9
Me
levante del asiento molida, Marc no tenía mejor aspecto. Nos hacía falta una
buena ducha. Le atuse los cabellos los mejor que pude, y el hizo lo mismo
conmigo.
Esta
vez nos dejaron para el final, tuvimos que esperar una hora para poder bajar.
Me sorprendí cuando no nos llevaron a la terminal, fuimos a un hangar cercano
con una avioneta de juguete.
-Aún nos queda otro ratito.
Mi
cuerpo se negaba a creerlo, mas horas de avión ¡Noooo!, esta vez el interior
era minúsculo. Nos sentamos apretados,
cerré los ojos cuando despegamos, Marc tomo mi mano fuertemente.
No
tuve fuerzas para hablar y él tampoco. Realmente estábamos agotados, solo nuestras manos unidas me daban consuelo.
Este país era muy grande y había que recorrer grandes distancias.
Me
despertaba de golpe
Me
despertó el fuerte aterrizaje, estaba desorientada. Marc había cruzado su brazo
sobre mi cuerpo para evitarme algún impacto con el asiento delantero.
-Buenos los que sea-mi voz estaba ronca y
rasposa.
-Buenas tardes.
Me
alegré cuando pude poner mis pies en el suelo. Cuando Dani se acerco con un
flamante coche negro a buscarnos, no puede evitar darle dos sonoros besos en
cada mejilla, el me llevaría a una cama.
Nos
dejamos caer en los asientos como dos sacos de patatas, estaba muy mareada, me
apetecía tomar una cola bien fría. Dani y Marc durante el trayecto estuvieron
hablando del viaje y de los planes de rodaje del día siguiente. Su voz me
adormilaba.
Llegue
como muerta a la habitación, me fui quitando la ropa según iba acercándome a la
cama, creo que el ultimo metro lo hice a cuatro patas. El cansancio pudo con mi
dignidad.
Marc
me dio un beso en la frente y me dijo que tenía una reunión con el director.
Intente meterlo conmigo en la cama, pero no tenía fuerzas. Apago la luz y se
marcho.
El
día llego demasiado pronto, pero me sentí de nuevo llena de energía, me
desinfle un poco al darme cuenta de que había dormido sola. No tenía ni idea de donde estaba Marc.
Me
metí en la ducha, mis maletas estaban al lado de la puerta. Cuando salí, me
volví a sentir persona de nuevo. Sonó el teléfono, al descolgar alguien
desconocido comenzó a hablar sin descanso. Sabía que era Ingles pero no
entendía nada.
-Lo siento no entiendo.
-… Desayuno…- lo único que logre entender.
-Si claro.
Me
senté a esperar lo que fuese que me fueran a traer, a los diez minutos me
trajeron una bandeja con té y tostadas. La dejaron en una pequeña mesa junto a
la ventana. Estaba hambrienta.
El
paisaje dejaba mucho que desear, no había nada interesante que ver, solo habían casas pequeñas, parecía un pueblo
muy tranquilo. Brillaba el sol.
Me
asustó la llamada a la puerta, Dani
ocupo toda mi visión, desde luego era como un armario . Me miraba divertido.
-¿Qué quieres hacer hoy?
-¿Dónde esta Marc?
-Creía que me sorprenderías-quería picarme.
-Ya ves, soy muy previsible.
Recorrimos
las calles despacio, quería verlo todo. El rodaje estaba un poco alejado pero
en media hora llegamos sin problemas. Dani me coloco una tarjeta en el pecho de
visitante. Y nos metimos en el set de rodaje.
Estaba
tan nerviosa que no me podía quedar quieta,
Dani me sujetaba junto a él por los hombros. Tenía que hablar con Marc,
desde luego su guardaespaldas no me tenía mucha confianza.
Pasamos
dos o tres controles, él seguía sin
soltarme, supe donde estaba Marc trabajando al ver el tumulto de fans con las
mismas tarjetas que yo. Todas en un silencio sepulcral, si no las echaban.
La
escena se estaba grabando a unos diez metros, no se veía muy bien lo que
estaban haciendo, les rodeaban muchísimas personas, cámaras y pantallas. Me
sorprendía que se pudiesen mover.
Me
quede mirándole fascinada, estaba muy serio, no me cuadraba nada. Marc siempre
sonreía y bromeaba. Pero este era su trabajo. Cuando terminaron la escena, las
chicas cobraron vida. Todas dando saltos y gritos para llamar la atención de
los actores.
Marc
se paro justo delante de mi, Dani cubría mis espaldas. Vi duda en sus ojos.
-Si te doy un beso ¿todas querrán uno?
-Creo que sí- le ofrecí la mano.
Me
la estrecho con fuerza y con la cabeza le indico a Dani algo. Este me saco del
tumulto, su sola presencia imponía. Me llevo hasta una rulote blanca y con una
gran franja azul, abrió la puerta y me indico que entrará.
No
me moví del centro de la habitación, todo estaba limpio e inmaculado. Me dio
miedo desordenar algo, miraba con recelo el sofá de vivos colores, todos los
cojines perfectamente alineados. Aun
no me había movido ni un centímetro
cuando Marc irrumpió en la habitación.
-¿Qué tal has dormido?- me abrazó
tiernamente.
-Sola-no pude evitar hacer un mohín.
-No te enfades, esto es un caos, ayer
terminamos la reunión tardísimo y hoy hemos empezado al alba.
Nos
dejamos caer en el sofá, me sentí rastrera y egoísta. El no había descansado
como yo, toda la noche.
-Te doy un masaje-le mire muy picara.
-Ummm..., eso sería estupendo, pero solo
tengo cinco minutos.
Estaba
realmente agotado, bajo de todo el maquillaje podía ver las ojeras de
cansancio. Me subí a horcajadas sobre él, para darle un masaje en las sienes.
-Eso también me encanta….
Pero
su mente estaba pensando en otra cosa, empezó a recorrer mi cintura con sus
manos, apretando y masajeando. Tenía muchas ganas de besarle, pero me daba
miedo estropearle el maquillaje.
-¿Dónde esta mi beso?
-¿Estas seguro?- me ruborice.
Abrió
los ojos como platos, al principio tenía cara de confusión pero luego comenzó a
reírse.
-¡Qué vergüenza! No me acordaba de esto-
paso su mano sobre sus labios.
-Estas muy guapo- le pase mi dedo sobre los
labios, estaban suaves por el carmín.
Me
apoderé de su boca, le había echado muchísimo de menos, durante todo el día. Me
obligue a no tocarle el pelo, las chicas de maquillaje me iban a matar. Me
agarre al sofá, necesitaba ese apoyo
para ejercer presión sobre sus labios. Marc
cogió mis manos y se las puso en el cabello, un gemido de placer se perdió entre nuestras
bocas.
Unos
golpes fuertes en la puerta nos hicieron volver a la realidad, Marc tenía que
volver al trabajo. Sus pupilas estaban dilatadas, respirábamos con
dificultad. Se levanto conmigo
encima y en dos pasos estaba ante la
puerta.
-Esto lo terminaremos esta noche- Seguía
besándome sin parar
-Aja-no podía dejarle marchar.
Otra
vez golpes en la puerta, deje que mi cuerpo resbalara por su cuerpo, Marc puso
sus manos en mi trasero.
-Este va a ser un día muy largo.
Cuando
él se fue Dani vino a buscarme, volvimos al pueblo. Fuimos a almorzar una
hamburguesa, me quede perpleja al ver el tamaño, era enorme. Pero aun me
sorprendió mas ver el tamaño de la hamburguesa que se iba a meter entre pecho y
espalda Dani.
Al
final acabamos haciendo un concurso de mordiscos, media hamburguesa termino en el suelo, no
pude evitar la risa. Al terminar la
comida me sentí súper pesada, recorrimos la calle principal de arriba a bajo.
-Eres un tío muy genial pero… ¿no tenías que acompañar a Marc?
-Es mi día libre y no tenía nada mejor que
hacer- le mire con admiración le agarre fuerte del brazo.
-¡Vamos, te invito a un helado!
No
me pareció tan buena idea, cuando me senté ante la copa de helado mas grande
que había visto en mi vida y con dos guindas en la cima.
-¿Quieres competir Irene?
-¡Nooo!
La
tarde paso de lo mas agradable, hablamos de su trabajo y de lo divos que eran
algunos personajes. Enseguida empezamos a
competir con quien había tenido el peor trabajo. Dani ganó.
Al
llegar al hotel enseguida abrí mi portátil para hablar con mi madre, sabía que
había ido a Estados Unidos pero creía que era con una amiga a trabajar una
temporada. La suerte para mí es que ella pensaba que America estaba un poco más
allá de Gibraltar. No tenía ni idea de que yo estaba a miles de kilómetros.
Tuve
que dejarle un mensaje, mi prima Mercedes no estaba conectada tenía que preguntar a Marc la diferencia horaria,
estaba echa un lío.
Aproveche para mandarle otro a Charly, solo
sabía que estaba en Indiana en un pueblecito llamado French Lick, era muy
pequeño y muy americano. Como explicar la similitud, de pronto tuve una idea,
le hice la comparación con la película “Los chicos del maíz”.
El
pensaba que aquella película era todo un clásico y yo que desde luego que
dejaba mucho que desear, prefería las películas de zombies. Le conté todo lo
que había visto en set, pero lo adorne todo un poco, desde luego aquel mundo
del cine había perdido para mi un poco de lustre. Tanta gente tan apiñada con
tantos cables y aparatitos.
Cuando
cerré el ordenador me di cuenta de que no tenía nada mejor que hacer, no me gustaba estar ociosa, tampoco sabía
cuanto iba a tardar Marc en volver. No
me atrevía a bajar a buscar un libro, aun no sabía muy bien ingles y me costaba
mucho entender muchas cosas, aunque hablarlo cada día se me daba mejor.
El
sonido de la tele me amodorraba, pero no me podía concentrar en ver nada.
Estaba pendiente de la caída del sol, cuando todo se quedo a oscuras solo
iluminado por las imágenes del televisor, todos mis temores volvieron a
carcomerme.
¿Estaba
haciendo lo correcto? ¿Qué hacia yo tan lejos de casa? ¿Por qué Marc estaba tan
bueno? Le seguía como un perro faldero sin nada mejor que hacer. Esto no era
nada propio de mí.
Había
pasado ya de alguna forma por todo esto y me había prometido a mi misma no
volverlo hacer. Esperar de alguna manera encajar en la vida del otro, en algún
momento.
Desde
luego lo que sentía ahora no era comparable con nada, pero aun escocía en mi corazón el rechazo de
mi antiguo novio. El también en su momento me pareció el mejor del mundo y solo
veía por sus ojos. Se marcho a trabajar fuera y al principio todo eran llamadas
y visitas. Pero su atención se fue espaciando hasta no quedar nada.
En
ese momento decidí no esperar a nadie y vivir la vida, mi vida en el momento. Y
ahora me descubría a mi misma sufriendo y sola en una habitación de hotel, en
Indiana, yo no tenía ni idea donde estaba eso.
Pero
ansiaba volver a ver a Marc, su cara, su risa y el movimiento de sus manos
mientras hablaba. Sabía que la culpa de alguna manera la tenía yo, en el set
había visto algunas de las parejas de los actores y actrices, muy contentas
hablando entre ellas de lo más animadas.
Pero
no me veía capaz de tomar aún ese paso, no estaba segura de nada. ¿Y si nuestro
amor era solo un capricho? Si nadie lo sabía sería menos doloroso volver a mi
vida anterior.
hola! Bonita historia, engancha de verdad =)
ResponderEliminarAl igual que tú, yo escribo historias en mi blog, aunque se trata más bien de relatos. Si te apetece echarle un vistazo, pasate por:
locasimaginaciones.blogspot.com
Ten por seguro que seguiré leyendo tu historia ;)
Hola Dulce, gracias y ten seguro que me pasare. Un saludito.
ResponderEliminar