jueves, 25 de octubre de 2012

Un beso en Londres Capitulo 20


Capitulo20



         Tenía mi ropa desordenada encima de mi cama, en menos de media hora estaría otra vez volando, esta vez nuestro destino era Francia, no tenía ni idea de lo que iba a echar en las estridentes maletas rosas. Me daba vergüenza tan solo mirarlas, pero en el fondo me gustaban mucho.
         Marc me esperaba pacientemente tomando un té en la cocina, me abandono cuando estuvo bien claro que estaba de los nervios. Mi ropa para el viaje, esta vez era importante, iba a estar acompañándolo constantemente. Me puse un vaquero, una camiseta y una chaqueta rosa de pata de gallo, de Dior, era lo más caro que me había puesto en mi vida, parecía de mejor familia.
         El coche llegó a su hora, Marc no me dejo recoger nada, teníamos a una persona que se iba a encargar de eso. Me senté muy envarada en mi asiento, esta vez íbamos con todo el equipo, además de los guardaespaldas nos acompañaban, Eric “el lentejas” en mi cabeza lo bautice enseguida, tenía toda la cara llena de unas enormes pecas y la adorable Rachel una guapa y simpática pelirroja, era mas tímida que yo. 
         El silencio en el coche era generalizado, todos estábamos muertos de sueño, intente estarme muy quieta en mi asiento pero Marc me pasó el brazo sobre los hombros, acercándome más a él. Intente separarme pero me fue imposible.
-Estate quietecita, amor- el Lentejas y Rachel me miraban aburridos, ¿esto les parecía normal?
-¿lo saben?- le susurre en el oído.
-Si ya están informados- me beso bajo la oreja- no te asustes por nada, Dani estará siempre contigo.
         Intente no pensar en nada, pero con Marc tan cerca era casi imposible. Empezaron a hablar de la agenda de trabajo, su conversación monota me adormiló. Desde luego todo era una experiencia, tenía la posibilidad de viajar y conocer casi toda Europa.
-¿Podremos visitar la ciudad?
-Si, lo intentaremos- un músculo se crispo en su mandíbula- si yo no puedo, siempre puedes ir con Dani.
         Me gustaba estar con Dani, pero estar con él era lo que realmente me hacía feliz. Le apreté la mano, no pude evitar un suspiró al susurrar.
-Prefiero estar contigo.
         Marc se apoderó de mi boca sin reservas, éramos como dos antorchas juntas. Nuestros acompañantes en el viaje de pronto cobraron vida, empezaron a hablar en voz alta, como para disimular nuestro beso.
         Me quedé satisfecha rodeada por su brazo, no quería pensar en nada. La ciudad comenzaba a despertar a nuestro alrededor, en las inmediaciones del aeropuerto las fans nos esperaban ¿cómo se habían enterado de que íbamos a salir?
         No pude evitar que me sudaran las manos, esto no iba a salir bien. Creo que me puse muy colorada, y mi respiración se acelero.
-No pasa nada, será solo un momento-Marc me miraba también aterrorizado.
         Dani tomo mi mano para darme fuerzas, Rachel saco unas credenciales y nos la puso a todos, me miro directamente a los ojos, también quería darme fuerzas.
-Gracias.
         Hicieron dos frentes, primero las chicas con Dani y después Marc con los demás, yo no podía de dejar de mirar hacia atrás. Pero Rachel me tenía muy bien agarrada y con Dani a mis espaldas solo podía avanzar. Presentamos rápidamente los pasaportes, entramos en tropel en  el avión.
         Prueba superada, esta era la primera de muchas otras, estaba bien claro, por el grito ensordecedor de sus seguidoras. Me arrellane en mi asiento junto a Rachel, era el mejor momento para conocernos, no quería parecer una lapa, todo el día pegada a Marc, aunque en el fondo eso era lo que me apetecía hacer.
         Tuvimos una charla bastante amigable, era una chica de carrera, había ido a la universidad, era precisamente su puesto el que yo ocupaba. Claro que yo lo hacía de mentirijillas, no parecía que me guardara rencor. Pronto empezamos a hablar de trapitos y tiendas, nos hicimos amigas al momento. El lentejas era otro cantar, tan estirado y tiquismiquis, este si que me miraba como si fuese una persona totalmente desechable.
         El vuelo fue bastante bien, a nuestra llegada otra vez la misma experiencia, me dolían los oídos. Otro coche familiar nos esperaba,  todos juntitos otra vez. Marc me abrazo en cuanto entro, los cristales tintados nos daban total intimidad.
         Esta vez en el hotel no hubo habitación separada para nosotros él no quería separarse de mi ni un minuto. Estaba encantada, pero a la vez me estaba  comiendo el coco.
-Esto no me parece que sea guardar demasiado las apariencias.
-Ya lo se soy un paranoico, pero quiero tenerte cerca-se paso la mano por los cabellos, señal inequívoca de que estaba inquieto.
-Nos van a descubrir en seguida y yo…
-La fama viene conmigo en el lote, no lo puedo evitar-muy agobiado- tengo que descansar de tanto grito.
-Anda ven aquí que te consuele- no me podía controlar.
-Malcom nos espera abajo y…
         No le deje terminar la frase, le lance la preciosa chaqueta rosa a la cara, se abalanzó sobre mi, me hundió en la cama. Risas y más risas, luchamos con la ropa.
-Tengo que usar mas vestidos- estaba fastidiada con el maldito pantalón.
-Por el bien de mis nervios no lo hagas- paso con total intención sus manos sobre mis piernas.

         La vieja amargada nos esperaba en el vestíbulo, luche con Marc para que me soltara la mano. Teníamos que comportarnos en público, tire de mi chaquetilla intentando que no se notara la arruga de la solapa.
-¿Querida, como fue el viaje?- su mirada me traspaso, era como Cruela Devil.
         Después de ser presentadas, de la conversación de rigor, fui totalmente olvidad, nos dirigimos a los coches que nos esperaban.
-¿Marc de verdad crees que esto es necesario?-Malcom no estaba muy contenta con las minivan que nos esperaban.
-Donde este yo, estará ella- No pude evitar esconderme un poco tras Rachel.
         Dentro quedó bien claro que es lo que pensaba de mí, tomo mi lugar al lado de Marc. Desde luego que era una mujer totalmente retorcida, hice nota mental de que en esta ocasión Marc no puso ninguna pega. Me quede relegada al final, con Rachel y Dani.
         Otra vez gritos a la entrada, esta vez fuimos detrás de la comitiva. Se lo llevaron al camerino y ahí lo perdí de vista, me quede con Dani sin saber que hacer.
-¿Qué pronto empiezo a estorbar?
-Esto es cosa de Malcom.
-Pues deberíamos enterarnos de cuanto tiempo van a tardar-puse cara de conspiradora- Te invito a un croissant.
         Dani se fue encantado a buscar al Lentejas, volvió con Rachel dispuesto a salir con las dos. Teníamos unas tres horas para andar por la ciudad.
         Nos metimos en el primer café antiguo que encontramos, nos pusimos morados. Pedí para llevar suficiente para todos, quería que Marc lo probase.
Cuando regresemos, casi habían terminado, esta vez estaban haciendo una sesión fotográfica,  se me hacia la boca agua, Marc estaba guapísimo.
         Me puse verde de envidia cuando vi a las modelos que le acompañaban, las agarraba con demasiadas ganas,  con la misma cara que me ponía a mí. Eso es lo que peor llevaba, desde luego sabía fingir muy bien.
-¿Quizás Ronda para esta noche, que te parece?- Malcom estaba con el lentejas conspirando-¿Querida ya habéis vuelto?
         Me miro y luego miro a una escultural modelo, moreno alta y muy delgada. Estaba claro lo que esa arpía pensaba de mí. No era nada adecuada para él.
         Marc estuvo un rato achuchando y abrazando a la tal Ronda, la boca del estomago se me cerro,  todo lo que había desayunado empezó a dar vueltas. Dani se acerco rápidamente, Rachel también se estaba poniendo verde.
-Esa es una víbora, cualquier día se envenena con su propia saliva.
         Intente tranquilizarme pensar que solo era trabajo, pero la figura amarga de Malcom siempre estaba allí. Se acerco a ellos, hablaron un buen rato, Marc me miro azorado, estaba claro esa noche tenía un cita y no era conmigo.
         Después de mil explicaciones por parte de mi amor, quedo claro que era su trabajo y era algo que tenía que hacer, debía consolarme con el hecho de que yo iba a estar presente en todo momento.
         Fuimos a comer todos juntos a la terraza de un restaurante precioso, los fotógrafos se volvieron locos. Marc y yo estábamos estratégicamente separados.
         La noche llego demasiado pronto, Malcom vino a recogerlo para ir a buscar a la maravillosa Ronda. Yo me quede buscando el vestido perfecto no tenía nada que me gustara, estaba ya apunto de llorar, cuando alguien llamo a mi puerta.
-Mira lo que tengo aquí para ti.
         Rachel me había salvado, me traía un maravilloso vestido de raso rosa fucsia, era bastante corto, me quedaba estupendo con mi piel morena. Abrace a Rachel con ganas, este era un momento maravilloso para ponerme los fantásticos zapatos que Marc me había regalado.
         Realmente me sentía guapa vestida de esa manera. Llegamos pronto a la fiesta, Dani empezó a traerme copas, quería animarme.  Casi todo el mundo hablaba en Ingles así que no hubo mucho problema.
         Rachel me trajo al chico mas guapo de la fiesta, era tan alto como Marc pero su cabello era moreno, sus ojos negros eran preciosos.
-Irene, te presento a  Carlos un compatriota tuyo.
-Encantada, ¿Qué te trae por aquí?
-Soy el nuevo mister España, me han traído como florero- me guiño un ojo- y tu a que te dedicas.
-Soy… la ayudante personal de Marc Lewis.
-Eso es fantástico, ¿crees que podré conocerlo?
-Claro que si – mire a mi alrededor buscándole, pero no le encontré-quizás mas tarde.
- ¿Qué tal lo llevas?- tapó toda mi visión del salón- ¿está bien trabajar con una estrella de cine.
- Bueno tiene sus días, pero Marc es fantástico. He tenido suerte.
- Yo creo que la suerte la tiene él, eres encantadora- me puse colorada como un tomate.
- Me has dejado totalmente cortada-mi manía de tocar a la gente de nuevo, apoye mi mano en su brazo.
-¿Quieres que nos veamos luego?- me susurró al oído muy sugerente.
-Ella ya tiene un compromiso, ¿verdad cariño?
         ¡Tierra trágame! Marc estaba a mi espalda, por su tono de voz no estaba muy complacido, se acerco mas aún.
-Si tengo trabajo, gracias.
-¿Quizás otro día?-dijo esperanzado.
         Hice las presentaciones pertinentes, Carlos tenía un Ingles aceptable, alabo el trabajo de Marc. Creo que a Carlos le quedó bien claro lo que pensaba Marc sobre nosotros, puso su mano en mi cintura posesivamente.
-Su asistente es muy guapa- otra vez colorada.
-¿Me parece que se confunde?
-¿No es su asistente?
-No, ella es mi novia- me atrajo mas hacia él.
-Oh, lo siento creo que ha habido un mal entendido, creo que ella me dijo que trabajaba para usted.
- Eso es lo que dice a todos, se avergüenza de mi- ahora me miraba fijamente.
-¿Cómo puedes decir eso?
-¿Qué si no? Aun sigues con esta farsa.
         Carlos se fue incomodo y nos dejo discutiendo, yo miraba a Marc como si estuviese loco, ¿a que venía todo esto?
- No soporto que no sepan que eres mía.
-Yo si que tengo que soportar cosas, tienes las manos muy largas- le palmee la mano que tenía en mi cintura.
-Solo las llenas tú.
-¡Ja!
-¿No me crees?- me abrazó fuertemente.
-¡Nos están mirando!.
-¡Que miren¡- se le veía a la legua que tenía intención de besarme.
         Con un movimiento rápido lo aparte de mí, no estaba dispuesta a dar el espectáculo. Me miró furioso, aún no sabía como manejarle, se puso rígido, me miró furioso y me dejo sola.
         Me sentí muy mal por haberle rechazado, se me saltaron las lágrimas. Por nada del mundo quería importunarle. Dani no estaba muy lejos, me tenía vigilada, necesitaba hablar con Marc, pedirle perdón, se me olvidaba que el sentía los mismos celos que yo.
         Lo busque por la sala, lo encontré rodeado de chicas encantadas de conocerle, riendo y disfrutando. El alma se me cayó a los pies, desde luego se me pasaron las ganas de disculparme. Ronda la maravillosa le estaba diciendo algo al oído, el reía como un idiota.
-Ya es la hora de marcharnos, señor-le golpee en el hombro.
-Ve tú delante yo iré cuando pueda.
         Un dolor insoportable me traspasó el pecho, Marc nunca me había ignorado. Sabía que esto podía ocurrir, que era lo que siempre había esperado. Pero la rabia me lo hizo ver todo rojo, con un fuerte impulso le dí una sonora colleja en su preciosa nuca.
-¡Auch!- se toco la zona dolorida.
-Señor, venga cuando guste- me fui satisfecha al ver su cara de incredulidad.



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