miércoles, 10 de octubre de 2012

Un beso en Londres Capitulo 19


                          Capitulo 19


-¿De quien es este avión?- un avioncito de juguete nos esperaba en una pista alejada.
-Malcom lo ha preparado para ir al aeropuerto de Madrid… mas cómodamente-no me creí nada.
-Dímelo-me planté, aunque me tiro de la mano.
-Malcom aprovechando mi  visita a tu país me ha concertado una entrevista para hoy.
         Pronto empezaba nuestra nueva etapa, lo que me temía el avión era diminuto por dentro. Me senté al lado de Marc, una azafata nos dio una carpeta a cada uno. La abrí con mucha curiosidad, estaban las preguntas de la entrevista y el itinerario para hoy. Esta noche dormiríamos en Londres.
-¿Londres?
-Vamos a ver a mis padres- me tomo la mano- pero dormiremos en casa.
         Me miró con mucha intensidad, mi corazón retumbo en mi interior. Iríamos a dormir a su piso, el placer comenzó a subir por mis piernas. Me encantaba aquel apartamento.
-Dani nos espera en el aeropuerto,  creo que ya no se va a separar de ti.
-¿Estará muy enfadado?-estaba empezando a estresarme.
-No, esta deseando verte- lo dijo de pasada- ¿Me ayudas con las preguntas?
         El cuestionario era bastante sencillo, el entrevistador era bastante sagaz, y podía poner muy nervioso a Marc.
-Te va a buscar las vueltas, le encanta poner a la gente en evidencia. Pero si consigues que se relaje contigo, ya esta.
-¿Lo conoces?
-He visto mucha tele- me encogí de hombros- le puedes decir que has estado en España de vacaciones, que es un sitió fantástico, pero no se te vaya a ocurrir decirle donde has estado, en casa de unos amigos, eso estaría bien-estaba muy concentrada- por favor no se te ocurra decir que tu director de cine favorito es Almodóvar, eso esta muy visto. Qué te gusta el cine que se hace en España- le dí una lista de nombres de películas bastante buenas y los nombres de actores que a mi me gustaban- tu comida la paella y la bebida el gazpacho, no se te vaya a ocurrir decir que la sangría…
         Levante mi vista del cuestionario, Marc estaba en un perfecto silencio mirándome con  adoración. Me puse roja como un tomate, desde luego que era una prepotente, él sabia perfectamente lo que hacía.
-Esto son sugerencias.
-Eres estupenda, esto se te da muy bien- transpiraba orgullo por mi por todos sus poros, me derretí en mi asiento.
         El viaje era muy corto lo peor fue al llegar a la terminal, sabían que estábamos allí, podíamos oír las voces desde la pista. Marc me estrecho fuertemente la cintura.
-Marc creó que será mejor que me sueltes- me miró incrédulo.
-Cuando Dani este con nosotros-me apretó mas fuerte- no te asustes.
         Dani nos esperaba en la puerta, se me olvidó todo, corrí hacia él, le había echado mucho de menos. Me agarro entre sus grandes manos, y comenzó a dar vueltas conmigo.
-Te he echado mucho de menos, Dani perdóname.
- Perdóname tú, no hice bien mi trabajo. Marc me ha dado otra oportunidad…
-¿Qué dices?, tu eres el mejor.
-Deja de estrujarla así, o tendré que buscar a otro que la proteja de ti.
         Marc y Dani se saludaron con verdadera simpatía, allí había otras personas que se acercaron a saludarle. Otro gigante capto mi atención, este no tenía ni un pelo de tonto, las luces brillaban en su cabeza, parecía que estaba pulida.
-Nelu esta es Irene, es la persona mas importante para mi- le tomo el brazo para hacer hincapié, yo me puse colorada- Irene este es mi guardaespaldas, se llama Nelu pero le puedes llamar Lon.
         Marc se puso la capucha y  unas gafas, me dio un rápido beso y salió hacia el griterío, junto a Lon y un sequito de seguridad del aeropuerto. Esperamos unos tensos minutos, Dani me saco al pasillo, se colocó delante de mí, yo me agarré a su chaqueta y me escondí tras su espalda.
         Dani me metió en un taxi hacia los estudios, me encantaba la ciudad, le comente  todo lo que sabía de la ciudad, le prometí que algún día la visitaríamos juntos. La llegada a los platos fue bastante fácil, una guapísima azafata nos esperaba en la puerta. Nos coloco unos carnets plastificados a cada uno y nos acompañó  a la sala de maquillaje, Marc estaba allí a sus anchas, las chicas revoloteaban a su alrededor, todos estaban muy inquietos. Dani se coloco tras de mí, se convirtió en mi sombra.
-¿Has llegado bien?-me preguntaba a mí, pero miraba la cara de Dani buscando una confirmación.
-Veo que estas muy bien instalado- celos y mas celos- lo siento, soy una tonta.
-Me encanta cuando te pones así-me guiño el ojo.
         La simpática azafata vino a rescatarme de hacer el ridículo, nos ofreció un café, lo acepte encantada tenía que escapar de aquella habitación llena de electricidad sexual.
-Irene, el no tiene la culpa.
-Ya lo se pero….- no podía soportarlo.
         Marc salió, guapísimo como siempre, pero cuando se paró ante mi no pude dejarlo escapar tan fácilmente. Hice el paripé de arreglarle la ropa, para poder tocarlo.
-Ya estas listo.
-Ya ajustaremos cuentas esta noche-me miraba realmente incomodo- voy a necesitar unos minutos… para calmarme.
         Lo había excitado, estaba encorvado y echando fuego por los ojos. Se volvió y con paso decidido se aparto de mí. Una llamarada de deseo me atravesó, no pensaba ni por un minuto que tuviese tanto poder sobre él. Desde luego el si lo ejercía sobre mi, pero la promesa de esta noche, sería una dulce espera.
         Entre cables y cámaras pude ver la entrevista, Marc fue fiel a nuestra estrategia, se metió al público en el bolsillo. Todo estaba saliendo bastante bien.
-¿Señorita, puedo hacerle algunas preguntas?
         Momento de pánico, me volví muy lentamente hacía mi interlocutor, era aún peor de lo que esperaba, era de un programa de televisión muy correoso y sensacionalista.
-No tengo nada que decir-intente darme la vuelta para evitarle, me tomo del brazo.
-Un momento…
-Las manos quietas- Dani ya estaba sobre él.
-No pasa nada Dani-no necesitaba un incidente- ¿Qué es lo que quiere saber?
-¿Cuánto tiempo se va a quedar Marc Lewis en España?-me miraba muy sagaz.
-Esta noche estaremos en Londres.
-¿Quién es usted?- le había salido cuernos y cola de repente, era un demonio. Me agarre al brazo de Dani, buscando apoyo.
-Trabajamos para él, soy su asistente.
-Eso no es…-Dani le miró como si fuese a destrozarlo- si claro, gracias. Señorita.
         No le había engañado ni por un minuto, agarre a Dani con más fuerza. El me acaricio el pelo, hizo ademán de dejarme para ir tras él, yo se lo impedí.
-Necesito beber algo fuerte.
-Yo también-Dani estaba colorado del esfuerzo por detenerse y yo blanca del susto.
         Nos metimos en el camerino de Marc, allí había un buen surtido de comida y bebida. Me preparo una copa y nos la bebimos en dos segundos, a la tercera ya estaba borracha. Así nos encontró, bebiendo y riendo.
-¿Es esto una fiesta privada?-Marc le indico a Dani que saliese con un gesto de la cabeza- ¿Me puedo unir?- se volvió para ponerse una copa. Se sentó junto a mi, desparramándose sobre la silla.
-¿Cómo te ha ido?
-Gracias a ti, es la primera vez que he disfrutado de una entrevista- me cogió la mano.
-¿No se que decir, es mi trabajo?- por un momento hasta yo me lo creí.
-¿Qué significa todo esto?- estaba extrañado, de mi estado de embriaguez.
-Me asuste, cuando un periodista me hizo unas preguntas, vinimos a escondernos aquí- estaba avergonzada- creo que me han descubierto.
-No creó, además eso es fácil de arreglar-Me acarició la cara- venga vámonos, tenemos una cita con mis padres… y tú un castigo que cumplir.
         El color rojo iba a ser mi color, sentía  como el calor  se apoderaba de mis mejillas. No se podía ser mas transparente, era realmente un fastidio.
         La casa de Marc estaba a las afueras, su familia nos esperaba en la entrada de la casa. Besos  y abrazos para los dos, me sentí como en casa de los suegros, él tenía mi mano bien sujeta para no dejarme escapar.
         La mesa estaba preciosa,  me daba miedo manchar algo. Nos pusieron la comida en la mesa, platos típicos ingleses, eche de menos la comida de mi madre. Marc  no paraba de hablar de sus vacaciones en mi casa, de lo bien que se lo había pasado, lo estupendo que era todo. Todos estaban muy atentos a sus palabras, pronto sus hermanas se apuntaron a hacer una visita. Involuntariamente estreche la mano de Marc, mi casa era muy pequeña para tanta gente, y a decir verdad muy vulgar.
-Iremos cuando tengamos nuestra propia casa allí – todos quedaron encantados- ¿Te parece bien?-lo dijo muy bajito solo para mis oídos, no pude responder.
         El siempre hablaba de cosas permanentes, para los dos. Yo no podía  tener fe en nada, había amado antes, no con tanta intensidad pero bastante. Muy confiada me entregue sin reservas a ese amor, incluso compramos un piso para los dos, en la ciudad donde el trabajaba. Pero cuando mas confiada estaba, dejo de llamarme, no quería hablar conmigo de un día para otro. Cuando fui al piso que debía ser nuestro hogar, me lleve una terrible sorpresa. Una chica bastante vulgar y estrafalaria, estaba en mi piso, usando mi bata, la que yo aun no había estrenado.
         Se había enamorado por Internet de aquella horripilante mujer, lo sentía mucho pero la vida era así. Intente hablar con sus padres, pero fue inútil, ellos solo querían la felicidad para su hijo. Me quede derrotada, había pasado todos los domingos en aquella casa, junto a su familia, ahora no significaba nada para ninguno de ellos.
         Sabía que nada era para siempre, las buenas intenciones solo son eso buenas intenciones. Claro que quería que Marc tuviese una casa cerca de mí, pero si todo acababa, no podría refugiarme en mi pueblo, siempre habría algo que me lo recordaría. Bueno, para ser sinceros, todo ya me recordaría a él, estaba realmente perdida.
         Llegar al pequeño apartamento fue un respiro, los grandullones se marchaban al hotel, donde se suponía que estaba él. No quería albergar ese sentimiento, pero casi me sentía en casa.
         Una mujer menuda y morena nos abrió la puerta, era realmente una sorpresa. Me calló bien desde el primer momento, era familia de Lon, Crina se ocuparía de nuestro apartamento, mientras estábamos fuera. Nos había preparado la cena.
-Muchas gracias Crina, todo parece buenísimo.
-De nada, señora.
-No,  yo solo soy Irene.
-Vale, tus cosas están guardadas en el armario.
         ¿Mis cosas?, mi querida maleta roja estaba en la entrada, yo no tenía nada allí. Marc me indico que fuese a ver, todo estaba inmaculado, realmente limpio pero faltaban muchas cosas. Junto al armario estaba el juego de maletas color rosa, el corazón empezó a martillear, cuando abrí las puertas, todos mis regalos estaban allí. Los acaricie con adoración, ahora si que podía usar un par de cosas, solo por dar imagen, claro. Desde luego era toda una cínica.
-¿Se ha marchado ya Crina?- Marc estaba enfrascado con unos papeles-¿Qué haces?
-Esto es para ti- me entrego un elegante maletín negro- Creo que Malcom se ha tomado esto demasiado en serio. Pero me encanta que me ayudes con todo esto.
         La boca se me quedó seca, me entregaba las joyas de la corona, su agenda personal. Tenía que hacerlo muy bien, no era un simple florero. Me abalance sobre lo papeles con ansia, despertarnos a las cinco, ¡que sueño!, vuelo directo da Ámsterdam. Allí tenía varias citas, dos días en la ciudad, ¿podría visitar la ciudad?, bien  y luego…
- Deja eso vamos a cenar, después tengo otro trabajito para ti…
-¿Tienes mucha hambre?- no me dio  a decir nada mas, me llevo embarazos a nuestra habitación.



        
        

        


        




1 comentario:

  1. Afuvdhbxrjbf otro capitulo genial. En serio Irene, eres la mejor. Estoy deseando leer el siguiente! Besos

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