viernes, 20 de julio de 2012

Un beso en Londres Capitulo 9


                                    9


         Me levante del asiento molida, Marc no tenía mejor aspecto. Nos hacía falta una buena ducha. Le atuse los cabellos los mejor que pude, y el hizo lo mismo conmigo.
         Esta vez nos dejaron para el final, tuvimos que esperar una hora para poder bajar. Me sorprendí cuando no nos llevaron a la terminal, fuimos a un hangar cercano con una avioneta de juguete.
-Aún nos queda otro ratito.
         Mi cuerpo se negaba a creerlo, mas horas de avión ¡Noooo!, esta vez el interior era minúsculo.  Nos sentamos apretados, cerré los ojos cuando despegamos, Marc tomo mi mano fuertemente.
         No tuve fuerzas para hablar y él tampoco. Realmente estábamos agotados,  solo nuestras manos unidas me daban consuelo. Este país era muy grande y había que recorrer grandes distancias.
         Me despertaba de golpe
         Me despertó el fuerte aterrizaje, estaba desorientada. Marc había cruzado su brazo sobre mi cuerpo para evitarme algún impacto con el asiento delantero.
-Buenos los que sea-mi voz estaba ronca y rasposa.
-Buenas tardes.
         Me alegré cuando pude poner mis pies en el suelo. Cuando Dani se acerco con un flamante coche negro a buscarnos, no puede evitar darle dos sonoros besos en cada mejilla, el me llevaría a una cama.
         Nos dejamos caer en los asientos como dos sacos de patatas, estaba muy mareada, me apetecía tomar una cola bien fría. Dani y Marc durante el trayecto estuvieron hablando del viaje y de los planes de rodaje del día siguiente. Su voz me adormilaba.
         Llegue como muerta a la habitación, me fui quitando la ropa según iba acercándome a la cama, creo que el ultimo metro lo hice a cuatro patas. El cansancio pudo con mi dignidad.
         Marc me dio un beso en la frente y me dijo que tenía una reunión con el director. Intente meterlo conmigo en la cama, pero no tenía fuerzas. Apago la luz y se marcho.
         El día llego demasiado pronto, pero me sentí de nuevo llena de energía, me desinfle un poco al darme cuenta de que había dormido sola.  No tenía ni idea de donde estaba Marc.
         Me metí en la ducha, mis maletas estaban al lado de la puerta. Cuando salí, me volví a sentir persona de nuevo. Sonó el teléfono, al descolgar alguien desconocido comenzó a hablar sin descanso. Sabía que era Ingles pero no entendía nada. 
-Lo siento no entiendo.
-… Desayuno…- lo único que logre entender.
-Si claro.
         Me senté a esperar lo que fuese que me fueran a traer, a los diez minutos me trajeron una bandeja con té y tostadas. La dejaron en una pequeña mesa junto a la ventana. Estaba hambrienta.
         El paisaje dejaba mucho que desear, no había nada interesante que ver,  solo habían casas pequeñas, parecía un pueblo muy tranquilo. Brillaba el sol.
         Me asustó la llamada a la puerta,  Dani ocupo toda mi visión, desde luego era como un armario . Me miraba divertido.
-¿Qué quieres hacer hoy?
-¿Dónde esta Marc?
-Creía que me sorprenderías-quería picarme.
-Ya ves, soy muy previsible.
         Recorrimos las calles despacio, quería verlo todo. El rodaje estaba un poco alejado pero en media hora llegamos sin problemas. Dani me coloco una tarjeta en el pecho de visitante. Y nos metimos en el set de rodaje.
         Estaba tan nerviosa que no me podía quedar quieta,  Dani me sujetaba junto a él por los hombros. Tenía que hablar con Marc, desde luego su guardaespaldas no me tenía mucha confianza.
         Pasamos dos o tres controles,  él seguía sin soltarme, supe donde estaba Marc trabajando al ver el tumulto de fans con las mismas tarjetas que yo. Todas en un silencio sepulcral, si no las echaban.
         La escena se estaba grabando a unos diez metros, no se veía muy bien lo que estaban haciendo, les rodeaban muchísimas personas, cámaras y pantallas. Me sorprendía que se pudiesen mover.
         Me quede mirándole fascinada, estaba muy serio, no me cuadraba nada. Marc siempre sonreía y bromeaba. Pero este era su trabajo. Cuando terminaron la escena, las chicas cobraron vida. Todas dando saltos y gritos para llamar la atención de los actores.
         Marc se paro justo delante de mi, Dani cubría mis espaldas. Vi duda en sus ojos.
-Si te doy un beso ¿todas querrán uno?
-Creo que sí- le ofrecí la mano.
         Me la estrecho con fuerza y con la cabeza le indico a Dani algo. Este me saco del tumulto, su sola presencia imponía. Me llevo hasta una rulote blanca y con una gran franja azul, abrió la puerta y me indico que entrará.
         No me moví del centro de la habitación, todo estaba limpio e inmaculado. Me dio miedo desordenar algo, miraba con recelo el sofá de vivos colores, todos los cojines perfectamente alineados.  Aun no  me había movido ni un centímetro cuando Marc irrumpió en la habitación.   
-¿Qué tal has dormido?- me abrazó tiernamente.
-Sola-no pude evitar hacer un mohín.
-No te enfades, esto es un caos, ayer terminamos la reunión tardísimo y hoy hemos empezado al alba.
         Nos dejamos caer en el sofá, me sentí rastrera y egoísta. El no había descansado como yo, toda la noche.
-Te doy un masaje-le mire muy picara.
-Ummm..., eso sería estupendo, pero solo tengo cinco minutos.
         Estaba realmente agotado, bajo de todo el maquillaje podía ver las ojeras de cansancio. Me subí a horcajadas sobre él, para darle un masaje en las sienes.
-Eso también me encanta….
         Pero su mente estaba pensando en otra cosa, empezó a recorrer mi cintura con sus manos, apretando y masajeando. Tenía muchas ganas de besarle, pero me daba miedo estropearle el maquillaje.
-¿Dónde esta mi beso?
-¿Estas seguro?- me ruborice.
         Abrió los ojos como platos, al principio tenía cara de confusión pero luego comenzó a reírse.
-¡Qué vergüenza! No me acordaba de esto- paso su mano sobre sus labios.
-Estas muy guapo- le pase mi dedo sobre los labios, estaban suaves por el carmín.
         Me apoderé de su boca, le había echado muchísimo de menos, durante todo el día. Me obligue a no tocarle el pelo, las chicas de maquillaje me iban a matar. Me agarre al sofá,  necesitaba ese apoyo para ejercer presión sobre sus labios. Marc  cogió mis manos y se las puso en el cabello,  un gemido de placer se perdió entre nuestras bocas.
         Unos golpes fuertes en la puerta nos hicieron volver a la realidad, Marc tenía que volver al trabajo. Sus pupilas estaban dilatadas, respirábamos con dificultad.  Se levanto conmigo encima  y en dos pasos estaba ante la puerta.
-Esto lo terminaremos esta noche- Seguía besándome sin parar
-Aja-no podía dejarle marchar.
         Otra vez golpes en la puerta, deje que mi cuerpo resbalara por su cuerpo, Marc puso sus manos en mi trasero.
-Este va a ser un día muy largo.
         Cuando él se fue Dani vino a buscarme, volvimos al pueblo. Fuimos a almorzar una hamburguesa, me quede perpleja al ver el tamaño, era enorme. Pero aun me sorprendió mas ver el tamaño de la hamburguesa que se iba a meter entre pecho y espalda Dani.
         Al final acabamos haciendo un concurso de mordiscos,  media hamburguesa termino en el suelo, no pude evitar la risa.  Al terminar la comida me sentí súper pesada, recorrimos la calle principal de arriba a bajo.
-Eres un tío muy  genial pero… ¿no tenías que acompañar a Marc?
-Es mi día libre y no tenía nada mejor que hacer- le mire con admiración le agarre fuerte del brazo.
-¡Vamos, te invito a un helado!
         No me pareció tan buena idea, cuando me senté ante la copa de helado mas grande que había visto en mi vida y con dos guindas en la cima.
-¿Quieres competir Irene?
-¡Nooo!
         La tarde paso de lo mas agradable, hablamos de su trabajo y de lo divos que eran algunos personajes.  Enseguida empezamos a competir con quien había tenido el peor trabajo. Dani ganó.
         Al llegar al hotel enseguida abrí mi portátil para hablar con mi madre, sabía que había ido a Estados Unidos pero creía que era con una amiga a trabajar una temporada. La suerte para mí es que ella pensaba que America estaba un poco más allá de Gibraltar. No tenía ni idea de que yo estaba a miles de kilómetros.
         Tuve que dejarle un mensaje, mi prima Mercedes no estaba conectada tenía que  preguntar a Marc la diferencia horaria, estaba echa un lío.
Aproveche para mandarle otro a Charly, solo sabía que estaba en Indiana en un pueblecito llamado French Lick, era muy pequeño y muy americano. Como explicar la similitud, de pronto tuve una idea, le hice la comparación con la película “Los chicos del maíz”.
         El pensaba que aquella película era todo un clásico y yo que desde luego que dejaba mucho que desear, prefería las películas de zombies. Le conté todo lo que había visto en set, pero lo adorne todo un poco, desde luego aquel mundo del cine había perdido para mi un poco de lustre. Tanta gente tan apiñada con tantos cables y aparatitos.
         Cuando cerré el ordenador me di cuenta de que no tenía nada mejor que hacer,  no me gustaba estar ociosa, tampoco sabía cuanto iba a tardar Marc en volver.  No me atrevía a bajar a buscar un libro, aun no sabía muy bien ingles y me costaba mucho entender muchas cosas, aunque hablarlo cada día se me daba mejor.
         El sonido de la tele me amodorraba, pero no me podía concentrar en ver nada. Estaba pendiente de la caída del sol, cuando todo se quedo a oscuras solo iluminado por las imágenes del televisor, todos mis temores volvieron a carcomerme.
         ¿Estaba haciendo lo correcto? ¿Qué hacia yo tan lejos de casa? ¿Por qué Marc estaba tan bueno? Le seguía como un perro faldero sin nada mejor que hacer. Esto no era nada propio de mí.
         Había pasado ya de alguna forma por todo esto y me había prometido a mi misma no volverlo hacer. Esperar de alguna manera encajar en la vida del otro, en algún momento.
         Desde luego lo que sentía ahora no era comparable con nada,  pero aun escocía en mi corazón el rechazo de mi antiguo novio. El también en su momento me pareció el mejor del mundo y solo veía por sus ojos. Se marcho a trabajar fuera y al principio todo eran llamadas y visitas. Pero su atención se fue espaciando hasta no quedar nada.
         En ese momento decidí no esperar a nadie y vivir la vida, mi vida en el momento. Y ahora me descubría a mi misma sufriendo y sola en una habitación de hotel, en Indiana, yo no tenía ni idea donde estaba eso.
         Pero ansiaba volver a ver a Marc, su cara, su risa y el movimiento de sus manos mientras hablaba. Sabía que la culpa de alguna manera la tenía yo, en el set había visto algunas de las parejas de los actores y actrices, muy contentas hablando entre ellas de lo más animadas.
         Pero no me veía capaz de tomar aún ese paso, no estaba segura de nada. ¿Y si nuestro amor era solo un capricho? Si nadie lo sabía sería menos doloroso volver a mi vida anterior.
        









        



2 comentarios:

  1. hola! Bonita historia, engancha de verdad =)
    Al igual que tú, yo escribo historias en mi blog, aunque se trata más bien de relatos. Si te apetece echarle un vistazo, pasate por:
    locasimaginaciones.blogspot.com
    Ten por seguro que seguiré leyendo tu historia ;)

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  2. Hola Dulce, gracias y ten seguro que me pasare. Un saludito.

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