya a ocurrir decirle donde has estado, en casa de
unos amigos, eso estaría bien-estaba muy concentrada- por favor no se te ocurra
decir que tu director de cine favorito es Almodóvar, eso esta muy visto. Qué te
gusta el cine que se hace en España- le dí una lista de nombres de películas
bastante buenas y los nombres de actores que a mi me gustaban- tu comida la
paella y la bebida el gazpacho, no se te vaya a ocurrir decir que la sangría…
Levante
mi vista del cuestionario, Marc estaba en un perfecto silencio mirándome
con adoración. Me puse roja como un
tomate, desde luego que era una prepotente, él sabia perfectamente lo que
hacía.
-Esto son sugerencias.
-Eres estupenda, esto se te da muy bien-
transpiraba orgullo por mi por todos sus poros, me derretí en mi asiento.
El
viaje era muy corto lo peor fue al llegar a la terminal, sabían que estábamos
allí, podíamos oír las voces desde la pista. Marc me estrecho fuertemente la
cintura.
-Marc creó que será mejor que me sueltes-
me miró incrédulo.
-Cuando Dani este con nosotros-me apretó
mas fuerte- no te asustes.
Dani
nos esperaba en la puerta, se me olvidó todo, corrí hacia él, le había echado
mucho de menos. Me agarro entre sus grandes manos, y comenzó a dar vueltas
conmigo.
-Te he echado mucho de menos, Dani
perdóname.
- Perdóname tú, no hice bien mi trabajo.
Marc me ha dado otra oportunidad…
-¿Qué dices?, tu eres el mejor.
-Deja de estrujarla así, o tendré que
buscar a otro que la proteja de ti.
Marc
y Dani se saludaron con verdadera simpatía, allí había otras personas que se
acercaron a saludarle. Otro gigante capto mi atención, este no tenía ni un pelo
de tonto, las luces brillaban en su cabeza, parecía que estaba pulida.
-Nelu esta es Irene, es la persona mas
importante para mi- le tomo el brazo para hacer hincapié, yo me puse colorada-
Irene este es mi guardaespaldas, se llama Nelu pero le puedes llamar Lon.
Marc
se puso la capucha y unas gafas, me dio
un rápido beso y salió hacia el griterío, junto a Lon y un sequito de seguridad
del aeropuerto. Esperamos unos tensos minutos, Dani me saco al pasillo, se
colocó delante de mí, yo me agarré a su chaqueta y me escondí tras su espalda.
Dani
me metió en un taxi hacia los estudios, me encantaba la ciudad, le comente todo lo que sabía de la ciudad, le prometí
que algún día la visitaríamos juntos. La llegada a los platos fue bastante
fácil, una guapísima azafata nos esperaba en la puerta. Nos coloco unos carnets
plastificados a cada uno y nos acompañó
a la sala de maquillaje, Marc estaba allí a sus anchas, las chicas
revoloteaban a su alrededor, todos estaban muy inquietos. Dani se coloco tras
de mí, se convirtió en mi sombra.
-¿Has llegado bien?-me preguntaba a mí,
pero miraba la cara de Dani buscando una confirmación.
-Veo que estas muy bien instalado- celos y
mas celos- lo siento, soy una tonta.
-Me encanta cuando te pones así-me guiño el
ojo.
La
simpática azafata vino a rescatarme de hacer el ridículo, nos ofreció un café,
lo acepte encantada tenía que escapar de aquella habitación llena de
electricidad sexual.
-Irene, el no tiene la culpa.
-Ya lo se pero….- no podía soportarlo.
Marc
salió, guapísimo como siempre, pero cuando se paró ante mi no pude dejarlo
escapar tan fácilmente. Hice el paripé de arreglarle la ropa, para poder
tocarlo.
-Ya estas listo.
-Ya ajustaremos cuentas esta noche-me
miraba realmente incomodo- voy a necesitar unos minutos… para calmarme.
Lo
había excitado, estaba encorvado y echando fuego por los ojos. Se volvió y con
paso decidido se aparto de mí. Una llamarada de deseo me atravesó, no pensaba
ni por un minuto que tuviese tanto poder sobre él. Desde luego el si lo ejercía
sobre mi, pero la promesa de esta noche, sería una dulce espera.
Entre
cables y cámaras pude ver la entrevista, Marc fue fiel a nuestra estrategia, se
metió al público en el bolsillo. Todo estaba saliendo bastante bien.
-¿Señorita, puedo hacerle algunas
preguntas?
Momento
de pánico, me volví muy lentamente hacía mi interlocutor, era aún peor de lo
que esperaba, era de un programa de televisión muy correoso y sensacionalista.
-No tengo nada que decir-intente darme la
vuelta para evitarle, me tomo del brazo.
-Un momento…
-Las manos quietas- Dani ya estaba sobre
él.
-No pasa nada Dani-no necesitaba un
incidente- ¿Qué es lo que quiere saber?
-¿Cuánto tiempo se va a quedar Marc Lewis
en España?-me miraba muy sagaz.
-Esta noche estaremos en Londres.
-¿Quién es usted?- le había salido cuernos
y cola de repente, era un demonio. Me agarre al brazo de Dani, buscando apoyo.
-Trabajamos para él, soy su asistente.
-Eso no es…-Dani le miró como si fuese a
destrozarlo- si claro, gracias. Señorita.
No
le había engañado ni por un minuto, agarre a Dani con más fuerza. El me
acaricio el pelo, hizo ademán de dejarme para ir tras él, yo se lo impedí.
-Necesito beber algo fuerte.
-Yo también-Dani estaba colorado del
esfuerzo por detenerse y yo blanca del susto.
Nos
metimos en el camerino de Marc, allí había un buen surtido de comida y bebida.
Me preparo una copa y nos la bebimos en dos segundos, a la tercera ya estaba
borracha. Así nos encontró, bebiendo y riendo.
-¿Es esto una fiesta privada?-Marc le
indico a Dani que saliese con un gesto de la cabeza- ¿Me puedo unir?- se volvió
para ponerse una copa. Se sentó junto a mi, desparramándose sobre la silla.
-¿Cómo te ha ido?
-Gracias a ti, es la primera vez que he
disfrutado de una entrevista- me cogió la mano.
-¿No se que decir, es mi trabajo?- por un
momento hasta yo me lo creí.
-¿Qué significa todo esto?- estaba
extrañado, de mi estado de embriaguez.
-Me asuste, cuando un periodista me hizo
unas preguntas, vinimos a escondernos aquí- estaba avergonzada- creo que me han
descubierto.
-No creó, además eso es fácil de
arreglar-Me acarició la cara- venga vámonos, tenemos una cita con mis padres… y
tú un castigo que cumplir.
El
color rojo iba a ser mi color, sentía
como el calor se apoderaba de mis
mejillas. No se podía ser mas transparente, era realmente un fastidio.
La
casa de Marc estaba a las afueras, su familia nos esperaba en la entrada de la
casa. Besos y abrazos para los dos, me
sentí como en casa de los suegros, él tenía mi mano bien sujeta para no dejarme
escapar.
La
mesa estaba preciosa, me daba miedo
manchar algo. Nos pusieron la comida en la mesa, platos típicos ingleses, eche
de menos la comida de mi madre. Marc no
paraba de hablar de sus vacaciones en mi casa, de lo bien que se lo había
pasado, lo estupendo que era todo. Todos estaban muy atentos a sus palabras,
pronto sus hermanas se apuntaron a hacer una visita. Involuntariamente estreche
la mano de Marc, mi casa era muy pequeña para tanta gente, y a decir verdad muy
vulgar.
-Iremos cuando tengamos nuestra propia casa
allí – todos quedaron encantados- ¿Te parece bien?-lo dijo muy bajito solo para
mis oídos, no pude responder.
El
siempre hablaba de cosas permanentes, para los dos. Yo no podía tener fe en nada, había amado antes, no con
tanta intensidad pero bastante. Muy confiada me entregue sin reservas a ese
amor, incluso compramos un piso para los dos, en la ciudad donde el trabajaba.
Pero cuando mas confiada estaba, dejo de llamarme, no quería hablar conmigo de
un día para otro. Cuando fui al piso que debía ser nuestro hogar, me lleve una
terrible sorpresa. Una chica bastante vulgar y estrafalaria, estaba en mi piso,
usando mi bata, la que yo aun no había estrenado.
Se
había enamorado por Internet de aquella horripilante mujer, lo sentía mucho
pero la vida era así. Intente hablar con sus padres, pero fue inútil, ellos
solo querían la felicidad para su hijo. Me quede derrotada, había pasado todos
los domingos en aquella casa, junto a su familia, ahora no significaba nada para
ninguno de ellos.
Sabía
que nada era para siempre, las buenas intenciones solo son eso buenas
intenciones. Claro que quería que Marc tuviese una casa cerca de mí, pero si
todo acababa, no podría refugiarme en mi pueblo, siempre habría algo que me lo
recordaría. Bueno, para ser sinceros, todo ya me recordaría a él, estaba
realmente perdida.
Llegar
al pequeño apartamento fue un respiro, los grandullones se marchaban al hotel,
donde se suponía que estaba él. No quería albergar ese sentimiento, pero casi
me sentía en casa.
Una mujer menuda y morena nos abrió la
puerta, era realmente una sorpresa. Me calló bien desde el primer momento, era
familia de Lon, Crina se ocuparía de nuestro apartamento, mientras estábamos
fuera. Nos había preparado la cena.
-Muchas gracias Crina, todo parece
buenísimo.
-De nada, señora.
-No,
yo solo soy Irene.
-Vale, tus cosas están guardadas en el
armario.
¿Mis
cosas?, mi querida maleta roja estaba en la entrada, yo no tenía nada allí.
Marc me indico que fuese a ver, todo estaba inmaculado, realmente limpio pero
faltaban muchas cosas. Junto al armario estaba el juego de maletas color rosa,
el corazón empezó a martillear, cuando abrí las puertas, todos mis regalos
estaban allí. Los acaricie con adoración, ahora si que podía usar un par de
cosas, solo por dar imagen, claro. Desde luego era toda una cínica.
-¿Se ha marchado ya Crina?- Marc estaba
enfrascado con unos papeles-¿Qué haces?
-Esto es para ti- me entrego un elegante
maletín negro- Creo que Malcom se ha tomado esto demasiado en serio. Pero me
encanta que me ayudes con todo esto.
La
boca se me quedó seca, me entregaba las joyas de la corona, su agenda personal.
Tenía que hacerlo muy bien, no era un simple florero. Me abalance sobre lo
papeles con ansia, despertarnos a las cinco, ¡que sueño!, vuelo directo da
Ámsterdam. Allí tenía varias citas, dos días en la ciudad, ¿podría visitar la
ciudad?, bien y luego…
- Deja eso vamos a cenar, después tengo
otro trabajito para ti…
-¿Tienes mucha hambre?- no me dio a decir nada mas, me llevo embarazos a
nuestra habitación.
Afuvdhbxrjbf otro capitulo genial. En serio Irene, eres la mejor. Estoy deseando leer el siguiente! Besos
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