miércoles, 27 de junio de 2012

Un beso en Londres capitulo 6


Capitulo 6


         Esa tarde tenía mucha prisa,  las calles estaban atestadas de gente, tenía que esquivarlos. Me estaban esperando para salir a cenar, me apresure para que me diera tiempo a cruzar la calle.
Fui parada en seco por un chico alto, vestido totalmente de negro con una capucha que le tapaba la cabeza y parte de la cara. Le miré indignada, pero le reconocí en un segundo. Las luces de un anuncio luminoso, me dejo ver una pequeña porción de su cara.
-Marc…-me asalto un jadeo incontrolado.
-Te estaba buscando-  parecía enfadado.
         Me cogió del brazo avanzamos varias calles, hasta meternos en una  alejada del bullicioso centro. Fuimos a una cafetería pequeña y oscura. No podía dejar que lo reconociesen, mirábamos a los lados furtivamente.
         Mirarle se me hacia imposible, la enfadada debía ser yo, pero en cambio me sentía como pillada en alguna falta. Una situación muy incomoda para ambos.
-¿Dónde estabas? He estado en tu casa mil veces- Me miro a la cara crispado- ¿Estas con alguien?
-Yo?…  por supuesto que no. Mi primo regresó, ya sabes, es  el dueño del piso donde vivía. Por eso he tenido que irme a vivir con Charly, mientras busco piso.
-¿Cuándo pensabas decírmelo?- Estaba enfadado de verdad. Una bilis caliente me subió por la garganta.
-No pensé que te importara- intente parecer muy tranquila.
-¿Qué no me importa?- Creo que eso le saco de sus casillas- Llevo dos semanas intentado localizarte. Cuando envié a mis hermanas a tu trabajo y me dijeron que te habías despedido…-desvió la mirada- tome el primer vuelo- me miro con mucha intensidad-llevo dos días buscándote y nadie sabía decirme donde diablos estabas.
-Yo…pensé que estabas muy ocupado…-Estaba alucinada, el corazón tronaba en mis oídos.
-¡Si, muy ocupado!- bajo el tono- pero me gusta saber donde esta mi “NOVIA”.
         Sus palabras resonaban en mi cabeza, no es posible. Yo solo era el polvo oportuno, nada en su vida perfecta. Las imágenes de fiestas fastuosas donde se codeaba con las más guapas del mundo, las miles de fans, me sentí minúscula y desechable. Eso no era verdad, yo no pintaba nada en su vida.
-Creo que esto no nos lleva a ninguna parte- la voz se me quebró al final- todo esto es una gran equivocación.
-No, no me digas eso- me tomo las manos- tu eres lo que me mantiene cuerdo. Por ti soy capaz de sobrellevar toda esta locura en la que estoy inmerso.
-Seguir así no es bueno para ninguno de los dos, yo no pertenezco a tu mundo y tú ya no perteneces al mío.
-Recuerda que yo soy ese chico de la calle Mile, que tuvo un poco de suerte- me apretó las manos- solo pido que tengas un poco de paciencia pronto terminara todo esto, se darán cuenta de que todo fue una locura pasajera y se olvidaran de mí.
-Esto es demasiado duro para mí…
-¿Quieres que lo haga público?- algo brillo en sus ojos.
-Ya me imagino los titulares “La fea novia”- me reí de mi misma- creo que no es lo mas adecuado…yo...-tiro de mis manos hacia él.
-Yo te necesito, dime que debo hacer.
         Estaba realmente desesperado, no me lo podía creer, era yo la que tenía que estar suplicando por su amor.
         Yo y mis reacciones impulsivas. En un segundo estaba sentada a horcajadas sobre sus piernas, besándole profundamente. Le quería tanto, era yo la que realmente le necesitaba como el respirar. Por un momento olvidé que teníamos público, Marc tampoco era consciente y me estaba sacando la camiseta del pantalón. Lo paré desesperada, le mire a la cara histérica.
-Estoy como una cabra, reacciono sin pensar. Te metería en mil líos-Me beso en la mandíbula.
-Eso es lo que mas me gusta de ti-Me abrazo fuertemente-Intentémoslo, por favor.
         Un momento mágico y muy íntimo, estaba siendo visionado por unas veinte personas en el pequeño recinto. Estaba segura que lo metería en muchos líos si seguía con él.
         Baje como pude, las piernas me temblaban. La gente nos miraba,  intente recuperar la compostura, Marc no parecía darse cuenta de nada. Me senté muy rígida en mi silla, me acerco de un tirón a su lado.
-No me digas que no funciona, porque esta bien claro  que nosotros conectamos- su mano recorrió mi muslo con una caricia salvaje.
-Podríamos probar un tiempo- mi boca estaba seca- sin ataduras, viviremos nuestras vidas como siempre y cuando podamos nos veremos.
         Tenía que tener una salida, mi sentido de posesión era total respecto a él. Pero me habían engañado demasiadas veces, estaba preparada para  la decepción, de hecho la esperaba.
-Esto es lo último que esperaba oír de tus labios. Yo no estoy dispuesto a esa clase de relación.
-Yo no puedo vivir pendiente de una llamada – estaba claro que le guardaba rencor.
-Ya se que es mi culpa, pero yo también vivo pendiente de hacerte esa llamada-me esquivo la mirada- siempre con el temor de no ser contestada, porque hayas encontrado a un chico que pueda estar siempre contigo.
         No podía verle sufrir, levante su barbilla para mirarle directamente a los ojos. No podía entender el porque de tanta vacilación en él. Yo le daba la salida perfecta, cero complicaciones.
-Marc, yo me muero de celos cuando estas fuera, no lo puedo evitar- el dolor me cerraba la garganta.
-Eso es exactamente lo que me pasa a mí contigo.
         ¡Celos! Marc Lewis sentía celos por mí. Deje mi cuerpo relajarse en un baño de satisfacción. Ni en mis sueños más locos pensé que él albergara esos sentimientos hacia mí.
-Eso me resulta difícil de creer, con todas esas chicas que te persiguen constantemente.
-Pero la única que me interesa eres tú. ¿Por qué crees que he cruzado medio mundo?- se estaba empezando a impacientar de nuevo.
         Me sentí derrotada, ni por un momento creí una palabra, aunque por otro lado deseara hacerlo por encima de todas las cosas. Pero esos meses pasados en soledad, con el móvil como parte de mi cuerpo, habían sido los mas duros de mí vida.
         Por otro lado recordaba vividamente todas las noticias relacionadas con sus idas y venidas,  acompañado de bellas mujeres.
-Marc yo… quisiera…-a pesar de todos mis sentimiento enfrentados le deseaba sobremanera, ya me arrepentiría después. Mis manos se aferraron fuertemente al asiento de la silla, no quería moverme ni un centímetro, el calor me quemaba la cara, estaba congestionada.
-¿Qué quieres…?-Cuando me miró a la cara algo debió de ver,  porque él también se puso rojo y con los ojos encendidos-¡Marchémonos!
         Salimos de allí como alma que lleva el diablo, la noche ya había caído, las calles estaban iluminadas con las brillantes farolas, Marc me guiaba por  la ciudad, yo creía que me llevaba a su hotel. Pero me quede sorprendida cuando paro en un pequeño bloque de ladrillo rojo, cerca del museo.
         Era un edificio antiguo, subimos las escaleras hasta el segundo piso. Paro en una puerta verde, saco las llaves y la abrió.
-Bienvenida a casa- me hizo entrar sin mucha ceremonia.
         Era un piso calido, mucho más grande que mi antiguo apartamento, algunos muebles aún estaban con fundas de plástico, cajas de cartón se acumulaban en los rincones. Las paredes estaban desnudas, estaba claro que era su piso de Londres, pero que no lo habitaba habitualmente.
-¿Es esta tú casa?
-Si, la compre hace unos meses, cuando me marche la última vez.
         No debía hacerme ilusiones, un cosquilleo de placer me recorrió el cuello. Por un momento pensé que quería decir que la había comprado para estar cerca de mí. Pero sabía que ésta era su ciudad y que lo más normal es que quisiera tener una residencia permanente.
-Algunos muebles me los ha mandado mi madre, pero no te preocupes podrás amueblarla a tu gusto- me lo dijo de pasada, como si cualquier cosa.
-Pero…-creo que la sangre escapo de mi cuerpo.
-Esto iba a ser una sorpresa cuando volviera-  abarco la habitación con su manos-Yo si que voy enserio, eres tú la que no se quiere comprometer conmigo ¿Tan terrible soy?
         Las cosas iban demasiado deprisa para mi, yo la loca de los impulsos incontrolados, no estaba preparada.
-¿Estas seguro que no hay cámaras por aquí y esto no es una broma?
-Estoy cansado de que no me creas- Se le había acabado la paciencia, me dio la espalda.
         En un segundo estaba colgada de el rodeando su pecho con mis brazos, apoyando mi cara en su espalda.
-Lo siento Marc, esto es demasiado, hay que ir un poco mas despacio-me sorprendí a mi misma diciendo eso.
-¿Y eso me lo dices tú que me enciendes como la yesca en un segundo?-dio la vuelta sobre si mismo para enfrentarse a mí cara a cara-¿Qué debo hacer para mantenerte junto a mí?
-Respirar-un susurro sobre sus labios.
         Un hambre loca nos devoró a los dos,  no teníamos suficiente piel que tocar y saborear. Me tomo en brazos y me llevo a su habitación. Me tiro sobre las sabanas desordenadas de su cama.
-¿Por donde íbamos?-su mirada ardiente me recorrió.
-Ven aquí que te refresque la memoria- le contesté mirándolo con picardía.
         Las ropas volaron por toda la habitación, me dolía el cuerpo de las ansias de sentirlo, le había echado muchísimo de menos. Oírle gemir de placer, por una caricia mía me llevaba a la locura. El provoco mil pequeñas muertes en mi misma, toque el cielo junto a él.





3 comentarios:

  1. Hola Rosario. Qué decir, me encanta lo que llevo leído. Eres una escritora excepcional y espero que te vaya muy bien con tu libro y yo no sea la única suscriptora de la página.
    Yo... Bueno, soy un intento de escritora, aunque lo llevo más como un hobbie; y al ver a gente como tu que publicaba sus trabajillos por internet me atreví a publicar lo poco que llevo de una, llamémosle, novela que empecé a escribir encontrándome en temporada de exámenes para selectividad. Me encantaría que te pasaras por mi blog y la leyeras porque me interesa mucho la opinión de la gente para continuarla o abandonarla en el baúl de los sueños no cumplidos jejeje Tranquila que por mi parte te haré publicidad entre compañeros lectores y a ver si ambas tenemos suerte con esto.
    Un beso y encantada.
    Anna MX

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  2. Anna Mx tu siempre seras mi seguidora favorita por ser la primera y espero que no la ultima, jajajaja. Se de sobra lo difícil que es plasmar lo que uno se imagina en una pantalla en blanco. Gracias de corazón, en cuanto pueda me paso por tu blog.

    Besis,

    Charo

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