Capitulo 18
La brisa fría nos refrescaba después de
una noche de calor, me lo lleve contenta a la playa, el
pueblo aún dormía. Marc se quedó alucinado mirando el mar, era un
lugar agreste, salvaje y hermoso. El agua estaba aún fría, un
escalofrió me puso la carne de gallina. Marc estaba encorvado
por el frío.
-Venga
atrévete, en seguida te acostumbras- me miró avergonzado- no lo
pienses.
En dos saltos se metió en el agua
cristalina, emergió del agua con un gran estruendo. No paramos
de reírnos, juguetear en el agua era divertidísimo. Hasta que
nuestros cuerpos se juntaron para compartir el calor.
-¿Dónde
esta mi fierecilla esta mañana?- tenía los ojos brillantes.
Cuando aparto su pelo de su frente, fue mi
perdición me zambullí en su boca, como el había echo antes
en el mar. Sus labios estaban salados, su cuerpo helado, blanco como
la leche, pero amaba a mi guiri hermoso.
-Te
quiero.
Me abrazo con más fuerza, para volvernos
a fundir en un profundo beso. Era fácil creerse la princesa del
cuento, sentirse tan feliz como para explotar de dicha.
-Creo
que debemos volver, si no quieres que te tumbe en la arena…- no lo
deje terminar, tape su boca con mis manos.
-No
seas malo, vamos a desayunar- me estaba desenvolviendo de sus
brazos-¿Cuándo te vas?-la pregunta quemó en mi garganta.
Que no me respondiera en el momento, hizo
que me pusiera muy nerviosa, le volví a abrazar y escondí mi cara
en el hueco de su cuello. Ya estaba lista para cualquier cosa.
-Dos
semanas para unas magnificas vacaciones a tu lado- beso mi pelo-¿Te
parece bien?
Dos semanas para mi sola, di un grito de
alegría. Este iba a ser el verano mas feliz de mi vida. Lo supe en
cuanto le mire a los ojos, le eche atrás el cabello, el hizo
lo mismo con el mío, seguí los perfiles de su rostro, me imitó,
pero se detuvo en mis labios.
-Te
quiero Ire- lo sello con un beso.
El desayuno se volvió un poco complicado,
pero le encantaron las tostadas con aceite y el café de pucherete.
Decidimos dormitar todo el día en la playa.
Mis primas nos tomaron al asaltó, ellas
si sabían perfectamente quien era él. Pero resultaron ser útiles,
eran nuestro enlace con casa, el trasiego de la casa a la playa de
bebidas frías y comida era imparable.
Cada hora me aseguraba de embadurnarlo de
crema, pero sabía que era inútil, estaba segura que se quemaría,
no pude evitar fantasear con la vuelta a casa y en como me
aprovecharía de la situación, cuando le pusiera el bálsamo
hidratante.
No nos dejaron solos ni un momento, las
chicas eran incansables. Tenían mil preguntas que hacer, él se
porto maravillosamente, le contesto a todo lo que quisieron saber.
Hable con ellas y le prometí ese día para ellas, pero debían
dejarnos solos. No estaban muy contentas, pero les prometí
fotos y pósters dedicados personalmente.
Hicimos planes para las vacaciones,
yo creía que se iba a aburrir en mi pequeño pueblo, pero parecía
encantado con la idea de visitar las calas y hacer submarinismo.
Tumbados en la playa aún me parecía un sueño que el estuviese
junto a mí.
-No
me mires así, como si fuese un jugoso helado- me miro por encima de
las gafas- si no estas dispuesta a comer.
-
Algunas calas son totalmente discretas- la boca se me hizo agua,
humedecí mis labios.
Solo su sombra me aviso del movimiento, ya
estaba sobre mí. Me arrepentí de mi comentario, la playa estaba
llena.
-Pero
solo podemos llegar en barco, mañana iremos- no podía traspasar el
negro de los cristales de sus gafas.
-ummm...,
no creo que pueda esperar.
-Debes.
-Estoy
cansado de tener que esperar… no tengo paciencia cuando se
trata de ti- rozo su nariz con la mía- te deseo todo el tiempo.
Golpe directo al estomago, una tormenta
eléctrica exploto en el centro de mi ser. Solo pude soltar un
suspiro torturado y lleno de calor. La temperatura había aumentado
algunos grados sobre la arena.
-Si
no quieres que nos detenga la policía, vuelve a tu toalla muy
lentamente- Marc se sonrío muy complacido- por favor, no te muevas.
-¿Qué
te pasa cariño?
-No
hables- intentaba mantener mi deseo bajo control.
-Eso
exactamente lo que siento yo, cada vez que respiras.
Mi respiración se agito, apreté los
puños para no saltar sobre él. Controle mi respiración, sentí el
sol sobre mi piel, el sonido del mar. Casi lo había conseguido.
-¿Por
qué no alquilamos una casa?-parecía muy incomodo.
-No
podemos, mis padres se sentirían ofendidos-seguía sin poder
mirarle- pronto será la hora de la siesta.
-Bendita
siesta.
Nos miramos otra vez, con la excitación
renovada. Aún faltaba un buen rato, esto iba a ser muy difícil.
-¿Por
qué no vamos a comer hoy más temprano?-Marc no lo llevaba mejor que
yo.
-Creo
que es una buenísima idea- recogimos todos los bártulos en dos
segundos.
Esa fue la tónica de los siguientes días,
playa, comida y mucho sexo. Sabía que las vacaciones se le estaban
acabando, pero había sido estupendo poder disfrutar de él de esta
manera. Aquí realmente había sido simplemente mi novio, esa persona
a la que no podía sacar las manos de encima.
Me encantaba estar con él en la oscuridad
de nuestra habitación, hablar sobre cine, yo me consideraba
una autentica fanática pero él en algunas cosas me ganaba.
-¿Qué
te gusto de mi cuando me viste la primera vez?-estábamos
entrelazados.
-Tu
cuello, es algo que me fascina- le acaricie desde la mandíbula hasta
el hombro-¿Por qué me besaste…?-no me atreví a terminar la
pregunta.
-Llevaba
toda la noche observándote, no me hacías ningún caso, estaba
pensando en como llamar tu atención, esto me traía loco- acarició
mi trasero- y de repente estabas sobre mis piernas, dándome el mejor
beso de mi vida.
-Si
llego a saber que estas allí, no me hubiera acercado. ¿Qué sentido
tenía?. Te hubiese observado sin haber echo nada- hice
círculos sobre su tetilla.
-¿No
te habrías acercado para pedirme un autógrafo?
-No,
para que quiero eso, si lo que yo quería tener era tu cuerpo.
Me puso sobre él, sin mucha ceremonia, su
cuerpo estaba ardiendo, le agarre las muñecas mientras le besaba.
-Toma
lo que es tuyo.
No necesite mas estimulo, me abalance
sobre el como un hambriento sobre la comida. Saber que él me había
deseado también la primera vez que nos habíamos visto, era
verdaderamente estupendo.
Realmente cuando lo acariciaba le tomaba
por entero, yo me entregaba sin reservas a la pasión que encendía
en mí. Tomaba lo que me daba, sabía que todo esto podía acabar en
cualquier momento. Cada segundo junto a él, era un regalo.
Cada día me acercaba mas a la despedida,
no podía dejar de tocarlo. Siempre cogidos de la mano, paseábamos
por las calles. Estaba totalmente echo un bohemio, se había
agenciado un sombrero de paja, estaba rojo como un salmonete. Con la
escusa de la crema, le acariciaba a cada momento. Pero el hacía lo
mismo conmigo. Siempre que podía me agarraba por la cintura, o me
agarraba por los hombros. No podíamos romper el vinculo.
Mi familia estaba encantada con él, mi
madre lo adoraba, ahora se pasaba horas en la cocina preparando
comida para Marc. Creo que quería que se quedara por la comida, mi
madre se había dado cuenta de mi desasosiego, cuando empezaron las
malditas llamadas de Malcom, tres días antes de su partida.
Yo me crispaba cuando sonaba su móvil,
estaba haciendo planes para su marcha. Pero evitaba que me hablara
sobre ello, solo quería pasar horas felices junto al mar
mediterráneo.
La noche del viernes, estaba bebiendo mas
de la cuenta sabía que algo estaba tramando, se había pasado una
hora colgado del teléfono, evitaba mirarme. Cuando subimos arriba,
no lo pude evitar, tenía que saberlo.
-¿Cuándo?
-El
domingo- estaba vuelto de espaldas.
-Ah,
vale- me había quedado en estad de shock.
-¿No
tienes nada que decir?- se volvió para mirarme a la cara-¿No vas a
pedirme que me quede?
-Es
tu trabajo, yo lo comprendo. ¿Cómo puedes pensar que te pediría
que te quedaras aquí?-hice un gesto abarcando la habitación- El
lugar mas recóndito del mundo, tu te debes a tu publico.
-Pídemelo-
me lo dijo muy bajito, me agarro los brazos.
Pude ver inseguridad en sus ojos, dudaba
de mi amor. Decía que yo era una melodramática, pero el si que lo
era. Quería oírme suplicar por él, eso no era ningún problema
para mí, iría al infierno por un solo beso de su boca.
-Marc
no me dejes-las lagrimas empezaron a desbordarse, le abrace por la
cintura, hundí mi cara en su pecho desnudo.
-¿Vendrás
conmigo?- su cuerpo se envaro- Esta vez sin trucos, no puedo soportar
la idea de estar lejos de ti- me separo de él para mirarme a la
cara- me encanta que seas tan independiente, pero quiero que estés
donde yo este-apoyo su frente en la mía- soy un egoísta.
Volví al calor de su pecho, pensé
seriamente en lo que me estaba pidiendo. De que yo le amaba, de eso
no tenía duda, de que él sentía algo por mí era bien visible.
Pero no estaba preparada para la conmoción que representaba ser la
novia de Marc Lewis. Hasta para mi mente resultaba realmente
increíble. Mi cabeza empezó a negar sobre su pecho.
-¿No
quieres estar conmigo?-su voz era un susurro, no podía soportar el
dolor que me transmitía.
-Te
quiero, no lo dudes- lo abracé fuertemente- pero no estoy preparada
para tu fama.
-
Sigues sin querer aparecer ante la prensa, como mi novia.
-
Soy una cobarde, lo siento – me quemaba la garganta, lo estaba
perdiendo.
-
¿Me acompañarías si hubiese una posibilidad de total discreción?
-
Eso ya lo intentamos… y no resulto.
-
Si fueses mi ayudante personal, podrías estar conmigo adonde fuera,
y nadie se enteraría –lo dijo muy seguro de si mismo.
-¿Esto
ya lo habías pensado?- intente mirarle, pero no me dejo.
-Si,
Malcom me lo sugirió, si aun tenías reservas en aparecer en
público.
-Asistente
Personal- esta vez me dejo mirarle a los ojos- ¿Qué tendría que
hacer?- subí mis manos por su espalda hasta su cuello.
-No
salir de mi cama nunca- un beso apasionado, que nublo mi vista.
-Eso
es fácil, ¿algo mas?-le seguía la corriente.
-Estar
siempre a mi lado- mordisqueaba mi labio inferior- haz lo que
quieras, pero ven conmigo.
El me proponía la luz y yo estaba
decidida en vivir en la oscuridad. Sabía que no resultaría, pero no
podía vivir sin él. Estos días habíamos vivido el uno para el
otro, creo que había resultado. En su ambiente sería mucho mas
difícil, vivir de nuevo de incógnito iba a ser muy duro, pero esta
vez estaría con él a cada momento. La visión de revistas con vivos
colores, pasaron velozmente ante mis ojos, las deseche en un segundo,
antes que el pánico me invadiese. Intente no pensar en la prensa, ni
en el futuro, me centre en los labios de Marc.
Te lo digo por tuenti y te lo digo por aqui: me encaaanta tu novela!!
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